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Fernando Dworak

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¿De verdad quieren que Ana Laura Magaloni sea ministra? Guía para el activista casual

Aunque no tengo la capacidad de decir cuál de las tres sería mejor ministra en la terna para la Suprema Corte de Justicia por estar lejos de mis temas, veo que muchos se han decantado a favor de Ana Laura Magaloni. Por ello, me gustaría compartir algunos conejos que ayudarían a promoverla de cara a la decisión que tomará el Senado.

Hacer que el proceso trata exclusivamente de Magaloni

Aunque pareciera mentira, pocos han asimilado la gran lección de las elecciones de 2018: se trata de que el proceso trate de una persona, ya sea a favor o en contra de ésta; e incluso entre más reacciones genere, mejor. Lamentablemente es posible que esta lección no se haya aprendido rumbo a la futura elección de ministra. ¿A qué nos referimos?

Ana Laura Magaloni, investigadora del CIDE.
FOTO: MISAEL VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM

Supongamos este escenario: Ana Laura Magaloni es popular, pero no la preferida del ejecutivo y Diana Álvarez Maury es obviamente un distractor. ¿Sería descabellado suponer que Margarita Ríos-Farjat sea la candidata oficial, la cual se posicionaría tras el desgaste mediático de las candidatas anteriores? Si los simpatizantes de Magaloni se dedican a trolear a Álvarez Maury, entonces los senadores argumentarían que Ríos-Farjat es una elección sensata y mesurada.

Por lo tanto, hay que hacer que la discusión sólo gire en torno a Magaloni, poniendo la menor atención posible a las otras candidatas. Incluso atacar a las otras puede exponer al atacante a las falacias de los llamados “maromeros”. Por ejemplo, descalificar a Álvarez Maury diciendo que se especializó en energías cósmicas, hace que el maromero inmediatamente diga que se está atacando la libertad de creencias, cuando en realidad el debate debería centrarse en que simple y llanamente no cumple con el perfil para ser ministra.

Ahora bien, tampoco sirve vender a una académica como ministra. La fórmula del candidato filósofo ya no sirve desde hace tiempo, como les tocó corroborar a José Antonio Meade y a Enrique Cárdenas, entre otros. De hecho, la gente odia en este momento a los expertos de todo tipo. ¿Qué hacer entonces? Sin sobrevalorar, conviene hablar de los temas que ha tratado y los ángulos desde los cuales los ha manejado. ¿Es algo riesgoso? Claro: pues podría hacer cosas distintas si gana. Pero en estos momentos el reto es conquistar la imaginación.

Finalmente, hay que anticipar ataques. La discusión política se apoya fundamentalmente en emociones y recurre habitualmente a falacias. ¿Qué negativos puede tener Magaloni? ¿Por dónde pueden venir los ataques? Con esto se pueden generar respuestas sencillas y entendibles, utilizando lenguaje llano y frases cortas.

Tejer redes

De nada sirve que un pequeño grupo de personas esté convencido de algo si no es capaz de convencer a otros. En este tema, como en cualquier otro de la agenda pública, es necesario tejer redes de aliados. El primer paso es reconocer que en todos los grupos y partidos hay gente que puede ser afín, y que en es te juego no existen los amigos o los enemigos, sino aliados u opositores circunstanciales. Incluso los simpatizantes de partidos de oposición pueden encontrar aliados entre los moderados de Morena y viceversa. Fortalezcamos la confianza mutua si deseamos evitar un futuro golpe de péndulo.

Lo anterior significa reconocer también a quienes nunca serán aliados: los radicales y quienes tienen en este momento intereses con alguna de las otras candidatas. Dentro del grupo de los radicales están algunos de quienes ya hablamos antes: los llamados “maromeros”. Aunque su nombre real sería “doctores del spin” y otros los conocen como “voceros oficiosos del régimen”, su función es llevar narrativas para mover sentimientos, no mover apoyos. Si muestran simpatía por Magaloni sería en tanto conviene al gobierno y siempre pueden deslindarse. Si desean tejer su propia narrativa, ignórenlos.

Presión

Finalmente es necesario diseñar estrategias adecuadas de presión al Senado, con demandas claras. No basta con estar movilizados en redes y tener un hashtag exitoso si no se tiene un plan. ¿Qué hacer?

Para empezar, conozcan a los senadores de sus estados y háganles saber su apoyo a Magaloni o los costos que enfrentarían si los decepcionan como votantes. En 2024 competirán para reelegirse y este tipo de decisiones tendrán mucho más peso que antes en la continuación de su carrera política. Hagan eco de sus declaraciones y apoyo si lo manifiestan: que descubran la conveniencia de la causa para sus carreras, asumiendo que los activistas hicieron su tarea en la construcción de redes.

En segundo lugar, identifiquen a los miembros de la Comisión de Justicia, quien dictaminará la terna. Hace apenas un año Ricardo Monreal retiró a un miembro del PRD, para sobrerrepresentar a Morena en esta instancia. Sin embargo, es aquí donde se necesita hacer más presión.

Finalmente, necesitan exigir algo: mecanismos abiertos de discusión, donde los perfiles sean ampliamente discutidos. Esto no sucedió con la elección de la ombudsperson, por ejemplo. ¿Se imaginan dónde estaría Kenia López si hubiera abierto las entrevistas a los candidatos a la CNDH y fomentado un ambiente de discusión? Seguramente tendríamos a alguien menos cuestionado en ese órgano autónomo. Justo eso es lo que hay que exigir: discusión e información abiertas, donde puedan opinar hasta expertos y activistas.

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