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Luis de la Barreda Solórzano

Cannabis curativa

El juez tercero de distrito en materia administrativa, Martín Santos Pérez, ha concedido un amparo que ordena permitir a los padres de Graciela importar medicamentos elaborados con base en el cannabidiol -una sustancia química no psicoactiva de la cannabis, planta de la que se obtiene la mariguana- para el tratamiento médico de su hija, quien padece el síndrome de Lennox-Gastaut, el cual le provoca numerosas crisis epilépticas diariamente.

El Consejo de Salubridad General, que agrupa a todos los órganos de salud del gobierno federal, había respondido a la solicitud de autorización con un oficio en el que dictaminó que no hay evidencia científica sobre la eficacia del cannabidiol u otras sustancias derivadas de la cannabis, las cuales -añade- en el caso de niños podrían empeorar la situación.

Los padres de la niña han probado sin éxito todos los tratamientos a su alcance. La pequeña tiene ocho años y no puede hablar, caminar, comer ni ir al baño sola. El juez condiciona la importación del cannabidiol a que un especialista en Lennox-Gastaut indique la posibilidad de mejoría con el medicamento y advierta sobre sus riesgos, y a que se pruebe que se obtuvo legalmente en el país de elaboración.

National Geographic informó en su número de junio de este año, entre otros, del caso de Lily Rowland, una niña estadunidense de nueve años que a diario sufría decenas de violentas convulsiones. Su familia se mudó a Colorado, que legalizó la mariguana en 2012, para que la enferma fuera tratada con un aceite derivado principalmente del cannabidiol. El medicamento no funciona para todos, pero Lily ahora normalmente no tiene crisis y en sus peores días solamente sufre una o dos.

La cannabis ha acompañado a la humanidad desde siempre. En China, India y Grecia, por ejemplo, la utilizaban como medicina hace miles de años. Durante la mayor parte de la historia del mismísimo Estados Unidos fue legal y se localizaba en tinturas y extractos.

En 23 estados de la Unión Americana y en el Distrito de Columbia está autorizada para fines médicos. La mayoría de los estadunidenses está a favor de que se permita también para uso recreativo. Muchos han encontrado en ella un remedio para aliviar el dolor, conciliar el sueño, abrir el apetito o disminuir el estrés. A muchos otros les ha servido como analgésico, antiemético, broncodilatador o antiinflamatorio.

A mediados del siglo XX no se sabía casi nada acerca de la mariguana. La prohibición penal hacía que los científicos se inhibieran de estudiarla pues consideraban que su reputación estaba en juego. Pero en 1963 un joven químico orgánico israelita, Raphael Mechoulam, inició su investigación sobre lacannabis, a la que llama “tesoro médico escondido en espera de ser descubierto”.

Hoy, Israel tiene uno de los programas de uso médico de la mariguana más avanzados del mundo, en el que las aportaciones de Mechoulam han sido cruciales. Más de 20 mil pacientes utilizan cannabis a fin de tratar padecimientos tales como glaucoma, enfermedad de Chron -en la que el sistema inmunitario ataca el intestino produciendo inflamación-, pérdida de apetito, síndrome de Tourette -trastorno neurosiquiátrico caracterizado por múltiples tics- y asma.

Mechoulam no está de acuerdo en el uso recreativo de la cannabis, sobre todo por parte de los jóvenes. Advierte que no es inocua: el consumo prolongado de variedades de mariguana altas en tetrahidrocannabinol -componente que altera la mente- puede cambiar la manera en que crece un cerebro en desarrollo, causar ataques graves e incapacitantes de ansiedad o desencadenar la aparición de esquizofrenia en quienes tengan predisposición genética; pero defiende que nadie debe ir a la cárcel por poseerla.

En la Universidad de Colorado, el equipo de Nolan Kane, experto en biología evolutiva, investiga las potencialidades transformadoras de la cannabis. Kane adelanta que transformará las industrias de la medicina, la agricultura y los biocombustibles.

Por lo pronto, algunos padres, como los de Graciela, después de agotar todas las demás opciones, buscan la planta perseguida para ayudar a sus hijos enfermos. Lectora, lector, ¿ustedes no harían lo mismo?


Este artículo fue publicado en Excélsior el 03 de Septiembre de 2015, agradecemos a Luis de la Barreda Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página

 

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