Cinque Terre

María Cristina Rosas

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Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Brasil y el coronavirus

Brasil es el país más grande, más poblado y con la mayor economía en América Latina. Es una potencia regional que tiene frontera con todos los países del Cono Sur -salvo Chile y Ecuador. En estos momentos, es el segundo país en el mundo, detrás de Estados Unidos, con el mayor número de casos confirmados por el SARSCoV2, agente causal del COVID-19. A propósito de Estados Unidos, el presidente brasileño Jair Bolsonaro, comparte muchas similitudes con el inquilino de la Casa Blanca: su escepticismo en torno a la enfermedad, lo errático de su respuesta, y sus confrontaciones con autoridades estatales respecto a las medidas de confinamiento. También, como Trump, ha despotricado contra la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la que Estados Unidos se ha retirado -si bien hay cuestiones administrativas que Washington debe resolver antes de partir, entre ellas, el pago de cuotas atrasadas a la institución- y el pasado 5 de junio Bolsonaro anunció que Brasil podría abandonar a la institución si ésta sigue actuando conforme a prejuicios políticos.[1]

El 8 de junio, el mandatario brasileño señaló que su país ya no reportaría casos confirmados ni defunciones provocadas por el coronavirus a la OMS y hasta ese momento, las cifras eran alarmantes: 707 412 confirmados y 37 134 decesos.[2] Posteriormente reanudó los informes, sólo para ratificar la gravedad de la situación: con un millón 228 mil 214 casos confirmados y 54 mil 971 defunciones -al 26 de junio a las 10:30 hrs-, es, como se explicaba, el segundo país más golpeado a nivel internacional y el epicentro latinoamericano, comprometiendo incluso la salud pública del cono sur. Cuando el Presidente Bolsonaro interrumpió las notificaciones a la OMS, un juez le ordenó reanudar la publicación de información sobre el progreso de la enfermedad en el país, si bien se considera que esta decisión la tomó el titular del poder ejecutivo para disimular o minimizar la magnitud de la crisis.[3]

SAO PAULO, 25 mayo, 2020 (Xinhua) — Un hombre porta una mascarilla mientras camina en el Aeropuerto Internacional de Sao Paulo, en Guarulhos, en las afueras de Sao Paulo, Brasil, el 25 de mayo de 2020.

Brasil es un país con una extensión territorial de 8 millones 515 mil 767 kilómetros cuadrados y con una población de 210 millones 147 mil 125 habitantes. La densidad demográfica es de 25 personas por kilómetro cuadrado. Con un producto interno bruto (PIB) de 3.6 billones (trillions) de dólares, es la 8ª economía a nivel mundial y posee un ingreso per cápita de 17 mil 16 dólares -medido en términos del poder adquisitivo. Es la economía más importante de América Latina y ocupa la 79ª posición en los índices de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con un desarrollo humano alto. Figura en el 71° lugar -en un listado de 141 países- en el índice de competitividad global del Foro Económico Mundial correspondiente a 2019, subiendo un escalón respecto a 2018.[4] En el índice de libertad económica de la Fundación Heritage, Brasil se encuentra en la 144ª posición.[5] En el índice de percepción de corrupción de Transparency International, Brasil se ubicó en el 106° lugar entre 198 países en 2019.[6] En el índice de paz global de 2019, Brasil está en el 126° lugar en un listado de 163 países.[7]

El sistema de salud de Brasil

En general se reconoce que existen principalmente cuatro sistemas de salud en el mundo, a saber:

