Prosiguen actitudes degradantes en parlamentos de México; hoy hubo megáfonos

Siguen actitudes degradantes en Cámara de Diputados; hubo megáfonos
@medbelaunzaran

En la Cámara de Diputados y otros parlamentos de México continúan las actitudes degradantes; al grito homofóbico de “¡eeeeeh, puto!”, usado por diputadas federales priistas la semana pasada, se agregó hoy el uso de megáfonos para vociferar en el pleno de la ALDF en lugar de debatir, por parte de legisladores morenistas.

Para colmo, en una grosera negación de hechos constatados en video, el coordinador parlamentario del PRI, César Camacho, rechazó que las diputadas de su bancada hayan utilizado la palabra “puto”, sino la de “bruto” misma que, dijo, no es un agravio y no habrá disculpa.

“El PRI no agravió. El PRI va a seguir ciñéndose a la ley y al código de ética, y nos someteremos al escrutinio, pero para que quepa el desagravio tiene que haber agravio, y el término ‘bruto’ no es agravio“, afirmó. Sin embargo, al menos las primeras tres acepciones del término “bruto”, según la Real Academia Española (RAE), sí son ofensivas y agraviantes:

1. adj. Necio, incapaz (usado también como sustantivo).
2. adj. Vicioso, torpe, o excesivamente desarreglado en sus costumbres.
3. adj. Violento, rudo, carente de miramiento y civilidad.
4. adj. Dicho de una cosa: Tosca y sin pulimento.

El pasado domingo, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) exhortó a los diputados federales para que en las manifestaciones que realicen en el ejercicio de sus funciones, eviten “reproducir prejuicios y estereotipos negativos” como los producidos en el pleno de la Cámara de Diputados durante la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2018.

En un comunicado, calificó de “doblemente gravoso” que este grito “homofóbico” se traslade del estadio al Congreso de la Unión, espacio público de un sistema democrático que, por tanto, está llamado a guardar la máxima aspiración incluyente.

Hay que decir que la Cámara de Diputados tiene un largo historial de actitudes y conductas denigrantes que afectan el decoro y la dignidad que debería prevalecer en el que es el recinto más elevado del debate político nacional.

La Cámara de Diputados ha sido escenario de enfrentamientos que han llegado a la violencia física; ha habido gritos, golpes e inclusive corceles, estriptís y gas lacrimógeno. Las discusiones legislativas se han pospuesto por actos de protesta, tomas de tribuna y peleas de todo tipo.

En 1988 el diputado electo Félix Salgado Macedonio vació desde la tribuna tres costales llenos de boletas electorales quemadas o mutiladas. En 1995, el entonces coordinador parlamentario del PRI, Humberto Roque Villanueva festejó el alza del Impuesto al Valor Agregado (IVA) con la denominada “roqueseñal” (si bien puesta en duda por voces autorizadas, como el panista Carlos Castillo Peraza), pero que la prensa caracterizó como un gesto obsceno. En 1996, el diputado perredista Marco Rascón apareció bajo la tribuna de San Lázaro con una máscara de cerdo, sosteniendo carteles.

En 2002, un grupo de cien campesinos y al menos seis jinetes ingresaron por la fuerza al Palacio Legislativo de San Lázaro, e intentaron irrumpir en el pleno de la Cámara, pero no lo consiguieron. Uno de los líderes, Alfonso Ramírez Cuéllar, fue dos veces diputado federal en los periodos 1997-2000 y 2003-2006.

En 2006 corrió un rumor que el grupo parlamentario del PRD tomaría la tribuna para impedir la toma de protesta de Felipe Calderón como Presidente. Los legisladores panistas formaron una valla humana para impedir el acceso a la tribuna, con escritorios y curules, y ante los intentos de perredistas para llegar al presidium, los bloqueos tornaron en enfrentamientos violentos.

Ramón Pacheco Llanes (PRD) y el panista Enrique Iragorri fueron vícitmas de gas lacrimógeno. Diputados como Humberto Zazueta, Víctor Varela y Victorio Montalvo, del PRD, llegaron a los golpes con pansitas como Adrián Fernández, Luis Xavier Maawad y César Augusto Verástegui.

En 2011 Gerardo Fernández Noroña, legislador por el PT, exhibió una manta donde acusaba de alcohólico al presidente Felipe Calderón. En 2013, en medio de una discusión, la perredista Karen Quiroga y la priista Landy Berzunza intercambiaron golpes, resultando Berzunza con una lesión en la retina izquierda. Después Quiroga ofreció una disculpa pública.

Manlio Fabio Beltrones, entonces líder parlamentario del PRI, le respondió entre aplausos: “Le recomendamos que en el futuro use más las ideas que las manos”. En la misma sesión, tras 20 horas de participaciones, Antonio García Conejo (PRD), medio hermano del hoy gobernador Silvano Aureoles, se quitó la ropa hasta quedar en calzoncillos mientras hacía uso de la palabra.

(Con información de El Universal)

aml

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