Cinque Terre

Armando Reyes Vigueras

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Periodista

AMLO apantallado

Si un candidato se ha beneficiado de que su imagen aparezca en televisión, ese ha sido López Obrador. Pero eso no ha sido obstáculo para que continuamente se enfrente a una de las televisoras, en este caso Televisa, y tampoco para que Emilio Azcárraga Jean fuera a Palacio Nacional a firmar el acuerdo para que estas empresas transmitan clases para cerrar el actual ciclo escolar. ¿Qué ha sido de esa relación amor-odio entre el actual presidente y la caja chica? Vamos a revisar el tema.

Amor y odio

Tal parece que a pesar de lo dicho en el pasado, siempre se puede trabajar con Televisa y el resto de las televisoras. Al menos eso parece pensar nuestro presidente, quien no se sonrojó al firmar un convenio con éstas para que apoyen las clases suspendidas por la pandemia.

Es claro que si le conviene, López Obrador puede desandar el camino que recorrió alguna vez, pues si López Obrador se diera cuenta de que su popularidad aumentaría si se reúne con Carlos Loret de Mola o Raymundo Riva Palacio, lo haría olvidando sus palabras de condena desde el púlpito mañanero.

Si le ayudara a su proyecto aparecer en el editorial de Beatriz Pagés en la revista Siempre, o en un artículo de Marco Levario Turcott en etcétera, quedarían atrás instrucciones de rechazo o bloqueo.

Si pensara que Reforma o El Financiero pueden ser escalones para llegar al lugar que cree la historia le tiene reservado, daría entrevistas a dichos medios en Palacio Nacional.

Y es que no se explica de otra manera el por qué permitió que se firmara un convenio entre su gobierno y las televisoras del país, en especial si recordamos que durante sus pasadas campañas electorales en busca de la presidencia se refirió especialmente a Televisa de manera negativa.

Pero ya como gobernante la cosa cambia. En abril pasado firmó un decreto para no utilizar los tiempos oficiales a que tiene derecho el gobierno federal, como una medida para apoyar a las empresas de radiodifusión —televisoras incluidas—, sin que hubiera medidas similares para otro tipo de empresas, a las que les dijo que si tienen que quebrar, que quiebren.

Además, dentro de su consejo asesor se encuentran personajes como Bernardo Gómez —a cuya casa acudió para platicar con Jared Kushner— y Ricardo Salinas Pliego, quien recibió el encargo, mediante su Banco Azteca, de dispersar los recursos de programas sociales mediante sus sucursales.

En su Contracolumna del pasado 4 de agosto, José Martínez recordó: “Semanas antes de concluir su mandato el presidente Peña Nieto consultó con su sucesor, el presidente electo Obrador para ampliar hasta el año 2041 la concesión de Televisa y Tv Azteca. La solicitud fue aprobada sin contratiempos por el Instituto Federal de Telecomunicaciones. Todo era felicidad. Todos estaban a partir un piñón. Se cumplía así la sentencia de que ‘el poder no transforma, desenmascara’. Obrador –quien durante años fue tratado con la punta del pie por las televisoras– ha sido pródigo con Azcárraga Jean y Salinas Pliego. Nunca antes a las televisoras les había ido mejor en los negocios que con Obrador”.

Raúl Trejo Delarbre, en entrevista con quien esto escribe, añadió al tema que “lo que está claro es que el presidente ha estado inquieto por congraciarse con las televisoras. En abril suscribió un decreto para no utilizar parte del tiempo fiscal al que tiene derecho el gobierno, la única explicación fue la intención de ayudar a la televisoras por la pandemia que empezaba a afectarlas, no sé si el gobierno tiene que ayudar a éstas que son empresas con muchos recursos y me preocupa que no auxilie a otras empresas como sucede en otros países, aquí no se ha querido hacer excepto con un tipo de empresas, las grandes compañías de radiodifusión. Parte del interés para firmar este acuerdo se encuentra en aumentar el beneficio de las televisoras, aunque no era tan indispensable su participación en este proyecto educativo”.

Pero otra faceta interesante de este tema, tiene que ver con la manera en el propio López Obrador se expresaba de Televisa en el pasado.

En un boletín publicado el 27 de junio de 2013 en su portal, lopezobrador.org.mx, se puede leer: “Andrés Manuel López Obrador denunció que la empresa Televisa no informa nada de las acciones que lleva a cabo para organizar al Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) como partido político, ni comunica sus opiniones sobre temas de interés nacional como la llamada reforma energética de Enrique Peña que tiene la intención de privatizar el petróleo”.

En abril del mismo año, denunció —según el portal— que “el Senado de la República aprobó una nueva ley Televisa para beneficiar a los de arriba, porque no va a haber beneficios para el pueblo de México, advirtió Andrés Manuel López Obrador al enterarse que en la madrugada, de este viernes, fue aprobada en lo particular y en lo general la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones con 18 cambios en la minuta”.

En mayo de 2012, en gira por Veracruz, el en ese entonces candidato denunció: “como Peña es su proyecto, Televisa lo está patrocinando, que toda la construcción de la imagen de Peña haya sido con inversión de Televisa, ahora sí que inversión a futuro, pensando que si imponen a Peña, en la publicidad y la mercadotecnia, pues ellos van a gobernar”.

Hoy, simplemente agradece el apoyo y paga por el acuerdo a los concesionarios de un bien nacional.

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