Violencia: promedia este sexenio una masacre al mes de nueve o más personas; hay 149 multiejecuciones en total

Foto: AFP

Las masacres o multihomicidios son un fenómeno cada vez más frecuente en el panorama de violencia que se vive durante el presente sexenio, ya que se ha registrado, en promedio, un incidente de esta clase al mes, con nueve o más víctimas cada uno; que sumado a otras clases de ataques hacen 149 multihomicidios en total.

De acuerdo al conteo que realiza Grupo Reforma (el Ejecutómetro), en lo que va de la presente administración han muerto en masacres de nueve víctimas o más 226 personas y promediando los incidentes de esta naturaleza, de diciembre de 2018 a octubre de 2019 se registró un multihomicidio o masacre al mes.

Las entidades donde tuvieron lugar las matanzas de nueve víctimas o más fueron Tamaulipas, Guerrero, Guanajuato, Jalisco, Veracruz, Coahuila y Michoacán.

Contando los casos totales de ejecuciones múltiples (de tres en víctimas en adelante) durante este sexenio se han registrado 149 matanzas, con un total de 663 víctimas, un promedio de 20 personas al mes. Agosto de 2019 fue el mes con más casos y víctimas: 56 ataques con 263 víctimas.

En casi todos los casos se trata de ejecuciones relacionadas con el crimen organizado. Las víctimas se han encontrado muertas por bala, por tortura o por calcinación. Se las ha localizado en fosas clandestinas, tiradas en baldíos o en autos incendiados. También han sido frecuentes los ataques a lugares públicos, como bares o fiestas familiares.

A diferencia de lo que ocurría años atrás, ahora las víctimas del crimen organizado no son mayoritariamente varones adultos. Recientemente los grupos han emprendido ataques contra mujeres, niños y bebés, como ocurrió con el caso de la familia LeBarón o con la matanza a una familia en Minatitlán, Veracruz.

Además de los enfrentamientos entre grupos rivales o entre cárteles y autoridades, también ha habido numerosos incidentes de ataques a población civil, con la finalidad de demostrar fuerza o ejercer presión hacia el gobierno, como fue el caso del fallido operativo realizado en Culiacán en octubre pasado, en que la presión fue tal que el gobierno determinó liberar al narcotraficante Ovicio Guzmán.

Todo ello ocurre mientras el gobierno de Andrés Manuel López Obrador defiende una estrategia de seguridad basada en los “abrazos, no balazos” y en que dice que convencerá de buena manera a los criminales de no delinquir más.

 

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