Cinque Terre

Rubén Cortés

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Periodista y escritor.

Ayotzinapa, la otra tragedia que puede venir

Para la CNDH, del cumplimiento de sus observaciones “depende la verdad” sobre la desaparición de los 43 normalistas, porque posee la razón absoluta. Y punto.


Para la CIDH es innecesario un nuevo peritaje en el basurero de Cocula. Ya determinó, por sus pantalones, que son inciertas las confesiones de los sicarios que los quemaron. Y punto.


No parece interesarles la presencia de organizaciones criminales en la Normal de Ayotzinapa, como demuestra una conversación divulgada en Milenio, entre dos estudiantes de esa escuela el pasado 21 de octubre.


El cártel Los Ardillos intentó entrar al plantel para secuestrar a un estudiante de primer año y a tres de cuarto identificados como miembros de Los Rojos, por lo cual un alumno avisó por teléfono a Omar Vázquez Arellano, vocero del Comité Estudiantil de la Normal.


“Los Ardillos intentaron entrar, pero en eso sí pues no entran para hacer escándalos, sino que vienen por los compañeros que están identificados que estaban trabajando con Los Rojos anteriormente, porque dice que todos Los Rojos ya los andan eliminando poco a poquito”, le dice.


Para agregar, preocupado: “El problema está en lo siguiente: vemos bien de que la situación en el caso de los 43, ¿qué es lo que diría la gente? Vamos a salir quemados todos nosotros como parte del problema, pues sí. Sería lo peor”.


Se puede estar incubando en la Normal de Ayot-zinapa otra tragedia como la de hace poco más de un año, pero la CNDH y la CIDH lo pasan por alto, en su interés de exacerbar sus funciones como contrapartes del gobierno, a pesar de 112 implicados detenidos y de estudios periciales nacionales e internacionales.


El propio estudiante de la grabación divulgada por Milenio lo advierte: “Pero dice que no se sabe nada si los levantaron o no, pero que ya los tienen identificados y todo eso por cualquier día pues que si los ven los pueden levantar…”


La CNDH y la CIDH ya tendrían que haber puesto el grito en el cielo, pero no lo hacen porque lo último que quieren es admitir la realidad: en la Normal hay presencia de grupos criminales y fue por ello que los 43 fueron asesinados, como aseguran varios sicarios detenidos.


Sidronio Casarrubias Salgado, líder de Guerreros Unidos, confesó que secuestró a los 43 porque entre ellos iban infiltrados 17 de Los Rojos, todos armados para asesinar a El Tilo, jefe de plaza de Guerreros Unidos en Iguala (Causa 100/2014 del Juzgado Primero de Distrito de Matamoros).


Y ahora aparece la grabación en Milenio.


¿Es que no van a hacer caso a la presencia del narco en la Normal?


No. Eso no les interesa.


Les importa concluir que “fue el Estado”.



Este artículo fue publicado en La Razón el 11 de Noviembre de 2015, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página

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