  • El mutualista o bismarckiano, basado en cotizaciones como fuente principal de financiamiento, que, como se sugería anteriormente, se basa en las aportaciones obligatorias del trabajador y de la empresa para su solvencia. Este sistema prevalece actualmente en Alemania y también en Austria, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo y Japón.[8] Al modelo bismarckiano también se le conoce como modelo de los seguros sociales.[9]
  • El modelo Beveridge. Este sistema nació en 1942, en plena segunda guerra mundial de la mano de Lord William Beveridge, en el cual el Estado se hace cargo del financiamiento del sistema de salud unificando el sistema de seguridad social bajo su égida, a través de impuestos. Este modelo también se aplica en Francia -donde Pierre Laroque encabezó los esfuerzos para brindar protección social a la población, de manera que en 1946 se creó el sistema nacional de seguridad social-,[10] Suecia, Dinamarca, España e Italia, entre otros.
  • El liberal, cuyo principal representante es Estados Unidos. Conforme a sus premisas, la salud es un bien de consumo donde son las libres fuerzas del mercado las que distribuyen los recursos sanitarios a la sociedad. El Estado no tiene la responsabilidad de promover la salud y su participación es marginal, dirigiendo su atención sobre todo a grupos desfavorecidos o carentes de recursos. El usuario paga directamente al proveedor o bien, lo hace a través de compañías privadas de seguros. Si bien el modelo favorece la competitividad entre los proveedores y da libertad a la sociedad de elegir al de su preferencia, cubre de manera imperfecta el aprovisionamiento de servicios de salud, dejando fuera numerosos padecimientos y también a diversos sectores de la población, incluso a aquellos que cuentan con un seguro privado.
  • El socialista, del que subsisten ya muy pocos ejemplos, siendo Corea del Norte y sobre todo Cuba, sus máximos exponentes. En este modelo el financiamiento corre por cuenta del Estado e incluye a la totalidad de la población. Por lo tanto, tiene cobertura universal y gratuita. Las ventajas son evidentes: se apuesta por la medicina preventiva y la educación sanitaria para elevar la salud de la población. Con todo es un sistema rígido y burocrático.[11]

 

El sistema de salud brasileño se basa en el modelo Beveridge, es decir que cuenta con una cobertura pública gratuita, si bien el peso del sector privado es relevante. El 46 por ciento del presupuesto en salud es financiado con recursos públicos. El sector privado participa en la modalidad de cobertura de salud complementaria. El sistema de salud actual es resultado de la transformación sufrida en los años 80 del siglo pasado, durante la crisis de la deuda en la llamada “década perdida”, cuando se reformó la seguridad social que solamente cubría a quienes tenían empleo, para generar en su lugar un servicio nacional de salud o Sistema Único de Salud. La salud es un derecho constitucional conforme se estableció en la carta magna de 1988. Por su parte, el sector privado está englobado en el Sistema de Atención Médica Suplementaria (SAMS) que es usado por empresas y familias, quienes pagan por planes de salud o seguros médicos colectivos o individuales. Los seguros de salud permiten que las personas elijan el hospital y el médico de su preferencia y son reembolsables. Por su parte, los planes de salud incluyen prestación de servicios hospitalarios conforme a un cuadro médico determinado.[12]

El presupuesto en salud como porcentaje del PIB en Brasil era de 9.467 por ciento en 2017, cifra que superó, en ese tiempo, a la media imperante en los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)[13] que fue de 8.8 por ciento. Sin embargo, considerando que el gasto en salud se eleva cuando aumenta el ingreso, en Brasil se observa un gasto en salud per cápita cercano a los 929 dólares en 2017, que a partir de 2010 ha buscado asentarse en los mil dólares per cápita, pero ha tenido altibajos, como se observa en el gráfico 2. La problemática es clara: mientras no mejoren los ingresos, será difícil que se incremente el gasto en salud per cápita.

