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Angélica Recillas

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Licenciada en Comunicación.

AMLO no depone su actitud contra los medios. Es un riesgo para la libertad de prensa

En su conferencia de prensa del martes 26 de mayo, el presidente de México Andrés Manuel López Obrador arremetió por enésima vez contra el periódico Reforma, al cual acusó abiertamente de publicar información falsa. Según el mandatario, dicho diario está en competencia con El Universal para ver cuál es el más amarillista.

¿Qué desató esta vez la ira presidencial contra Reforma? Su titular de primera  plana donde señaló que México lidera América Latina en tasa de letalidad por Covid-19. En la nota central se mencionó que de acuerdo con los datos diarios que da a conocer la Universidad Johns Hopskins en Estados Unidos, México tenía un índice de letalidad de 10.7%, el más alto entre los países de la región incluso por encima de Brasil, que tiene un mayor número de contagios y defunciones.

Dominado por las teorías de la conspiración a que es tan afecto, López Obrador machacó su recurrente discurso de que ciertos medios de comunicación son parte del clan que protegía al régimen de corrupción y odia la “transformación” porque se terminaron los privilegios que tuvieron. Escudado en lo que él llama derecho a la réplica, lanzó la siguiente advertencia:

“No quiero estar señalando siempre a El Universal y que al Reforma, ojalá y los convoco a que depongan esa actitud, porque si no, sí me veo obligado. No es que les tenga yo mala fe o los vea con malos ojos, yo no tengo enemigos ni quiero tenerlos, pero como presidente de México tengo la obligación de informarle al pueblo, existe el derecho del pueblo a la información. Entonces, si yo dejo pasar una noticia falsa y luego otra y otra y otra, pues es vivir en la confusión, en un mundo enrarecido. Esto no es bueno, ya de por sí es fuerte lo que sucede cuando hay una pandemia como esta, los miedos, los temores que se producen para estar alentando más miedos, más temores, además mintiendo. Ojalá y haya un cambio de actitud”.

¿Mintió Reforma? Atendiendo a la información que el propio Gobierno de México da a conocer en las conferencias vespertinas, no. En la rueda de prensa del lunes 25 se presentó una gráfica en donde se asienta que nuestro país tiene una tasa de letalidad del 10.7% tal y como lo publicó el diario. Este dato fue registrado por el analista Luis Estrada, director de la consultora SPIN, que se ha dado a la tarea de analizar una a una las conferencias de prensa del Gobierno de México.

Pero más aún: En la conferencia del martes 26, durante la intervención de Ricardo Cortés Alcalá, director de Promoción de Salud, quien daba a conocer los datos sobre la variación en los índices de movilidad de personas en los diferentes estados del país, accidentalmente “se coló” una diapositiva que mostraba el comparativo del índice de letalidad por países, en donde aparece México en primer lugar de América Latina con 11%. Sin embargo, el funcionario pidió que se pasara a la siguiente y no se hizo ninguna mención de esas cifras por parte de los expositores.

En la mañanera de este miércoles, el presidente no sólo no rectificó sino que insistió en negar lo publicado por Reforma. Según dijo, “hizo la tarea” de buscar en el diccionario el significado de la palabra “letalidad” y ahí dice que es un índice que mide el número de muertes de acuerdo a la población de un  país y bajo esa lógica, Reforma miente. Nadie le aclaró al Ejecutivo que el término “letalidad” aplicado en el contexto de una pandemia, es el porcentaje de muertes con relación al número de casos reportados, según lo corrobora la información generada por su gabinete de salud.  Es decir, López Obrador hizo mal la tarea y se sacó tache.

Silencio ante la réplica de El Universal

El Universal enmendó la plana al mandatario con respecto al regaño que le propinó el lunes 25. En dicha fecha, el presidente se refirió a este rotativo como el “Alarma” moderna; desde su perspectiva ahí se va con el Reforma en “mostrar el cobre” y hacer periodismo “amarillista y calumnioso” en contra suya.

El enojo de López Obrador con este diario fue por el registro que hizo en su versión digital, de unas declaraciones del coordinador de los diputados del PAN, Juan Carlos Romero Hicks, quien puso en duda la autenticidad de las cifras del coronavirus que todos los días da a conocer la Secretaría de Salud, a través del subsecretario Hugo López Gatell y considera que no informar con la verdad sobre este asunto es una forma de corrupción.

“Estaba yo leyendo de un dirigente del PAN que va a presentar una denuncia, creo que es hasta el coordinador de los diputados del PAN, va a presentar una denuncia en contra del doctor Hugo López-Gatell cuando al mismo tiempo la Organización Mundial de la Salud lo está postulando para formar parte de un grupo de asesores en materia sanitaria de la Organización Mundial de la Salud. Claro que la entrevista se la hace El Universal y este se lanza con todo. ¿Quieren hablar mal del gobierno? Vayan a El Universal y se ganan unas ocho columnas”, fustigó el Ejecutivo.

A manera de derecho de réplica, El Universal publicó el martes 26 una nota aclaratoria titulada: “Señor presidente, le fallan los datos, con todo respeto”. En ella refuta punto a punto sus señalamientos: No fue una entrevista, sino un comunicado de prensa del grupo parlamentario del PAN, que apareció en muchos otros medios de comunicación. Esta información nunca se llevó a la versión impresa y mucho menos a las ocho columnas. Romero Hicks no es dirigente del PAN. Y por último, le recuerda que la más reciente entrevista del diario con un líder partidista fue con Alfonso Ramírez Cuellar, de Morena.  “¿Aclarado el punto, señor Presidente”, concluye.

El comunicado a que se refiere El Universal, en efecto es del grupo parlamentario del PAN y en él se responsabiliza a López Gatell de dar datos confusos e imprecisos sobre el Covid-19, pero en ningún momento se menciona que se le va a denunciar. Y tal como lo aclaró el rotativo, la nota respectiva nunca estuvo en el ejemplar impreso.

El silencio presidencial tras estas aclaraciones se mantiene porque las mañaneras nunca han sido un foro para el diálogo circular como presume el titular del Ejecutivo. No es la primera vez que tanto Reforma como El Universal le  aclaran acusaciones falsas que les ha formulado y su respuesta a lo sumo, ha sido pasar la página hasta que uno u otro vuelvan a publicar algo que no sea de su agrado.

Con todo el peso de su investidura, desde la tribuna de Palacio Nacional, se erige en un juez implacable contra los medios o periodistas que, según él, mienten; los sienta en el banquillo de los acusados y los sentencia sin darles ocasión a la defensa. Acaso en un intento de verse magnánimo, les pide cambiar de actitud.  Pero ¿qué pasa cuando los imputados le demuestran que es él quien mintió?  ¿Estará dispuesto a deponer su actitud? La respuesta, la sabemos.

 

 

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