Cinque Terre

Orquídea Fong

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Periodista/comunicóloga egresada de la UNAM.

20 cosas que hacer o dejar de hacer en el 2020

Imagen: Alberto Montt

Conforme uno avanza en edad como que se van atorando los años nuevos. Estuve revisando mis propósitos, planes y objetivos de años anteriores, y obviamente, todavía no me emparejo con 1998.

Como persona que cada nuevo año se hace 35 propósitos y lo único que cumple con regularidad es levantarse, tomar café y tender su cama (bueno, a veces), sé que no tengo autoridad moral, madre, abuela ni perdón de Dios para decirle nada a nadie, pero, aun así, me he permitido confeccionar esta lista de 20 cosas que nos conviene hacer o dejar de hacer a nivel personal, nacional, mundial y galáctico.

Como soy buenísima para dar consejos, verán que mi lista les encanta. Ya que la cumplamos o no, es otro asunto. No va por orden de importancia, meramente como se me fue ocurriendo.

Comenzamos:

1.Regatear a los artesanos que venden en la calle o los mercados. No lo hagan, no sean desgraciados e infelices. Sé, porque los he visto, que cuando van a Palacio de Hierro no le dicen a la vendedora que cuánto es lo menos. Si acaso se esperan a las ofertas. Simplemente compran o no. No regateen, porque llenan de angustia a un artesano que depende de su venta para comer.

2.Siembren un árbol o cuiden un árbol. No requiere más explicación.

3.No manden globitos de Día de Reyes. Es un grave problema de contaminación. Además, los Reyes ni les van a traer nada, ridículos.

4.Coman más verdura. Sin albur. O como quieran, pues, total.

5.Háblense bonito. Ténganse paciencia y sean buena onda con ustedes mismos. La vida es bastante dura como para tener al peor enemigo en la propia mente.

6.Reflexionen en su ser y estar en el mundo. Si son mujeres, puede ser desde el feminismo. Si son hombres, obviamente no (sí, dije “obviamente”). Pero pueden analizar su masculinidad desde un lugar diferente. No diré más, no me toca a mí decirles cómo ser hombres. Y por supuesto, espero que los hombres no intenten señalarnos cómo ser mujeres, nombre, cómo creen, nadie lo hace, lo ha hecho ni lo hará. Ja.

7.Báñense en tres minutos. Si yo puedo y quedo limpia, ustedes también. El problema del agua es gravísimo. También pueden juntar el agua para trapear.

8.Apoyen causas de impacto social. Como etcétera. Sí, es una abierta petición: necesitamos su fondeo. El periodismo independiente es indispensable en la democracia. Además, admítanlo: más gastan en un café de Starbucks.

9.Dejemos de romantizar el narcotráfico. No tiene nada de glamur.

10.Agradezcan. A sus hijos por ser tan maravillosos. A las personas que les dan un servicio, por su dedicación. A sus colaboradores por el esfuerzo. En resumen: no sean odiosos ni anden contaminando la interacción social con su falta de gratitud y de modales.

11.Sean contrapeso del poder. Es una obligación ciudadana. Esto se hace de muchas formas: cuestionando, exhibiendo fallas, denunciando delitos, haciendo presión social. El poder siempre busca arraigarse y perpetuarse. Es sordo, ciego y narcisista. No se preocupa de los otros. Así que no podemos bajar la guardia. Mucho menos en este sexenio.

12.Mantengan elevado el nivel del debate en redes sociales. Esto quiere decir no caer en el insulto, sino efectuar un maduro intercambio de ideas, cuando esto sea posible. Tomen conciencia de la gran herramienta que son las redes y por piedad, no sean de esos que dicen que sólo son para cotorrear. Las redes sociales nos dan poder.

13.Construyan redes de apoyo y protección para las mujeres de su vida. Y exijan resultados a la autoridad en materia de protección a la mujer. Denuncien a quienes en redes sociales externan mensajes feminicidas. No encubran agresores, no los justifiquen, no culpen a la víctima. No queremos ni una menos. No queremos ni una muerta más.

14.Separen sus residuos, por vida de Buda. Recuerden: revueltos son basura, separados son materiales reciclables. La cantidad de basura que generamos es una monstruosidad. Y sobra decir: no hay que ser miserables tirando basura en la calle, en los prados, en el mar o en los ríos.

15.Comuniquen sus bienes. Esto significa compartir lo que no usan con personas que sí lo necesitan. No desperdiciar. Evitar que comida, ropa, muebles, libros y cosas en buen estado lleguen a la basura. Somos una cultura que convierte en basura todo, mientras hay personas en necesidad. Eso es inadmisible. Recuerden Wall-E. Para allá vamos, pero sin naves espaciales.

16.Sean activistas. De lo que ustedes más valoren. Con esto me refiero a tomar medidas reales para lograr un cambio, más allá de la firma en Change.org o el like a una publicación en Facebook. Hay miles de maneras y no tienen porque ser espectaculares.

17.Compartan conocimiento. Todos sabemos algo que puede iluminar a otro. Una sencilla palabra dicha con interés a veces es el punto de inflexión para que alguien remonte su vida. Una observación generosa a veces restaña una autoestima rota.

18.Propongamos. Todos somos parte de la cosa pública. Pensemos modos de optimizar procesos, de hacer alguna mejora en cualquier ámbito. Dejemos atrás de una maldita vez la esperanza de que llegue por fin el “buen presidente” que sí saque adelante al país. El sistema somos todos. Y aunque un grupo se haga del poder, nos toca ser partícipes informados de sus acciones. Y no, el voto no es nuestra única obligación.

19.Descubramos nuestros prejuicios. Encontremos en nosotros el machismo, el racismo, el clasismo, la homofobia, y trabajemos por desmontarlos desde dentro. Todos estamos llenos de prejuicios, todos somos víctimas de éstos y a la vez hacemos víctimas a otros. Como humanidad, estamos muy lejos de donde debemos estar.

20.Miren la realidad de frente. Sí, somos una nación llena de cultura y hermosos paisajes, pero no nos hagamos: tenemos deshonrosos primeros lugares en violencia infantil, obesidad infantil, embarazo adolescente, mujeres desaparecidas, desaparición y asesinato de periodistas, y muchos flagelos más. Ver la realidad de frente duele, pero es el primer y obligado paso para transformarla. Y la solución no está en Andrés Manuel López Obrador. Ni en ninguno que venga en el futuro.

Una vez dicho todo lo anterior, de mi parte y del equipo de etcétera, les deseo que todos los deseos que medio alcancen a pedir mientras luchan por no atragantarse con las 12 uvas se vuelvan realidad.

Gracias por acompañarnos un año más.

¡Feliz 2020!

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