Cinque Terre

Juan Villoro

Escritor, autor de "El Testigo". Ganador del Premio Herralde de Novela 2004 y del Premio Rey de España por su texto "La Alfombra Roja, el imperio del narcotráfico".

Antropología de vestidor

Cuando le preguntaron a George Best, el carismático y bohemio “Beatle” del futbol inglés, qué había sido de su fortuna, respondió con desparpajo: “Gasté en coches y mujeres, y lo demás lo desperdicié”. Pagar por los placeres nunca ha sido ajeno a un deporte donde sobran apetitos y dinero. Pero obedecer al instinto produce sombras. Mucho antes que Freud, Heráclito dijo: “Difícil es luchar contra el deseo: lo que quiere lo paga con el alma”.

Ignoramos cuál será el saldo de la reciente bacanal de nueve seleccionados nacionales con 30 prostitutas. Lo cierto es que ya no se discute su conducta en el área chica sino en el área íntima, y los interesados a comparar el esquema 4-4-2 con el 4-3-3 ahora enfrentan el dilema de dividir 30 entre nueve.

Los protagonistas del aquelarre han militado en el futbol europeo, donde aceptan otra disciplina. ¿Qué idea tienen de su país? Como el paisano que tira basura en Matamoros pero deja de hacerlo al cruzar a Brownsville, los nueve en cuestión juzgaron que en la tierra donde el águila se comió a la serpiente no hay más norma que el impulso.

Escogidos para chutar en nombre de la patria, no tienen por qué ser magníficas personas. Pero la corrosión de la conducta influye en todo: el escándalo afectará la vida familiar de los involucrados, la relación con sus compañeros y su rendimiento en el Mundial.

En los grandes momentos los equipos representan valores que los trascienden. Cuando Argentina enfrentó a Inglaterra en México 86 a cuatro años de la guerra de las Malvinas, se dirimía algo más que un partido. Cuando Alemania ganó por sorpresa la final de Suiza 54, los alemanes pudieron corear el nombre de su patria con inofensivo orgullo después de la Segunda Guerra Mundial. Cuando el Corinthians salió al campo durante la dictadura brasileña con una camiseta que decía “Democracia”, demostraron el peso político de sus goles.

Nuestra selección es el espejo de un país en crisis. ¿Cómo entender a quienes hicieron pretemporada de lupanar antes de cantar el himno? No sólo ellos están en deterioro. Los nueve de las 30 representan a un país que ha patentado un grito homofóbico para “ciscar” al portero rival (costumbre que sólo se extinguirá cuando los aficionados descubran la vergüenza). El público, conocido como “El Respetable”, ha dejado de merecer esa definición. Repasemos hazañas de aficionados de exportación. En Francia 98, un paisano orinó en la llama del soldado desconocido, apagando el fuego que debía ser eterno. En Corea y Japón 2002, otro entusiasta jaló el freno de emergencia del “tren bala”, logrando que la línea más puntual del mundo se embotellara como un eje vial. En Brasil 2014, otro se tiró al mar desde un crucero y desapareció como tantas de nuestras esperanzas. Si no ganamos el oro, al menos enseñamos el cobre.

Los federativos tampoco han sido impecables. Recordemos la falsificación de actas de nacimiento en la rama juvenil (el caso de los “cachirules”) que nos impidió ir a Italia 90.

La inclusión de Rafa Márquez en el plantel definitivo fue polémica. No está en su mejor etapa y enfrenta un proceso en Estados Unidos por sus negocios. La decisión de llevarlo a Rusia se explica por la importancia que alguien de su veteranía tiene para “hacer grupo” y transmitir experiencia. Viaja como un referente simbólico, al modo de David Beckham, que llegó enyesado al Mundial de 2002 (se dudaba de su posibilidades de jugar, pero su presencia motivaba a los compañeros).

Pues bien: Márquez deberá tener los talentos combinados de un psicoanalista, un chamán y un estratega para serenar a una escuadra ridiculizada por miles de memes.

Si un antropólogo de pantalón corto entrara al vestidor donde la selección azteca disputa su guerra florida, advertiría que los “europeos” son vistos con la desconfianza de los que se alejan de su tribu. Esta tensión ha empeorado con la tempestad viral desatada por los nueve y saca filo al invisible cuchillo de obsidiana que todo mexicano guarda en su locker.

Cada doce años, el Mundial coincide con las elecciones. En trance de oportunismo, algunos candidatos se ponen la camiseta verde y fallan un penal para identificarse con el “equipo de todos”. En 2006, Felipe Calderón y Patricia Mercado estuvieron con el equipo.

En 2018, ¿quién aspira a ser contagiado por el Tri?


Este artículo fue publicado en Reforma el 8 de junio de 2018, agradecemos a Juan Villoro su autorización para publicarlo en nuestra página.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password