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Alberto Monroy

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Asegura obispo que pacta tregua con el crimen, y casi nadie se despeina en Guerrero o el país

Asegura obispo que pacta tregua con el crimen, y casi nadie se despeina
Foto: Agencia EL UNIVERSAL / JMA

El obispo guerrerense de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, aseguró este viernes que pactó con un capo del crimen organizado para que ya no mataran más candidatos, con la condición de que los políticos no compren el voto y cumplan promesas. Lo más sorprendente de la historia es que prácticamente nadie se despeinó en los pasillos de la política y la justicia, tanto estatal como nacional.

El religioso dijo el pasado viernes que se reunió con un jefe del crimen organizado local, a quien le pidió que no hubiera más asesinatos; “ellos hicieron ese compromiso conmigo y espero que lo respeten; yo espero que sí”, aseguró al terminar su misa en el mercado central.

Rangel Mendoza indicó que el delincuente puso dos condiciones para aceptar: “Que los candidatos no repartan dinero para comprar el voto; que en lugar realicen obras en las comunidades, como una calle”. Y además “que cumplan con lo que prometen, porque después llegan al poder y se olvidan de la gente, y eso es lo que molesta”.

En Guerrero, desde que se declaró el inicio del proceso electoral, han asesinado a 12 políticos que manifestaron su interés por un cargo de elección popular. Inclusive ultimaron a tres que se inscribieron formalmente en el proceso como precandidatos; tal fue el caso de las precandidatas al Distrito 25 de Chilapa, Antonia Jaimes Moctezuma, del PRD, y Dulce Rebaja, del PRI.

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, dijo hace poco estar preocupado por los asesinatos de candidatos para las elecciones de julio próximo en México en una conferencia en la Casa América de Madrid, donde participó junto al escritor peruano Mario Vargas Llosa.

“Va a un promedio de un asesinato de un candidato cada cuatro o cinco días, eso es un margen de violencia absolutamente inaceptable en un proceso electoral. Nos preocupa sobremanera“, añadió el secretario general de la OEA.

El extraño episodio del ‘pacto’ alcanzó las páginas de El País:

En este contexto y con las tasas más elevadas de homicidios de todo el país, Rangel se propuso subir a la sierra. (…) Quiso poner sobre la mesa una tregua con los políticos locales: ‘Quise hablar con ellos para que no hubiera más asesinatos a candidatos y me prometieron que iban a evitar eso, que iban a dejar una elección libre para que lo que prevalezca sea la elección del pueblo‘, comentó a la prensa el obispo unos días después de aquella charla”.

La Diócesis de Chilpancingo ha tenido estas relaciones peligrosas con el narco, lo que le ha provocado a Miranda no pocas tensiones con las altas esferas de la Iglesia Católica mexicana e inclusive con el gobierno federal, recuerda El País. Ya en febrero Rangel había anunciado que dialogaría con los criminales, tras el asesinato a balazos de dos sacerdotes de su zona.

El religioso mantiene su posición rebelde en esta materia y subió el tono de sus misas, las que a veces parecen más mítines politicos y de donde el obispo obtiene, según propio testimonio, el respaldo popular para sus acciones.

Una cosa que parece diluirse en el fragor del tratamiento mediático es que el obispo narró que el motivo del encuentro era agradecerle al delincuente por restablecer el servicio de luz y agua en la comunidad de Pueblo Viejo, municipio de Heliodoro Castillo, donde los pobladores carecían de esos servicios desde hace casi dos meses.

Un dato todavía más estrambótico: A pregunta expresa de cómo llegó a la reunión con el delincuente en la Sierra, Rangel Mendoza dijo que en un helicóptero rentado por habitantes de la zona, de acuerdo con un despacho de El Universal.

Me pregunto qué fieles pueden darse el lujo de subsidiar un viaje en helicópetero y, en general, respaldar que Rangel y los miembros de su diócesis lleguen a ser intermediarios cotidianos entre el crimen y el gobierno local. Tenemos además aquí, para colmo, un gobernador y una procuraduría estatal absolutamente omisos en este tema; ni una sola declaración. Pareciera que no les importa, pero ¿y la PGR y el gobierno federal?

Por último, es demasiada casualidad que fuera justamente en esta entidad donde Andrés Manuel López Obrador presentara su criticadísima propuesta de dar amnistía a los capos de la droga para alcanzar la paz; proposición que, dijo, sería estudiada de ganar las elecciones presidenciales de julio próximo.

Rangel Mendoza parece coincidir con la estrategia: “¿Que no vale la pena hacer cualquier cosa en favor de la paz? Claro que no puede ser algo general, pero si hay jefes de narcos que quieren cambiar de vida y obrar de manera distinta, creo que es positivo”, declaraba en una entrevista a El País.

No deja de ser imprescindible destacar que la ruidosa ‘tregua’ pactada el pasado viernes entre este peculiar obispo y los señores locales de la droga, no cuenta con ninguna otra garantía de cumplimiento que el dicho de un sacerdote de la palabra empeñada por el jefe premeditadamente anónimo de un cártel criminal, que ni siquiera es claramente definido. No hay actas ni documentos de respaldo; nombres ni compromisos explícitos… Vaya tregua.

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