Cinque Terre

Tere Vale

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Andrés I

Los seres vivos, tan frágiles y desvalidos como somos, nos enfrentaremos queramos o no a nuestra muerte. No hay de otra, nacemos y morimos y no hay más que aceptarlo y vivir los días que nos queden con ello o tratando de olvidar que estamos todos en el pasillo de la muerte y ni siquiera sabemos cuando se va a cumplir nuestra sentencia. Para decirlo claro, de esta no saldremos vivimos. Dicen los budistas y dicen bien que en esta vida nada es para siempre, ni el placer ni el dolor, ni la agonía ni el éxtasis. Ni el poder, supuestamente.

Pero…algunos humanos, especialmente los políticos, son unos aferrados y la peste de la re-elección eterna o las ganas de perpetuarse más allá de su muerte cunde por todo el mundo y ahora con especial intensidad en Latinoamérica.

Imagen: Conexión Migrante

En el mundo hay muchos países en donde las monarquías resolvieron esta patológica necesidad de trascender y unas familias por obra y gracia de quien sabe quién son las elegidas para, si no gobernar, al menos ser figuras decorativas que fungen como jefes de Estado por los siglos de los siglos, amén.

En nuestro continente durante muchos años nos defendimos de estas castas imperiales, mayormente costosas pero inofensivas, pero no hemos podido liberarnos de los nuevos reyes, dictadorzuelos con poder, que amenazan profundamente las democracias de nuestro continente.

Y así durante más de 60 años hemos vivido el reinado de la Casa Castro, con Fidel I y Raúl I al frente de la dictadura y el tutelado Principito Díaz Canel con el que los cubanos tienen sí o sí que resignarse a costa de su vida y libertad. En Nicaragua, por poner otro ejemplo, la Casa Ortega se entroniza cada vez más y mejor y supera en crueldad y violencia a la anterior casa real, la Somoza, que tanto sufrimiento trajo también a este país centroamericano. Daniel I y la Reina Rosario, así como sus ocho herederos, encarcelan y torturan a los que se atreven a disentir y desgobiernan sin que haya poder humano que los remueva.

Uno de los royalties (creo que así se dice) más cotizados desde finales del siglo XX y hasta 2013 del siglo XXI, fue el nefasto Hugo Chávez, quien logró como muchos otros hoy quieren (léase Evo Morales o AMLO) transmitir su “legado” de complicidades con el narco y componendas con los uniformados a su digno heredero, el impresentable Nicolás Maduro. Y ya llevan en eso más de ¡20 años! sin que Venezuela pueda librarse de ellos.

Y hago todas estas inútiles reflexiones por el “incidente” (así llama Sheinbaum a cualquier tragedia) en el que se vio involucrado el presidente con motivo de su supuestamente rutinario cateterismo. Antes que nada, hay que destacar el pésimo manejo y el circo mediático y en redes que se armó por no haber definido con tiempo como iban a manejar esta información y la falta de profesionalismo de todos los encargados de la comunicación.

Primero que no pasaba nada, luego que se fue a hacer un chequeo médico de rutina, luego que todo iba muy bien, más tarde que Adán Augusto dice que siempre no, que en la prueba de esfuerzo decidieron hacerle un cateterismo de ¿rutina? y para rematar el desmadre, al otro día habla el presidente y explica que ya estaba planeado el procedimiento desde hace semanas, pero que se les atravesó el COVID y que por eso no se lo habían hecho la semana pasada.

Si usted entiende por favor explíqueme. Yo ya me hice bolas.

No más que faltaba otra declaración igualmente reveladora que es cuando López Obrador declara a los cuatro vientos que por si el faltara algún día, ya tenía hecho su testamento político que garantiza la permanencia de la 4T. ¡Órale!

Ahí tuve lo que te viene siendo una epifanía…AMLO no es el presidente de los mexicanos, es el meritito rey Andrés I. ¡Haberlo sabido antes!

Ahora lo comprendo todo, vivimos una monarquía dizque de izquierdas, con un poder concentrado en su todopoderosa majestad. ¿Para que puede querer un monarca absolutista todo un inútil aparato democrático? El es el Estado, el es el pueblo y el es el único que puede sacar adelante a este país de la ignominia del pasado.

En los tiempos actuales y siguiendo los autócratas de hoy muchas de las enseñanzas del fascismo, las democracias se destruyen desde dentro, los militares ya no tienen que dar golpes de Estado, ¿para qué? es mucho mejor su complicidad silente que acompaña lealmente al autoritario y garantiza su permanencia incluso más allá de la muerte. En esas estamos.

El peligro inminente es que muchos terminen diciendo ¡Viva el Rey!

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