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Rubén Cortés

Periodista y narrador. Director General de La Razón

Calderón: una reacción tardía con Venezuela

Es loable la posición crítica del ex presidente Calderón ante la satrapía y el despotismo totalitario que ya hundieron a Venezuela, por lo menos, hasta bien entrado este siglo. Si por eso lo consideran allá “persona non grata”, hace bien con sentirse feliz de ser odiado por una tiranía.

Sin embargo, hay que recordar que si un mandatario del mundo democrático fue tibio con Venezuela fue precisamente Calderón, quien durante su gestión (2006-2012) hizo mutis ante expropiaciones de empresas mexicanas y ataques físicos al embajador mexicano en Caracas.

En honor a la verdad, su diplomacia, embotada por una actitud de ley del menor esfuerzo, se comportó con Venezuela al igual que con el resto de los países, al basarse en la improvisación como regla, con falta de oficio y centrada en no hacer demasiadas olas.

En el caso específico de Venezuela, Calderón hasta prefirió distanciarse de Estados Unidos para alinearse al Eje Bolivariano durante el conflicto de poderes que sacó del gobierno al chavista Manuel Zelaya, en Honduras, en el verano de 2009. Vamos, hasta trajo de visita aquí al errante Zelaya.

Incluso, el presidente Hugo Chávez preparaba una visita oficial a México durante el último año del gobierno de Calderón, pero el cáncer se lo impidió. En cambio, Calderón sí fue a Venezuela a finales de 2011 y apoyó la creación de la CELAC como competencia a la OEA, asentada en Washington.

Pero durante su administración, Chávez expropió la empresa mexicana Cemex, por considerarla “un enclave depredador”, tras la promulgación de una ley que lo facultó para nacionalizar lo que quisiera.

Cemex es una de las tres mayores cementeras del mundo y era la mayor fabricante de cemento, hormigón, arena y grava en Venezuela, que tiene un déficit de dos millones de viviendas, justo por falta de… cemento, hormigón, arena y grava. Pero Chávez prefirió expropiar Cemex en lugar de comprarle.

Calderón vio también cómo otras empresas mexicanas con operaciones en Venezuela (Grupo Gruma, Coca-Cola FEMSA o Bimbo) enfrentaron trabas oficiales para obligarlas a marcharse, las cuales arreciaron bajo el actual mandato de Nicolás Maduro y su “Ley Orgánica de Precios Justos”.

Grupo Gruma sufrió en el 2010 la expropiación de sus activos en Molinos Nacionales y Derivados de Maíz Seleccionado, aunque ha podido mantener algunas plantas, gracias a una demanda impuesta ante un órgano de arbitraje del Banco Mundial.

En 2012, el entonces embajador de México en Venezuela, Carlos Pujalte, y su esposa fueron secuestrados y liberados mediante el pago de un rescate, mientras la propia legación y la residencia de Pujalte fueron asaltadas, con saldo de un robo de 40 mil dólares.

¿Qué hizo Calderón? No mucho.

Su política exterior se basó en no buscarse broncas.


Este artículo fue publicado en La Razón el 19 de Junio de 2015, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página

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