Cinque Terre

Juan Villoro

Escritor, autor de "El Testigo". Ganador del Premio Herralde de Novela 2004 y del Premio Rey de España por su texto "La Alfombra Roja, el imperio del narcotráfico".

Agua para Ayutla Mixe

¿Qué se necesita para que el drama de una pequeña comunidad sea noticia? ¿Pertenecen verdaderamente al país quienes padecen oprobios en regiones sin cobertura mediática? Aprendemos geografía cuando la tragedia no tiene remedio. Así sabemos que existen Aguas Blancas, Tetelcingo, Acteal, Ayotzinapa. Urge impedir que Ayutla Mixe se convierta en otro toponímico del horror.

El martes 26 de febrero la Cámara de Diputados escuchó por primera vez la lengua ayuujk de la cultura mixe. Yásnaya Elena Aguilar Gil, lingüista, escritora y activista, habló de la desaparición de las lenguas y la situación de emergencia que padece su localidad, San Pedro y San Pablo Ayutla Mixe, Oaxaca.

“Nuestros vecinos, es decir, nuestros enemigos”, escribió Primo Levi. La historia del mundo se ha escrito entre problemas de colindancia. Durante décadas, Ayutla Mixe tuvo rencillas con la comunidad vecina de Tamazulapam Mixe, que se resolvían en asambleas y negociaciones. El antecedente es decisivo para entender la postura que hasta ahora han tenido las autoridades de Oaxaca, que interpretan lo ocurrido como un simple conflicto entre comunidades. Así se pasa por alto que las tierras de Ayutla Mixe han sido invadidas. Quienes las ocupan ilegalmente exigen que el agravio se legalice cediendo títulos de propiedad. La presión ha ido en aumento y el 5 de junio de 2017 encapuchados que portaban armas largas lanzaron ráfagas contra la población indefensa. Luis Juan Guadalupe fue asesinado y otras siete personas resultaron heridas. Cinco mujeres fueron secuestradas durante más de ocho meses y vejadas de la peor manera. Ese mismo grupo paramilitar se apoderó del manantial de Ayutla Mixe y dinamitó los tanques y los ductos de agua de la localidad. Del despojo de la tierra se pasó al del agua, derecho garantizado por la Constitución.

En dos años este crimen no ha sido resuelto. Los habitantes de Ayutla Mixe han interpuesto denuncias y han seguido los más tortuosos procesos legales sin recibir respuesta. Las quejas han llegado al secretario general de Gobierno, Héctor Anuar Mafud, quien no ha ofrecido una solución. Ante un drama tan grave, toda omisión representa complicidad.

Yásnaya Aguilar concluyó su presentación ante los diputados con preguntas que no han tenido respuesta: “¿Quién financia a los grupos violentos que nos agreden? ¿Quién los armó? ¿Qué intereses externos políticos y criminales hay detrás de toda la agresión?”.

Estas interrogantes se pueden aplicar a numerosos sitios. Estamos ante una grave crisis de soberanía, un país vaciado, una gigantesca necrópolis sembrada de fosas comunes, ajena al Estado de Derecho.

No se trata de algo casual. De manera sistemática los pueblos originarios han sido privados de sus más elementales recursos. Se les quita la tierra, se les quita el agua, se les quita la lengua, se les quita la cultura. Por ello, Yásnaya Aguilar tituló su ponencia “El agua y la palabra” y recordó que en 1862 el 65% de los mexicanos hablaban una lengua indígena; hoy sólo el 6.5% las habla. “¿Cómo lograron minorizarlas? ¿O es que de pronto decidimos abandonar nuestras lenguas?”, preguntó en San Lázaro, y respondió: “No fue así. Se trató de un proceso impulsado desde las políticas del gobierno […] Nuestras lenguas no mueren: las matan”.

México-Tenochtitlan fue bautizada de otro modo en mixe, chinanteco, mazateco, chichimeco y mixteco: “El lugar del agua”, “Sobre el agua”, “La tierra en medio del agua”, “Dentro del agua” o “Pueblo húmedo”. Los nombres ocultos de la Ciudad de México aluden a lo que aquí desapareció. Ya no merecemos ese paisaje. Hemos sido, como advirtió Octavio Paz, los “ejecutores del polvo”. El “progreso” fue un trabajo de demolición.

Hace años fui a hablar a una escuela en este antiguo “lugar del agua”. Entre los niños interesados en la literatura, conocí a uno que volví a ver hace poco, en la Feria del Libro de Oaxaca, donde refrendó su pasión por la lectura. Se llama Alejandro Murat y gobierna ese estado. Quien le contó una historia de niño ahora le pide que salve vidas.

Despojada del agua, Ayutla Mixe sólo tiene palabras. El siguiente escenario puede ser un enfrentamiento armado o una masacre.

¿Sirvió de algo lo que se dijo en ayuujk en el Congreso?

Alejandro Murat está en la histórica posición de demostrar el valor de esas palabras.


Este artículo fue publicado en Reforma el 1 de marzo de 2019, agradecemos a Juan Villoro su autorización para publicarlo en nuestra página.

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