Cinque Terre

Alejandra Escobar

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Editora de etcétera

12 deseos, como mujer y periodista

Ante la llegada del nuevo año, yo también hice mi lista de 12 deseos. Aquí están:

1.Que los hombres escuchen. He visto, escuchado y leído a decenas de hombres criticar todas las acciones que este año distintas mujeres realizaron para protestar contra la violencia de género o por nuestros derechos; sin embargo, lo que no he visto, es que esos mismos hombres realicen un simple ejercicio de empatía como escuchar. Así que deseo que, por unas horas, un día, una semana, y hasta que se nos haga costumbre, ellos empiecen a escuchar, incluso nuestros chistes tontos, porque a veces resulta que nosotras hasta tenemos que reírnos de sus malas bromas, pero cuando es al revés, sí, la cosa cambia.

2.Que hagamos conciencia de que el periodismo ético, responsable, veraz y crítico es un trabajo que cuesta y se debe pagar. Estamos tan acostumbrados, como dice mi mamá, a que todo sea “peladito y a la boca”, que todo queremos en un mensaje de texto tipo UnoTV. Entonces deseo que ayudemos a que el periodismo independiente continúe, hay varios medios que pueden fondear, incluso al suscribirse; pero espero que más de ustedes fondeen a etcétera porque sí, lo digo sin tapujos, somos de los pocos medios que seguimos cumpliendo con una misión básica del periodismo: ser contrapeso del poder.

3.Que nos dejemos de mirar como enemigos. Propongo un ejercicio: veamos cualquier película que hable del Holocausto (ahora en Netflix está “Un refugio inesperado”) y recordemos un poco hasta dónde es capaz de llegar el odio; vean las miradas, los insultos, y luego reflexionemos sobre cómo estamos actuando. Seamos más humanos, seamos más tolerantes, seamos más buenos.

4.Bailen. Créanme, no hay nada (bueno sí, pero no que se pueda hacer en público) más placentero, desestresante y que siempre te hará sonreír, que bailar. Bailen por las mañanas, por las noches, bailen cuando sientan que se ahogan o bailen para celebrar, y bailen siempre con sus parejas, eso vale más que la cena en un lujoso restaurante. Decía Nietzsche: “Deberíamos considerar perdidos los días en que no hemos bailado al menos una vez”.

5.Perdonen. Y si lo hacen que sea sincero, y si deciden no hacerlo dejen de vivir atormentados o de atormentar al otro.

6.No perdamos nuestra capacidad de asombro. Seamos más observadores, hay belleza por muchos lados y sí, en nuestro país, luego prolifera tanto el malinchismo que no prestamos atención a lo nuestro.

7.A las mujeres: dejemos de vernos como enemigas, dejemos de insultarnos por causa del sexo opuesto y, con ello, dejemos de idealizar a los hombres, porque cuando la realidad pega, lastima. En contraste, disfrutemos de la vida, aprendamos a amarnos nosotras mismas, a disfrutar de nuestra sexualidad, a defender nuestros derechos.

8.A las mujeres también y a los hombres: dejemos de educar a las niñas en que el amor de un hombre es más importante que cualquier otra cosa en el mundo, esa carga emocional con la que crecemos es más fuerte (y que se convierte desde los 12 en estigmatizante) que, a veces, incluso, desarrollarse profesionalmente. Claro que el amor y el deseo es propio de la vida, pero una cosa es el conjunto y otra, que sea prioridad.

9.Que seamos más conscientes de nuestra realidad, y responsables también. Estamos ante un régimen que quiere y ha impuesto su “verdad”, socava la libertad de expresión y agrede al que no piensa como ellos.

10.Por lo anterior entonces deseo que dejemos de ser menos activistas de teclado y más activistas de carne y hueso. Reclamemos y defendamos nuestra libertad, nuestra democracia, nuestros derechos. Dejemos de pensar en que “no es para tanto” porque 13 meses ya han sido para mucho.

11.A los hombres, otra vez: déjenos gritar. Por lo menos una vez en 2020 años, déjenos destruir, basta de decirnos no a todo, basta de su control. Así como ustedes pueden romper vidrios, puertas, vajillas, costillas, marcar brazos o romper dedos por un enojo, porque tuvieron un mal día o porque les pisaron los zapatos o, el clásico, que “alguien los vio con malos ojos”, nosotras también podemos gritar, romper, tirar (no voy a hacer un juicio en este momento de si está bien o mal), pero a ustedes no los juzgan ni se autoseñalan, porque lo hacen privado una y otra vez. Sin embargo, cuando un grupo de mujeres lo hace en público, son los primeros en generalizar, sentenciar y hasta sentirse ofendidos.

12.Rían, amen, y cuiden a los suyos y no sólo eso: cuidémonos más entre todos, como dije, seamos más humanos, dejemos de voltear la vista cuando el otro está en problemas.

P.D. 1: No sé si tenga que aclararlo, pero lo hago: son mis deseos y/o recomendaciones.

P.D. 2: Ya si no es mucho pedir, me encantaría que mis colaboradores me enviaran sus textos sin faltas de ortografía, redacción, elocuencia o dedazos. Digo, de todo lo que pido, algo se puede cumplir.

P.D. 3: Gracias a todos los que me leen y a los que en público o privado me hacen llegar sus opciones y retroalimentaciones, siempre estoy agradecida porque me hace crecer como persona y profesionista. Los abrazo.

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