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Fotos: Cuartoscuro

En estos tiempos de tormenta política, a los radicales de Morena los azota un ciclón llamado Ricardo Monreal. Por ahora, todavía es categoría uno. Lo vientos son moderados.

Pero conforme se acerca el 2024 va cobrando más fuerza y eso ha traído como consecuencia que arrecien las intrigas palaciegas en contra del declarado aspirante a la candidatura presidencial.

Los fundamentalistas de Morena andan furiosos con el senador de Zacatecas. No le perdonan que los haya exhibido, en entrevista con el periódico Reforma, como potenciales “aniquiladores” del país.

Su apuesta para consolidarse en el poder después de 2024 es Claudia Sheinbaum. Hoy son voces incondicionales del Ejecutivo. Ven a López Obrador como el camino, la verdad y la vida y a Monreal, que no es del club de aplaudidores del Presidente, como un hereje que usurpa el cargo de coordinador de la bancada de Morena en el Senado.

Le cargan, incluso, las derrotas del partido en diversas alcaldías de la CDMX.

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El tema escaló hasta la mañanera. López Obrador no lo evadió. Fue plataforma incluso para presumir su visión sectaria de la política.

“La palabra radical viene de raíz y nosotros queremos arrancar de raíz al régimen corrupto, de injusticias y de privilegios. Claro que somos radicales. Nada se logra con las medias tintas, con el centrismo, la moderación”, sintetizó.

Buscamos en el diccionario de la RAE la palabra radical. Efectivamente, significa “de raíz”. Pero también “extremoso, tajante, intransigente”. Lo segundo le queda como anillo al dedo.

Monreal reaccionó a través de Twitter. Hizo notar que todo proceso de transformación implica opiniones diversas y hasta encontradas. “En una democracia es natural”, subrayó.

Advirtió, sin embargo, que mantiene su postura en contra de los radicalismos de izquierda y de derecha. “Nadie se debe alterar ni ofuscar”, subrayó.

Y dejó claro que nunca se va a confrontar con López Obrador, a quien conoce muy bien.

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A la mañanera llegó AMLO con síntomas y sin cubrebocas. Su voz se escuchaba cavernosa. “Amanecí ronco”, le dijo a los reporteros de la fuente, “me voy a hacer la prueba más adelante, pero creo que es gripe”, explicó.

No era gripe. Era covid-19. Él mismo lo informó en redes sociales a las seis de la tarde: “Estoy contagiado de covid-19 y, aunque los síntomas son leves, permaneceré en aislamiento y sólo realizaré trabajo de oficina. Me comunicaré de manera virtual hasta salir adelante”, escribió en Twitter.

El titular de la Secretaría de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, lo va a suplir en las conferencias de prensa y en otros actos hasta que se recupere.

Días antes, AMLO había tenido contacto con Tatiana Clouthier. La secretaria de Economía tiene el virus. Pero ni los síntomas ni ese antecedente lo llevaron a hacerse una prueba y a aislarse.

En esas condiciones se presentó en la mañanera y recibió, en Palacio Nacional, a Manuel Bartlett, director de la CFE; Ariadna Montiel, subsecretaria de Bienestar; Alejandro Esquer, secretario particular; Víctor Villalobos, titular de Agricultura, quien informó que en la reunión no hubo protocolos de salud.

Ésta es la segunda ocasión que el Presidente contrae el virus. La primera fue en enero de 2021. Hubo un común denominador en la cascada de reacciones que produjo la noticia del covid de Andrés Manuel y su decisión de no aislarse: irresponsable.

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