Cinque Terre

José Ramón López Rubí Calderón

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Politólogo, editor y consultor.

AMLO es un conservador de la “guerra contra las drogas”

Dice el presidente que le “gustaría que nuestros adversarios, que hablaban de que a sangre y fuego se mantuviera el operativo [de Culiacán], ya ha pasado el tiempo, ya más tranquilos, más serenos, ofrecieran una disculpa”. Vueltas a la noria…

No todos sus “adversarios” hablamos a favor de la sangre y el fuego, algunos argumentamos otras cosas, pero eso no le importa a López Obrador: sus enemigos/adversarios no serían únicamente los que sí quieren “guerra”, para él son todos los que lo critiquen de cualquier forma por cualquier fondo, percepción con la que todo el que haya criticado el operativo es transfigurado en un defensor de la violencia y la “guerra”. Aunque uno proponga el fin de la Prohibición de drogas y AMLO sea en los hechos un conservador de la “guerra” contra ellas. Se haya dicho lo que se haya dicho, si no fue un elogio “humanista”, fue un ataque “conservador”. Por extensión, lo que en realidad sugiere la personalidad presidencial es que sus “adversarios”, es decir, todos los seres humanos que no sean sus fanáticos, deberían pedirle perdón por criticar de un modo u otro el operativo fallido contra Ovidio Guzmán.

Pero no: no deberían. Nadie debería pedirle perdón al presidente de una República (todavía) democrática por ejercer su derecho a la libre expresión sobre un asunto público. Incluso si se equivocaron o exageraron. Si tal es el caso de uno o más medios, deberían pedir perdón a sus consumidores, no al presidente, un presidente que no vio atacada su vida privada, un presidente que se equivoca y exagera mucho sobre muchos ciudadanos críticos sin nunca ofrecerles disculpas –si alguien ha de pedir perdón, es el gobernante, no el gobernado, el que tiene el poder, no el ciudadano.

Es una buena oportunidad para que recordemos lo que es necesario y digno de recordar: el presidente “progresista” es un conservador de la llamada “guerra contra el narco”.

Foto: Gobierno de México

Algunos dicen que el presidente no tiene estrategia de Seguridad. Sí la tiene. Algunos más –unos a favor, otros en contra- dicen que la estrategia es “abrazos, no balazos”, o “ya no hay guerra”. No lo es. No es así. La estrategia de López Obrador es casi la misma de antes, otra versión de “la guerra”, de la “guerra contra el narco” que es después de todo la “guerra contra las drogas”. “Guerra” al fin. Conservada por otro presidente que no es Felipe Calderón. Con otra retórica, con otros uniformes, con menos intensidad, pero “guerra contra las drogas”. Lo que dice el presidente sobre el tema es eso, dichos; los hechos-hechos son otros: la Guardia Nacional es fundamentalmente el Ejército; los operativos como los recientes de Culiacán y Tepito (ambos en el campo del obradorismo) no fueron “abrazos”, son operativos de fuerza fallidos. El caso “Ovidio” es un intento de menos “balazos”, en el marco del prohibicionismo compartido por los gobiernos de México y Estados Unidos, que terminó en lo que pareció a algunos un “abrazo”.

Insisto: esa “guerra” de la que hablamos no sólo es la versión “rámbica”, de escenas y sueños a la Rambo; “guerra contra el narco” es cualquier grado de violencias estatales que siga a la Prohibición de drogas. En el México de AMLO, la Prohibición se conserva y se quiere conservar y se hacen operativos como los famosamente fracasados. Las drogas ilegales siguen siendo ilegales, el negocio del narco sigue existiendo, el gobierno obradorista no va a la raíz contra ese negocio, los narcos siguen siendo narcos, así como profesionales de la violencia, y los gobiernos siguen “patrullando” zonas narcas y persiguiendo y decomisando “las sustancias”.  “La guerra” sigue. Otra y la misma: otros accesorios, misma esencia. “La guerra de AMLO”, a la AMLO. En esto, el presidente López Obrador miente. Miente y el fondo del problema no lo entiende.

Dice que no rectificará. Debería hacerlo. En el caso de la violencia que nos azota desde antes de AMLO, las causas estructurales no están en la pobreza y el neoliberalismo. Están en el negocio ilegal de las drogas y la ausencia de Estado de Derecho; por lo mismo, están en la debilidad histórica y general del Estado mexicano y en la Prohibición de drogas que López Obrador quiere seguir conservando. Sin esa Prohibición no hay “guerra”. Siempre están juntas. ¿Lo entenderá alguna vez el presidente?

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