Se calcula que hacia 2018, el gasto en salud de Brasil era del 8 por ciento del PIB, pero que el gasto en salud per cápita había crecido y era de mil 114 dólares, el segundo más alto de la región, sólo superado por Chile. Asimismo, el gasto de bolsillo en salud es de alrededor de un 25 por ciento.[14]

 

Brasil cuenta con 2.1 médicos por cada mil habitantes, cifra que contrasta con la que se registraba en 1960 -0. 3. El tamaño del territorio dificulta la cobertura en zonas remotas, especialmente en áreas selváticas y esa es una de las razones por las que las autoridades han impulsado la telemedicina. En cierta forma, la proporción de personal de enfermería, misma que quintuplica a la de médicos, es muy importante para el aprovisionamiento de cuidados a la población. Preocupa, sin embargo, la poca disponibilidad de camas de hospital por cada mil habitantes, misma que es significativamente inferior a la que se registraba en 1975 cuando la demografía del país era equivalente a la mitad de la que tiene actualmente -en ese tiempo contaba con 107 millones de habitantes.

En la historia de la investigación médica de Brasil hay grandes figuras. Se recuerda, por ejemplo, el caso de Carlos Ribeiro Justiniano das Chagas, médico que identificó la tripanosomiasis americana, bautizada en su honor como enfermedad de Chagas, descubrimiento que fue un hito en la historia de la medicina, toda vez que el Doctor Chagas desentrañó por completo la historia de una enfermedad que, lamentablemente, es endémica en muchos países latinoamericanos -México incluido- transmitida por una chinche -a la que se le denomina chinche besucona- que pica a las personas y deposita sus heces donde también coloca huevecillos de la especie. Las personas, al rascarse ante el piquete, introducen al torrente sanguíneo los huevecillos que se transforman en larvas y que, con el tiempo, producen afecciones que pueden provocar la muerte, dado que las larvas suelen alojarse en órganos como el corazón. Chagas no fue profeta en su tierra y su descubrimiento tardó mucho en ser reconocido. Fue candidato al Premio Nobel de Medicina en tres ocasiones, pero jamás lo obtuvo -Brasil sólo cuenta con un premio Nobel, justamente en medicina, pero corresponde a Peter Medewar, quien, si bien nació en el país sudamericano, toda su carrera científica la hizo en la Gran Bretaña.[15]

Hasta no hace mucho, Brasil destacaba en América Latina por el apoyo a la investigación científica. Sin embargo, de 2016 a la fecha se han producido recortes que limitan el avance de la investigación en todas sus ramas. Brasil cuenta con un Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (COPQ) que sería el equivalente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) de México. El COPQ depende del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovación y Comunicaciones (MCTIC).

Mientras que, en 2010, el MCTIC recibía un presupuesto de 2.45 mil millones de dólares, en 2019 la cifra se había reducido a la tercera parte. Pero los recortes no se han detenido ahí. Las universidades públicas, federales, estatales y municipales también han experimentado reducciones del orden del 30 por ciento en el mismo año.[16] El Presidente Jair Bolsonaro había prometido que destinaría el 3 por ciento del PIB para la ciencia y la tecnología, pero el porcentaje actualmente se encuentra muy por debajo, apenas en un 1. 2 por ciento. El argumento del gobierno es que hay que equilibrar las cuentas federales y ello explica que el MCTIC tenga el presupuesto más bajo en una década.[17] Ello es lamentable considerando que Brasil es el país latinoamericano líder en investigación científica en materia de salud. El 50 por ciento de la producción científica en salud de la región se efectúa en el país sudamericano y se tiene el registro de que en 2016 se habían publicado 18 mil artículos como resultado de investigaciones en el sector, el doble respecto a los publicados una década atrás.[18]

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, se quita su mascarilla mientras habla con periodistas en la puerta del Palacio de la Alvorada, en Brasilia, Brasil, el 13 de mayo de 2020. (Xinhua/Lucio Tavora)

