Cinque Terre

José Yuste

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Analista financiero.

Adiós reforma energética, por Memo

El presidente López Obrador decidió enviarles un memorándum a los reguladores energéticos, que, por mandato constitucional, deben ser autónomos. Ahí les recuerda, tanto a los comisionados de la CRE como a los de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, que el sector energético no puede seguir así, perdiendo dinero ante negocios privados, y donde Pemex y la CFE han sido relegadas.

Que el resultado, expresa AMLO, ha sido perder soberanía energética, donde importamos gasolina y diesel, y el abasto de gas viene del exterior. Si fuera necesario, él enviaría una iniciativa constitucional para dar marcha atrás a la reforma energética, que hoy en día permite la participación de privados en el sector energético.

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PEMEX Y CFE NO HAN PODIDO

Ni al presidente López Obrador ni a la secretaria de Energía, Rocío Nahle, les gusta la reforma energética. Consideran que los privados salieron ganando y se llevan grandes ganancias, y que Pemex y la CFE fueron relegadas a dar subsidios a los privados.

Sin embargo, en este sexenio, Pemex no ha podido revertir su enorme deuda de 107 mil millones de dólares, sus bonos han perdido el grado de inversión, su apuesta por extraer más petróleo no se ha podido realizar y ha necesitado más subsidios del gobierno.

Sobre la CFE, tanto la secretaria Nahle como Manuel Bartlett, director de la CFE, lo han asegurado: necesita generar, por lo menos, el 54% de la energía eléctrica del país. Sin importar recurrir a las plantas a base de carbón, un combustible sumamente contaminante. Ni pasar a un segundo término las energías renovables o evitar la competencia en generación.

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GOBIERNO DE AMLO Y EL CONSUMIDOR

El memorándum del Presidente dice: “Si fuera necesario proponer una nueva reforma energética, no descartamos esa posibilidad: es decir, debe mantenerse abierta, entre otras, la opción de presentar una iniciativa de reforma constitucional ante el Congreso de la Unión para hacer valer, sin lugar a dudas, el principio de dominio de la nación sobre sus recursos naturales”.

Eso sí, el Presidente ha confirmado que se respetarán los contratos existentes, tanto los 108 en aguas profundas provenientes de las rondas energéticas, así como a los productores de energía eléctrica privados. Pero siempre anteponiendo el interés de Pemex y de la CFE.

Por ejemplo, en el abasto eléctrico, primero se recurrirá a las hidroeléctricas de la CFE, después a otras plantas de la CFE. Ya en un tercer lugar a las energías renovables privadas. Y, al último, a plantas privadas de ciclo combinado.

El problema es que las empresas son el centro y el enfoque del gobierno, y no los consumidores. Que Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad se fortalezcan. Es más, si se considera que a los privados se les dieron muchas facilidades, que se ponga la cancha pareja. Pero no en detrimento del consumidor mexicano ni de las contribuciones fiscales. Si el costo, otra vez, va a ser privilegiar empresas estatales que han sido corruptas, poco eficientes y con sindicatos ricos, para los mexicanos es mal negocio.


Este artículo fue publicado en Excélsior el 5 de agosto de 2020, agradecemos a José Yuste su autorización para publicarlo en nuestra página

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