Entre el escándalo y el bajo rating, Sabina y Ackerman terminan su programa

Canal Once

Los locutores del programa John y Sabina, Sabina Berman y John Ackerman, que se transmitía por Canal Once, decidieron terminar abruptamente con la emisión en su tercera serie. Ese medio público ahora busca reubicarlos pese al escándalo que provocaron y al bajo rating que tuvo el programa.

A dos días del sainete que protagonizaron Berman y Ackerman el martes pasado en vivo durante el programa, en el que incluso involucraron en su disputa al titular de la Secretaría de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, el Canal Once emitió un comunicado en el que da cuenta de la terminación del programa John y Sabina.

En su comunicado el Canal Once informó que Berman y Ackerman, “de común acuerdo”, dieron por terminada la tercera temporada de la serie. Pese a lo que ello implica desde aspectos como la imagen de la institución hasta en gastos económicos, el canal anunció que busca recontratar a Ackerman para que se haga cargo de un programa de opinión en 2021, mientras que pretende coproducir, con el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, otra emisión conducida por Berman.

Así termina la disputa que desde el domingo iniciaron Ackerman y Berman, que fue producida por la indignación que al locutor le provocó que el viernes pasado ella iniciara una mesa de discusión con una politóloga crítica del gobierno, Denise Dresser, en el programa radiofónico de Carmen Aristegui.

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Ello desató una disputa el domingo pasado, en la que llovieron los adjetivos, ella escudándose en el feminismo y él en su lealtad al proyecto gubernamental. Sabina denunció el ego de Ackerman, lo llamó “tiranito”, “vandálico”, “contrario a los principios de la 4T”, le aclaró que esta “no es tu licencia personal para robar y atropellar” y que eso no tenía que ver con la izquierda sino que se trataba de “un asunto de su mente” (del locutor, por supuesto).

Por su parte Ackerman contestó en el mismo tono: acusó a la dramaturga de ser más oportunista que la senadora Lilly Téllez, de ataviarse con “piel de ‘anti-neoliberal” para colarse a la 4T, de encontrar su casa junto a Dresser, de dejar plantado al diputado Gerardo Fernández Noroña y querer invitar a Felipe Calderón y a Enrique Krauze, de sabotear el programa, de hacer acusaciones de enorme bajeza y de falta de profesionalismo.

El pleito entre los dos personajes tuvo su clímax el martes pasado, cuando aún compartieron imágenes pero no palabras. Cuando Berman le hizo una pregunta, Ackerman la ignoró e inició la entrevista a Moctezuma Barragán. Unos minutos después ella quiso saber la opinión del funcionario sobre el machismo del locutor, y obtuvo una respuesta que se pronunciaba por sólo cuidar las apariencias: “Estoy seguro de que a partir de ahorita en el programa (Ackerman) va a hacer un esfuerzo adicional para que no se vea esa disparidad que te molesta”. Sólo que no se viera.

El programa John y Sabina, que era difundido los martes a las 10 de la noche, con clasificación C (no apto para menores de 18 años), aún es anunciado en la página de Canal 11 de la siguiente manera: “Un programa dinámico e innovador que busca poner a debate los grandes temas de la agenda nacional, con las personalidades clave del ámbito político, social y cultural de México.

“Diálogo y entretenimiento que buscan romper los esquemas y jerarquías informativas, fomentando la conciencia crítica y la participación ciudadana, para la reconstrucción del país y la reinterpretación de la realidad”.

Sin embargo John y Sabina mantuvo una orientación claramente oficialista, por lo que la mayoría abrumadora de sus invitados eran funcionarios y personas que favorecen al actual gobierno, con muy escasa presencia de críticos y opositores, en un estilo muy parecido al que ha desarrollado Ackerman en su programa de TV UNAM. Así, por ejemplo, en el programa desfilaron desde Beatriz Gutiérrez Muller hasta el youtuber Vicente Serrano.

Al respecto, debe recordarse una de las acusaciones de Berman contra Ackerman: “(…) tú decides los invitados (que se han vuelto solo aliados políticos tuyos)”.

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Una de las escenas que mejor definieron la orientación del programa ocurrió en agosto de 2019, cuando Ackerman y Berman hablaban de López Obrador. Entonces el locutor dijo: “Cuando yo escucho a Andrés Manuel en la mañanera, yo me inspiro”. Eso desató la carcajada de la coconductora y de buena parte del público presente, y él, también jocoso, continuó: “Mira, se está burlando Sabina de mí, pero en serio. Es como una misa, no, dominical. Pero es una especie de misa cívica. Cuando yo estoy así, muy angustiado por el país (…) sentarme en la mañana y escuchar la mañanera me tranquiliza, me centra, me hace sentir que tenemos un líder que nos está llevando por un camino positivo. No me aburro, no siento que es un viejito perdiéndome el tiempo”.

Cuando se inició el programa y de acuerdo con información obtenida vía transparencia en mayo de 2019, por cada emisión del programa Ackerman ganaba poco más de 18 mil pesos, mientras que Berman más de 32 mil porque obtenía 14 mil más por  hacer el guion.

Originalmente el programa constaba de 28 programas, que costarían 4 millones 257 mil pesos.

Sin embargo, por su rating parece ser un programa muy caro para el erario: según datos de Nielsen Ibope, en su emisión de la semana pasada John y Sabina alcanzó un rating de 0.03 por ciento, lo que significa que fue visto por unas 16 mil personas con un tiempo de atención ligeramente debajo de los 9 minutos. Además, reportó un share de 0.10 y ocupaba el lugar 44 entre los 59 programas de Canal 11.

Sin embargo, pese al escándalo y al bajo rating, entre otros aspectos, ahora mismo Canal Once busca contratar a Ackerman para un programa el año próximo e intenta coproducir otro para Berman.

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