Brasil cuenta con la Fundación Oswaldo Cruz, uno de los centros de investigación médica más importantes del mundo. Nació el 25 de mayo de 1900 como una fábrica de sueros contra la viruela y debe su nombre al bacteriólogo Oswaldo Cruz, quien, gracias a su trabajo erradicó tanto la viruela como la fiebre amarilla de la ciudad de Río de Janeiro. A pesar de que ha vivido altibajos ante los vaivenes políticos en Brasil, en el siglo XXI finalmente logró contar con su propia normatividad (2003) y entre sus numerosos logros destacan sus trabajos para descifrar el genoma del BCG, bacteria que se usa en la vacuna contra la tuberculosis, la apertura de una sede en Mato Grosso do Sul y en Mozambique.[19] Actualmente, la Fundación Oswaldo Cruz, vinculado al Ministerio de Salud brasileño encabeza los esfuerzos de investigación para desarrollar tratamientos contra el SARSCoV2.[20]

Por cuanto hace a la industria farmacéutica, Brasil cuenta con una historia de más de 100 años. Sus orígenes se remontan a la creación de la Botica Real Militar por Joao VI en 1808 que, posteriormente se transformaría en el Laboratorio Químico-Farmacéutico del Ejército. Otros hitos en el desarrollo del sector incluyen la creación del Instituto Butantan en Sao Paulo en 1901, mismo que es líder en investigación científica y biomédica y responsable de producir el 80 por ciento de sueros y vacunas que se emplean en Brasil.[21]

Se considera que es a partir de 1930 cuando la industria farmacéutica despunta de manera organizada, si bien, con altibajos a lo largo del siglo XX. Hacia la década de los 90, con motivo de las reformas económicas, se produjo un auge de la investigación y el desarrollo de fármacos, gracias al aumento de las investigaciones clínicas en el país y el apoyo de grandes empresas farmacéuticas que, aunque de manera modesta, comenzaron a involucrar al país sudamericano, tales como GlaxoWellcome, Novartis y Bristol-Myers-Squibb. A medida que se recuperó la economía, creció el consumo de medicamentos, además de que los centros de investigación ofertaron recursos humanos cada vez más calificados para el sector. Un hecho a destacar es que la enorme biodiversidad brasileña y el empleo de plantas para producir fitomedicamentos, acrecentó el interés internacional en el país.[22]

En 1996 fue aprobada la ley de patentes. Hacia 2017, el mercado farmacéutico de medicamentos en Brasil estaba compuesto por 241 laboratorios de los cuales 97 eran extranjeros y 144 brasileños. Todos ellos cuentan con la autorización para ofertar medicamentos en el país. Una parte significativa de las ventas se compone por medicamentos genéricos.[23]

Situación demográfica y epidemiológica

Como se explicaba, Brasil tiene una población de 210 millones 147 mil 125 habitantes. La esperanza de vida promedio en el país pasó de 54.14 años en 1960 a 75.46 años en 2017. La tasa de fertilidad es de 1.74 hijos por mujer (datos de 2017). La tasa de mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos es de 12.8 bebés (datos de 2018). En 2016, la tasa de mortalidad infantil aumentó por primera vez en 26 años, debido al impacto de la epidemia del zika.[24] El zika, enfermedad que se originó en 1947 en Uganda y que posteriormente irrumpió en Asia y en América, tuvo especial impacto en Brasil, donde se registraron innumerables casos de microcefalia en recién nacidos.

La enfermedad es transmitida por el mosquito aedes aegypti y el aedes albopictus, también vectores de otros padecimientos como el dengue y chikungunya. Esta enfermedad, como ocurre con otras transmitidos por vector, debe ser combatida con mejora en los condiciones de higiene y, ciertamente, atacando al mosquito -fumigación por ejemplo. En general sus consecuencias en adultos no son graves fuera de episodios febriles, conjuntivitis, dolor de articulaciones, salpullido, etcétera, los cuales suelen desaparecer en una semana.

Empero, en mujeres embarazadas a quienes ataca el mosquito -siempre que éste porte la enfermedad-, en particular quienes se encuentran en el primer trimestre de gestación, el zika afecta a las células neuronales del feto, por lo que ya no se desarrollan y, por lo tanto, disminuye el tamaño del enfécalo y del perímetro craneal. Ello se traduce en que el bebé tenga deficiencia mental, problemas del habla, motrices, auditivos, y en casos muy graves, que muera.[25] Lamentablemente Brasil y otros países latinoamericanos han reportado casos de microcefalia en bebés relacionados con el zika desde 2015 y se han registrado nuevos brotes, incluso ahora, en medio de la pandemia producida por el SARSCoV2.

