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Orquídea Fong

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Periodista/comunicóloga egresada de la UNAM.

AMLO desperdicia OTRA oportunidad de quedarse callado

Antes y después de la muerte de la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle, la comunicación emitida por Andrés Manuel López Obrador fue sorprendentemente correcta e institucional.

Imagen: La Verdad Noticias

Como presidente, por supuesto, tiene acceso a información privilegiada y fue así como fue el primero en tener noticia del (en ese momento) probable desplome del helicóptero en que viajaba el matrimonio. Así lo informó mediante su cuenta de Twitter, avisando que daría seguimiento.

Cuando no hubo duda de la muerte del matrimonio, también mediante sus redes sociales AMLO confirmó el hecho y anunció que su gobierno investigaría y aclararía la tragedia. Dio su pésame, de manera empática y correcta y mostrando enorme decencia humana. Así lo dije y lo reconocí en mis redes sociales.

La mañana de este miércoles 26, anunció que su gobierno encomendará la investigación del siniestro a una agencia norteamericana especializada para que dé un dictamen independiente sobre lo ocurrido. No ocultaré nada, informaré la verdad, dijo.

AMLO no domina su boca

Hasta aquí, todo correcto con el manejo de la crisis. Pero… Llegaron los cuestionamientos sobre su ausencia durante el sepelio del matrimonio. Y fue en este punto donde la enorme boca del morenista tomó control y todo se fue por la borda.

Foto: Eduardo Miranda

Como quizá ya hayan leído, AMLO declaró que su presencia no era conveniente, pero no (como es) porque se haya confrontado hasta el extremo con la difunta gobernadora, a quien intentó arrebatarle la elección.

Tampoco porque haya apoyado indebidamente al candidato morenista, Miguel Barbosa creando un enrarecido ambiente político. Su presencia hubiera sido enormemente incómoda para la familia y para los compañeros de partido de los fallecidos.

No. La culpa de que él no hubiera acudido fue de los “conservadores” y “neofascistas”.

“Esto tiene que ver con los adversarios y no con todos. Son grupos neofascistas que están muy enojados con el triunfo de nuestro movimiento y tratan de mancharnos” y aludió a los “bots” que están actuando en redes sociales imputándole las muertes (mediante el hashtag #AMLOAsesino).

Ciertamente, dicho hashtag se puso en marcha desde cuentas automatizadas y con toda seguridad, impulsado por sus adversarios políticos. Pero también es totalmente cierto que hubo una reacción poderosa a dicha tendencia, impulsada  también por bots. Así, durante el 24 y 25 de diciembre, en Twitter lucharon por la supremacía los HT #AMLOAsesino contra #ConLaTragediaNo y #AMLONoEstásSolo

Es decir que, ante los ataques cibernéticos, AMLO no está desvalido. Tiene toda una estructura para responder, con fuerza y eficacia. Muestra de ello es que los HTs que lo defienden se posicionaron rápidamente como tendencias nacionales.

De esto se hizo eco el medio oficialista “Regeneración” que da cuenta de la defensa que se hizo del presidente al señalar que numerosos tuiteros con “las etiquetas #AmloNoEstásSolo y #ConLaTragediaNo salen en defensa y derriban a través de Twitter los ataques y acusaciones perpetradas hacia el mandatario federal, Andrés Manuel López Obrador.

“Después de las incriminaciones por supuesto “asesinato” al presidente de la nación, personajes de la vida pública y usuarios de Twitter comenzaron a utilizar la etiqueta #ConLaTragediaNo para remarcar la importancia del respeto tras el fallecimiento de los panistas y la recomendación de no utilizar a éstos para una guerra política”.

Miseria política 

Si bien es verdad que (usando el mismo término del presidente) es absolutamente mezquino imputarle la tragedia por medio de miserables especulaciones, también lo es aprovechar la ocasión para lanzar ataques a sus adversarios. AMLO debe mostrar más estatura política, moral y personal.

Si cientos de cuentas operadas por sus adversarios políticos lo acusan de ordenar las muertes, el presidente de la República, en honor a su investidura, debe elevarse por encima de ese fango y evitar, en medio de este ambiente, aludir a sus adversarios y emplear adjetivos como “conservadores” y “neofascistas”. No puede rebajarse a ese nivel. La cosa es que AMLO no puede evitarlo. Está en su naturaleza.

Considero que, dadas las circunstancias, fue por parte de AMLO una decisión correcta no acudir al funeral. Pero la manera en que explicó su decisión fue absolutamente rastrera. Se mostró rijoso y belicoso, llamando la atención indebidamente hacia su persona, cuando lo que está en el centro es la muerte de dos personas, al margen de lo cuestionables que pudieran haber sido como actores políticos.

Una vez más, AMLO desperdició la oportunidad de cerrar la boca y demostró que no tiene estatura de estadista. Cuando parece que va entendiendo su papel, no resiste y todo lo echa a perder. A pesar de las veces que repite que no caerá en provocaciones, es justamente lo que hace. Le falta madurez, tanto personal, como política.

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