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Atole con el dedo… entre la impunidad, los imputados y el hermano de AMLO

Por José Mata

“Frente a una muchedumbre, los mediocres son los más elocuentes”: Eurípides De Salamina

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha intentado hacernos creer, desde hace varios meses, que trayendo a México a, Emilio Lozoya Austin, quien fuera director general de Pemex, saldría a relucir toda la corrupción que ha existido a través de los últimos tiempos en México, como si el propio, López, fuera una blanca palomita.

Por supuesto que nunca olvidaremos su sólido pasado priísta, si dentro del priísimo más corrupto, el echeverriísta.
Si en la realidad fuera el verdadero obejtivo acabar con la corrupción y no darnos atole con el dedo, incluyendo el no viciar el debido proceso para quedar invalidado, le creeríamos, pero no; y más ahora que el portal Latinus acaba de hacer público un video en donde, Pío López Obrador, sí sí, hermanito de, Andrés Manuel, recibe de David León, una cantidad generosa para la campaña presidencial del caudillo morenista.

Pero, comencemos por lo primero, una vez preso, Emilio, en España, la Fiscalía General de la República (FGR) de Alejandro Gertz Manero, según dijo, el propio AMLO, integró un expediente debidamente conformado con sólidas investigaciones para solicitar la extradición que acabó siendo autorizada, porque al final, el propio Lozoya -quien deshaciendose de su abogado Javier Coello-, aceptó un acuerdo que también hizo público, López, en sus mañaneras. Un acuerdo ya con la asesoría de sus nuevos abogados, Miguel Ontiveros Alonso y Alejandro Rojas, en el que se le concederían varios beneficios con tal de que hablara, dijera todo lo que sabía, así como ofrecer hasta videos, que, según comentó, posee.

En ese acuerdo, también nos enteramos por, López, se le concedió el beneficio de ser testigo colaborador, cosa que no se puede conceder, porque al no haber en México la figura del testigo protegido para el crimen organizado, se les otorga el beneficio de ser testigo colaborador; y hasta donde se entiende, Lozoya, es un corrupto confeso, pero todo hace ver… no pertenece al crimen organizado.

En este contexto, AMLO, desde entonces y a través de sus shows mañaneros -en donde da rienda suelta a su exageradísimo culto a la personalidad-, estuvo cacareando que ya íbamos a conocer toda la supuesta corrupción de los sexenios pasados.

Entre dimes y diretes trajeron a Lozoya a suelo mexicano, y habiendo salido en óptimas condiciones de España, de pronto al llegar al Aeropuerto de la Ciudad de México, no fue conducido a la cárcel para declarar, sino a un hospital de los más opulentos, lujosos de México, aduciendo que había adquirido en la Península Ibérica… anemia.

Tras dos vertigionosos juicios cibernéticos desde el hospital, se dictaminó que podía seguir el proceso desde su casa; mientras durante seis meses se investigaría todo.

¿No se había ya investigado?

En fin, que salió del nosocomio y se fue a la comodidad de su imperial residencia, para que desde ahí prosiguiera su juicio y, a través de su correo electrónico firmara el libro de procesados.
La justicia al gusto del cliente consentido de AMLO.

En eso estábamos, cuando el miércoles 20 de Agosto, se filtró misteriosamente la declaración de Lozoya a la FGJ, quien acusó de recibir dinero a: Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto, José Antonio Meade, José Antonio González Anaya, Ricardo Anaya, Ernesto Cordero, Luis Videgaray Caso, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, Francisco Domínguez Servién, Salvador Vega Casillas, Jorge Luis Lavalle Maury, Lourdes Mendoza, Miguel Barbosa, Rafael Caraveo, en fin; mientas que, Carlos Salinas de Gortari, fue mencionado como “… la persona que cabildeó a favor de diversos proyectos relacionados con Petróleos Mexicanos en favor de su hijo”.

Salvo, Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto, todos los mencionados en la declaración, incluyendo sorpresivamente a Videgaray, comenzaron a desmentir y anunciaron levantarían las denuncias correspondientes en contra de Lozoya y de quien resulte responsable. El primero que ha denunciado fue, Ricardo Anaya, quien a primera hora del jueves 20 ya lo hizo por difamación.

¿Se puede viciar el debido proceso?

Bueno, si la ley autorizara a, López, andar comentando en las mañaneras todo lo que se está haciendo en el proceso de Lozoya, acuerdos y demás; y le autorizara andar insitando a la difusión del video en donde secretarios particulares de dos entonces Senadores de la República reciben dinero, no se afectaría el debido proceso…

… pero la ley no lo contempla ni lo autoriza y a estas alturas todo hace ver que ya fue viciado.

Se percibe que a, AMLO, se le fue de las manos este asunto, y ahora tiene sólo tres opciones…

… o se comprueba que en verdad son culpables los imputados, o se aplica todo el rigor de la ley al haber ofendido y calumniado, y explica, López, por qué recibió generosa cantidad de dinero su hermanito cosentido para su campaña.

Si AMLO suponía que con este circo mediático ganaría votos para el 2021, podría ser que todo se le voltee y lo conduzca a la debacle, su debacle.

¡Dígase la verdad… aunque sea motivo de escándalo!

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