Brasil tiene un problema en el registro de las defunciones. Si bien existen protocolos internacionales y modelos de certificados de defunción emitidos por la OMS y la OPS, el registro estadístico de las causas de los decesos se considera que debe mejorar sustancialmente en el país. Hace algunos años, el Ministerio de Salud de Brasil señalaba que sobre todo es importante mejorar la calidad de la información, en particular en el registro de la causa básica de las muertes. Si bien este es un problema que enfrentan los países en mayor o menor medida, en Brasil ha sido un tema de particular relevancia.[26]

Con esta salvedad, en Brasil las causas de defunción son originadas por enfermedades cardiovasculares, cáncer, otras crónico-degenerativas no transmisibles, enfermedades respiratorias crónicas y diabetes. Es de destacar que las enfermedades transmisibles, perinatales, maternas y asociadas a condiciones nutricionales fueron responsables, hacia 2016, del 14 por ciento de las defunciones, como se puede apreciar en el gráfico 10.

 Brasil y el coronavirus

Brasil fue el primer país en América Latina al que llegó el SARSCoV2, o, al menos, fue el país que confirmó antes que otro, con pruebas de laboratorio, al primer latinoamericano afectado. Ello ocurrió el 26 de febrero de 2020. Se trata de un hombre de 61 años que había vuelto al país tras un viaje a la zona de la Lombardía en Italia, que, como se recordará, se vio severamente afectada por la enfermedad.[27] El resto de la historia es harto conocida.

Es ineludible volver los ojos a la figura del presidente Jair Bolsonaro, señalado a nivel nacional e internacional, como el principal responsable de la crisis de salud que enfrenta su país, epicentro de América Latina. Bolsonaro rechazó que el confinamiento fuera una solución. Calificó de “gripita” la enfermedad. Varias veces se le ha escuchado decir que “de todos modos, todos se van a enfermar” y que, por lo mismo, no tiene sentido hacer pruebas de laboratorio ni decretar cuarentenas. En algunos lugares se tomaron medidas para evitar la propagación de la enfermedad. En otros se aplicó la cuarentena pero se le puso fin muy rápido. Los dimes y diretes entre el presidente y los gobernadores de las provincias han sido permanentes y abonan a la falta de liderazgo en el manejo de la crisis.

Bolsonaro despidió a su Ministro de Salud en plena pandemia. Luiz Henrique Mandetta había criticado fuertemente al presidente por no adoptar medidas y fue echado del cargo el 16 de abril.[28] Su reemplazo, Nelson Teich, sólo estuvo un mes al frente del ministerio y presentó su renuncia luego de que el presidente anunciara la reapertura de gimnasios y salones de belleza, mientras los casos y defunciones repuntaban en todo el país.[29]

Si bien es cierto, como se observa en el gráfico 11, que Brasil ha aplicado más de dos millones y medio de pruebas del SARSCoV2 para la detección de la enfermedad -cinco veces más que México, por cierto-, la falta de una estrategia ordenada e integral para enfrentar a la enfermedad ha cobrado su cuota en el gigante sudamericano. De hecho, varias entidades políticas han pedido un juicio político contra el Presidente, mientras es evidente que la crisis epidemiológica está muy lejos de solucionarse.

Lo sucedido en Brasil arroja lecciones importantes para el mundo, en especial, para los países en desarrollo, donde al no mejorar la calidad de vida y al no haber un esfuerzo de inversión en investigación, desarrollo, ciencia y tecnología, se está en una situación de franca vulnerabilidad ante una enfermedad tan compleja como el SARSCoV2. La enfermedad no afecta por igual a las personas: se sabe que quienes están en los estratos socioeconómicos menos favorecidos la sufren más. Ello está ocurriendo en las comunidades indígenas de Brasil, donde, como se explicaba, la cobertura de los servicios de salud es muy limitada. La salud es un derecho humano. Desafortunadamente cuando las figuras políticas toman malas decisiones, la población es quien lo resiente.


