Cinque Terre

Leo García

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Diseño y coaching de estrategias para manejo de redes sociales. Experiencia en análisis de tendencias en línea.

La anti-información como poder suave

Una forma efectiva de someter a un pueblo es mantenerlo ignorante. Y mantener ignorante a la gente actualmente puede ser tan sencillo como hacerles creer que tienen razón y reforzar sus códigos preexistentes, supuestos y prejuicios, aunque sea con rotundas mentiras.

Mediante internet es relativamente sencillo. En la audiencia formada por los usuarios se experimenta una grave dificultad para empatar datos abstractos, como las estadísticas por ejemplo, con su entorno cotidiano. Al usar lenguaje experto y especializado lo mismo una fuente académica puede sustentar un hecho demostrable e incontrovertible y otra más aprovechar el mismo lenguaje y presentar una narrativa que aparentemente demuestre algún otro hecho completamente opuesto.

Ignorance is Bliss – Pintura: Bell Diamond

Las cosas se complican más cuando además se considera que las redes sociales son egocéntricas, es decir, giran completamente con la interacción del usuario desde la perspectiva propia como motivo de atención. Así, para un usuario promedio la distancia entre su opinión y el dicho de cualquier otra fuente es casi inexistente y tienen la misma validez y peso.

Es por eso que con frecuencia dentro de los grupos que se forman entre los usuarios cuenta más la influencia de una opinión personal que sea similar a la de los demás integrantes del grupo.

Para una audiencia que tiene al alcance tanto contenido para elegir libremente cada vez es mayor la influencia de la propia opinión y la experiencia personal por encima de la información comprobada. Y a la opinión y los supuestos se les acepta como información.

Es posiblemente uno de los efectos a largo plazo que mayor daño están causando dentro de las cámaras de resonancia que se construyen voluntariamente en el ecosistema digital, donde se opta por aceptar solo lo que refuerza los códigos preexistentes dándolos por válidos pese a que la información sustentada y los hechos mismos los contradigan.

Esto ha abierto una brecha más amplia donde los usuarios de medios digitales cada vez más, simplemente, tienen que recurrir a la fuente de su preferencia que confirme sus supuestos.

La consecuencia final es grave, para la audiencia promedio cada vez es más difícil confiar en las fuentes de información tradicionales como los medios masivos, la academia, y en general los expertos. Es la sociedad de la ignorancia.

¿Qué pasa cuando esta dinámica se sabe aprovechar como una forma de ejercer el poder?

Mantener a una sociedad en ignorancia es tan sencillo como hacerles creer que todo aquello que suponen es correcto ofreciéndoles anti-información; pero también eso permite ganar su confianza y conducirlos a tomar comportamientos y actitudes.

Se puede ver y experimentar en la forma que el gobierno realiza un golpeo sistemático, reiterado, desproporcionado, contra instituciones, expertos, organizaciones y medios. El objetivo amplio es destruir la confianza en ciertas fuentes y reforzarla en otras, según convenga.

Así, las fuentes donde se refuerza la confianza son aquellas que son afines al régimen, al gobierno, y aquellas donde la confianza se destruye es en las que exhiben sus falencias y errores.

Todo cuenta, todo sirve. Teorías de conspiración donde un ente abstracto quiere conquistar económicamente al mundo. Teorías de conspiración donde se cree que el calentamiento global es un invento para mermar la competencia económica entre países.

Pero también hay elementos socialmente más complejos, como por ejemplo, sostener de manera sistemática y reiterada la narrativa de acuerdos inconfesables que buscan desestabilizar gobiernos.

La escena se complica cuando además del otro lado una porción de la audiencia mantiene la capacidad de consumir contenido y sostener interacciones, donde la información veraz, validada, confirmada, es lo deseable y donde se pone la confianza.

El resultado dentro del ecosistema digital es el choque entre ambos extremos y puede ser aprovechado como una forma de ejercer el poder. Es una forma de poder suave.

El poder suave aprovecha instituciones, la economía, la asistencia social, la cultura, y ahora más que nunca los pseudo-medios digitales, con el fin de ejercer influencia ideológica y adoctrinamiento.

Recordando, cuando se confrontan dos posturas tan diametralmente opuestas lo que se generan son dinámicas de coerción. Pero cuando en esas dinámicas de coerción uno de los extremos tiene el respaldo del estado, del gobierno, es una forma de ejercer poder suave y es un riesgo asimétrico.

La coerción aprovechando grupos sobre los que se ejercer influencia sustentando su ignorancia se vuelve una forma de poder suave que coopta y en el extremo puede llevar a poblaciones enteras a aceptar opciones que de otra manera hubiera rechazado.

Muchos gobiernos en el mundo han surgido así y hoy están en funciones.

De esa forma es como también ahora se ven formas de sanciones y castigos en los pseudo-medios digitales aprovechando anti-información para sustentar campañas de desprestigio e incrementar las estrategias de confrontación social. Basta encontrar los mensajes correctos para inducir las narrativas convenientes que lleven a la confrontación de dos grupos, uno de los cuales será afín al régimen.

Ejercer esta forma de poder es una de las razones más evidentes por las que los regímenes, no sólo en México, ahora valoran tanto su participación en el ecosistema digital. Les ofrece la oportunidad de ejercer el poder de manera que no es evidente pudiendo deslindarse, manipular la responsabilidad, e incluso participar de la dinámica antagonista desde los dos extremos de la simpatía política para llevar los grados de confrontación y malestar hasta donde quieran.

Porque la sociedad de la ignorancia, además, es manipulable y dócil para quienes saben cómo ofrecerles la confirmación de sus supuestos y prejuicios. No hacen falta, pero tampoco están exentos, de títulos académicos, estudios en universidades caras y de nombres rimbombantes. Basta que les ofrezcan la validación que necesitan.

Cuando se llega al punto en que el grupo da por válidos sus supuestos y su ideología reforzada, queda convencido de ser dueño de LA verdad y en adelante sus posturas serán en tonos absolutos, intolerantes, radicales. De eso, la próxima semana.

Hagamos red, cuestionemos, aprendamos, sigamos conectados.

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