Cinque Terre

Angélica Recillas

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Licenciada en Comunicación.

AMLO miente: no ha terminado la impunidad en los asesinatos de periodistas

Al presidente Andrés Manuel López Obrador, lo saca de quicio la prensa crítica y los verdaderos cuestionamientos que ésta le plantea, aun en el mejor de los tonos. Acostumbrado a las preguntas a modo que le formulan reporteros afines a su gobierno e ideología, estalla cuando algún periodista que no se ajusta al guion establecido, lo aleja de su zona de confort en la que cualquier tema lo aterriza en su trillado discurso de su lucha contra los conservadores que se oponen la “transformación” del país.

El más reciente exabrupto del mandatario tuvo lugar en la conferencia matutina de este 14 de junio, en la que el reportero John Holman de la agencia Al-Jazeera lo cuestionó con datos concretos, sobre la impunidad en que se encuentran la mayor parte de los asesinatos y agresiones contra los periodistas en México. Más aún, le reveló que algunos de sus entrevistados para un documental que prepara sobre el tema, le manifestaron con toda claridad, la influencia negativa que tienen las constantes arengas desde el poder contra la prensa, en el clima hostil en que los informadores deben desarrollar su labor y en el incremento de las amenazas en su contra.

López Obrador negó tajante lo expuesto por el corresponsal y, con su habitual frase hecha de que “ya no es como antes”, aseguró que en su gobierno ya no hay impunidad en los casos de los crímenes contra periodistas y como prueba de tal afirmación, le mostró un cuadro sobre los nueve casos reconocidos por el gobierno en este año, en los cuales, se ufanó, hay 26 detenidos.

Como John Holman, siempre cortés, le hiciera ver que aún no hay sentenciados y que están pendientes por conocerse los autores intelectuales de los asesinatos, el titular del Ejecutivo Federal, desvió el tema hacia su persona para decirse víctima de medios y periodistas que, según él, están al servicio de intereses económicos y políticos, entre los cuales mencionó a su villano favorito: Carlos Loret de Mola, e incluso, le sugirió a su interlocutor que indagara sobre su riqueza personal.

Ese discurso distractor al que suele recurrir cuando le hacen preguntas que le incomodan o le molestan, esta vez fue para evadir la realidad muy puntual que el corresponsal de Al-Jazeera le expuso. En esta ocasión, no incluyó en sus peculiares lecciones de periodismo, que el propio subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, reconoció el pasado 27 de enero, un 90% de impunidad en los 52 asesinatos de periodistas registrados hasta esa fecha, así como también en los atentados contra activistas.

Cuartoscuro

El presidente también mintió al asegurar que son minoritarios los casos en que los agresores de periodistas son servidores públicos. Datos de la Secretaría de Gobernación actualizados hasta finales de 2021, indican que en 46.9% de los casos registrados en ese año, son funcionarios los probables responsables, mientras que en 2020 fue en el 51.9% y en 2019, 54.3%.

Que en la mayoría de los casos, los funcionarios involucrados sean del ámbito municipal o estatal, no resta importancia al problema. Es más, al presidente debería preocuparle, pues de los crímenes contra periodistas cometidos en lo que va de su administración, los estados con más casos son Sonora, Veracruz y Guerrero, todos ellos gobernados por su partido.

También estuvo de más la acotación que el presidente le hizo a John Holman cuando presumió las detenciones relacionadas con los informadores asesinados en 2022, al decir que Luis Enrique Ramírez, periodista ultimado en Sinaloa, era “simpatizante suyo”. Lo sean o no, la obligación del Estado es dar las garantías de seguridad para el libre ejercicio del periodismo y acabar con la impunidad que prevalece, aunque el presidente lo niegue.

Por esa concepción tan distorsionada que López Obrador tiene del periodismo, es probable que le importe muy poco el caso de los periodistas Juan de Dios García Davish, de la agencia Quadratin, y su esposa, María de Jesús Peters, corresponsal de El Universal en Chiapas, quienes debido a las amenazas del crimen organizado y la falta de respuesta de las autoridades municipales, estatales y federales, decidieron abandonar el país y buscar refugio en Estados Unidos, que ya les fue concedido.

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