 [1] Forbes (5 de junio de 2020), “Bolsonaro amenaza con sacar a Brasil de la OMS”, disponible en https://www.forbes.com.mx/mundo-bolsonaro-amenaza-sacar-brasil-oms/. La confrontación entre Bolsonaro y la OMS no es nueva: el 30 de abril la acusó de fomentar la homosexualidad y la masturbación en los niños, afirmación efectuada en redes sociales que luego eliminó. Véase El Observador (30 de abril 2020), “Bolsonaro dice que OMS alienta homosexualidad y masturbación en los niños”, disponible en https://www.elobservador.com.uy/nota/bolsonaro-dice-que-oms-alienta-homosexualidad-y-masturbacion-en-ninos-2020430211418

[2] The Guardian (June 7, 2020), “Global Report: Bolsonaro hides Brazil’s coronavirus death toll and case totals”, disponible en https://www.theguardian.com/world/2020/jun/07/bolsonaro-strips-death-toll-and-case-totals-from-brazils-coronavirus-updates

[3] The Guardian (June 9, 2020), “Judge orders Bolsonaro to resume publishing Brazil COVID-19 data”, disponible en https://www.theguardian.com/world/2020/jun/09/judge-orders-bolsonaro-to-resume-publishing-brazil-covid-19-data

[4] Klaus Schwab (2019), World Competitiveness Report 2019, Geneva, World Economic Forum, p. xiii, disponible en http://www3.weforum.org/docs/WEF_TheGlobalCompetitivenessReport2019.pdf

[5] The Heritage Foundation (2020), 2020 Index of Economic Freedom, Washington D. C. The Heritage Foundation, disponible en https://www.heritage.org/index/country/brazil

[6] Transparency International (2017), Corruption perception Index 2017, Berlin, Transparency International, disponible en https://www.transparency.org/en/cpi/2019/results/brazil

[7] Institute for Economics and Peace (2019), Global Peace Index 2019. Measuring Peace in a Complex World, Sydney, Institute for Economics and Peace, p. 9. Estados Unidos cayó en 4 lugares respecto al índice de 2018.

[8] Ibid.

[9] I. Vera (24 de septiembre 2018), “Bismarck vs Beveridge: el cara a cara de los sistemas de salud en la Unión Europea”, en Planta Doce, disponible en https://www.plantadoce.com/entorno/bismarck-vs-beveridge-el-cara-a-cara-de-los-sistemas-sanitarios-en-la-union-europea.html

[10] Organización Internacional del Trabajo (1 de diciembre 2009), De Bismarck a Beveridge: seguridad social para todos, Ginebra, OIT, disponible en https://www.ilo.org/global/publications/world-of-work-magazine/articles/ilo-in-history/WCMS_122242/lang–es/index.htm

[11] Universidad Autónoma de Madrid (2011), Introducción a los sistemas sanitarios. El sistema sanitario español, Madrid, Universidad Autónoma de Madrid-Unidad de Medicina de Familia y Atención Primaria-Facultad de Medicina, disponible en https://formacion.uam.es/pluginfile.php/122653/mod_resource/content/1/Tema_7.pdf

[12] Fundación MAPFRE (2018), Sistemas de salud: un análisis global. Comparación internacional de sistemas sanitarios seleccionados, Madrid, Fundación MAPFRE, pp. 18-19.

[13] Brasil no es miembro de la OCDE, pero el comparativo obedece a que en ese organismo se encuentran los países más desarrollados del mundo, por lo que el gasto en salud promedio que muestran dichas naciones es un referente para fines comparativos.

