Cinque Terre

Javier Solórzano

Ahora sí, conmigo o contra mí

Se nos vienen días más azarosos y complicados de los que hemos vivido.

Si bien el Presidente aparece en el centro de la gran mayoría de los debates, no es el único que tiene que ver con las dificultades y confrontaciones.

Las elecciones ya son un elemento particularmente sensible. Estamos en un delicado proceso en que no hay medias tintas, o se conserva a plenitud el proyecto del Presidente o se apuesta por al menos atemperarlo.

En medio no hay nada, todo va para un lado o para el otro. La coyuntura lleva a algo que el Presidente ha puesto en la mesa, estás conmigo o estás contra mí. Todo indica que su estrategia está saliendo tal como la ha planeado.

López Obrador se ha convertido en el eje, porque a diferencia de otros mandatarios, no tiene empacho alguno en concentrar el poder, ejercerlo y en colocar su discurso y su presencia en todos los ámbitos en que le es posible. El tabasqueño tiene también un proyecto político, pero tiene paralelismo de lo vivido en años recientes, ya llegará el tiempo de balances y evaluaciones.

Su presencia es una constante desde el año 2000, lo que incluye estar a menudo por encima de quienes fueron presidentes. Esta dinámica no va a cambiar un ápice, porque le ha dado resultado al Presidente por más que sea controvertida o no.

El tabasqueño tiene claro el método y lo que produce, lo cual combina con la provocación, la búsqueda del encono, ubicar en el imaginario colectivo su presencia, y no dejar pasar oportunidad para desatar su crítica al pasado junto con señalamientos hacia sus “adversarios”.

Lances como el de Artículo 19, organización a la que le dio con todo más con elementos reactivos que con información sustentada, se van a seguir repitiendo. El Presidente vive en guardia y hacia adelante.

La crítica al entorno, sin asomo de la autocrítica, le permite colocar en el centro a los medios, a las redes y a aquellos que manifiestan inconformidad hacia él y a su Gobierno, el cual se ha ido reduciendo al tabasqueño, su equipo empieza y termina en y con él.

López Obrador es quien determina la agenda, la cual en pocas ocasiones ha perdido. Se le fue de la mano en las manifestaciones de las mujeres, tema que lo rebasa, y en algunas pocas ocasiones más en las cuales no tiene manera de controlar.

En pocos temas, el Presidente ha hecho algo distinto de lo que ha planteado en 18 años. En la mayoría de los casos ha sido consecuente, una cosa es que guste y otra que se salga de un esquema bajo el cual ha basado su papel de opositor y hoy de gobernante.

Lo que es definitivo es que tiene la autoridad para desarrollar los cambios que considere en el país. Lo que es un hecho es que se va apareciendo con mayor fuerza la contradicción entre lo que el Presidente dice, quiere e instrumenta y la terca realidad.

No queda claro qué puede pasar en el corto, mediano y largo plazo. Entre la pandemia, la obsesión por la austeridad y el cierre de caminos a actividades fundamentales de la sociedad, se ha venido creando la idea de que el país podría andar sin rumbo.

Algunas de las políticas públicas está claro que necesitan tiempo para conocer su alcance, el tiempo es, al mismo tiempo, aliado y enemigo. La popularidad presidencial pasa por la esperanza que sigue representando para el grueso de la sociedad, y porque se encarga cotidianamente de recordarnos de dónde venimos.

A estas alturas ya no hay manera de tener una idea clara y despojada de apasionamientos para saber qué sí y qué no de nuestro pasado. El Presidente se ha encargado de crucificar lo que no tiene que ver con él, y hasta ahora le ha dado resultado. Para sus millones de seguidores, López Obrador representa el antes y después de un país que, por ahora, no tiene un asidero claro de su presente y su futuro.

Por ahora se está cumpliendo aquello de estás conmigo o estás contra mí.

RESQUICIOS

Goce su largo fin de semana lo más que pueda. A partir del lunes se viene una ruda batalla de máscara contra cabellera: las elecciones.


Este artículo fue publicado en La Razón el 02 de abril de 2021. Agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

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