[14] Paola Velásquez (22 de mayo, 2019), “Gastos de bolsillo en Latinoamérica” en Consultor Salud, disponible en https://consultorsalud.com/gastos-de-bolsillo-en-latinoamerica/

[15] Archivos de cardiología de México (octubre-diciembre 2009), “La vida y obra de Carlos Chagas a cien años de la descripción de la enfermedad de Chagas-Mazza”, vol. 79, no. 4, disponible en http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-99402009000400001

[16] COMECO (octubre 9, 2019), Ciencia en Brasil rumbo al despeñadero, disponible en https://www.comecso.com/observatorio/ciencia-brasil-despenadero

[17] Rodrigo de Oliveira Andrade (02/04/19), “Brasil: recorte presupuestal pone la ciencia al borde del abismo”, en SciDevNet, disponible en https://www.scidev.net/america-latina/gobernanza/noticias/brasil-recorte-presupuestal-pone-la-ciencia-al-borde-del-abismo.html?

[18] Rodrigo Rojas (01/17/2019), “Brasil, líder en investigación sobre salud en Latinoamérica y el Caribe”, en Saludiario, disponible en https://www.saludiario.com/brasil-lider-en-investigacion-sobre-salud-en-latinoamerica-y-el-caribe/

[19] FIOCRUZ (s/f), Historia, Fundación Oswaldo Cruz: una institución al servicio de la vida, disponible en https://portal.fiocruz.br/es/historia

[20] Infobae (6 de abril de 2020), “Científicos brasileños identificaron una medicina capaz de frenar la reproducción del coronavirus”, disponible en https://www.infobae.com/america/america-latina/2020/04/06/cientificos-brasilenos-identificaron-una-medicina-capaz-de-frenar-la-reproduccion-del-coronavirus/

[21] Instituto Butantan (s/f), Presentación, disponible en http://www.butantan.gov.br/pesquisa/sobre

[22] BID-ProExport Colombia (2008), Estudio de mercado. Brasil. Sector farmacéutico, Bogotá, Banco Interamericano de Desarrollo, disponible en https://bitacorafarmaceutica.files.wordpress.com/2008/08/la-industria-farmaceutica-en-brasil.pdf

[23] Lauro D. Moretto (mayo-junio 2018), “La industria farmacéutica en Brasil”, en Pharmatech, no. 36, disponible en http://cienciasfarmaceuticas.org.br/wp-content/uploads/2019/01/Anexo-03-La-industria-farmaceutica-Revista-Pharmatech-mayo-junio-2018.pdf

[24] Infobae (17 de julio de 2018), “La tasa de mortalidad infantil en Brasil  subió por primera vez en 26 años”, disponible en https://www.infobae.com/america/america-latina/2018/07/17/la-tasa-de-mortalidad-infantil-en-brasil-subio-por-primera-vez-en-26-anos/

[25] DW (25.06.2020), “Identifican nueva cepa de zika en Brasil”, disponible en https://www.dw.com/es/identifican-nueva-cepa-de-zika-en-brasil/a-53933933

[26] Ministerio de Salud (27-29 de abril de 2010), Experiencia de Brasil para la mejoría de los datos de mortalidad, Lima, disponible en https://www.cepal.org/sites/default/files/events/files/02_brasil_mejdatmort_olibanio.pdf

[27] BBC News Mundo (26 febrero 2020), “Coronavirus en Brasil: qué se sabe del primer caso confirmado en América Latina”, disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51649110

[28] El Economista (16 de abril de 2020), “Populismo frente a la ciencia. Bolsonaro despide a su Ministro de Salud”, disponible en https://www.eleconomista.com.mx/internacionales/Bolsonaro-despide-a-su-ministro-de-Salud-20200416-0141.html

[29] BBC News Mundo (16 mayo 2020), “Coronavirus en Brasil: renuncia el segundo ministro de saluden un mes en medio de repunte de COVID-19”, disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-52687373

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