“Resiliencia” y “empatía”, términos repudiados por AMLO, son usados por funcionarios y dependencias

“Empatía” y “resiliencia”, términos que el presidente Andrés Manuel López Obrador atribuyó al neoliberalismo, de los que dice que son “pura demagogia” y “seudoteorías”, son usados por funcionarios de su gobierno. y hasta hay programas gubernamentales basados en una de ellas.

En su conferencia de prensa del miércoles, mientras hablaba de las posiciones de poder que han obtenido las mujeres en los años recientes, y sobre el feminismo en general, el presidente se enzarzó en una disquisición lingüística acerca de un par de palabras: “empatía” y “resiliencia”, sobre las que volvió a hacer gala de ignorancia y confusión, así como de referencias a su bestia negra: el neoliberalismo.

Para el mandatario, “una de las características —voy a seguir insistiendo en esto— de la época del neoliberalismo, del periodo de pillaje, era la elaboración de un discurso supuestamente progresista, de avanzada. Pero era pura demagogia, con términos nuevos”.

Para ejemplificar su dicho, López Obrador dio muestra de su confusión: “Hay un término ahora que lo usan mucho; es para decir que uno le tiene afecto a alguien”. Y alguien, muy oportunamente, le “soplo” la respuesta.

El tabasqueño continuó: “Empatía, cómo usan lo de empatía. Pues es, creo que es simpatía, pero es empatía”.

Sin embargo, el término data de mucho antes del neoliberalismo: a fines del siglo XIX e inicios del XX fue utilizada y difundida por la psicología, principalmente en Alemania y en Estados Unidos. Su etimología proviene del griego. Si situamos los orígenes intelectuales (no prácticos) del neoliberalismo a finales de los años 30 del siglo XX, nada tiene que ver empatía con la presunta creación de su discurso ni mucho menos es un “término nuevo”.

Por otra parte, si algo se ha advertido en innumerables ocasiones es que no se deben confundir los términos “empatía” y “simpatía”, como lo hace López Obrador. Efectivamente, como señala el Diccionario de la lengua española, la primera palabra se refiere a la identificación (incluso racional) con alguien y hasta compartir sus sentimientos, mientras que la segunda se refiere a una inclinación afectiva espontánea y mutua entre personas.

Entonces, “empatía” no es un “término nuevo” dizque progresista creado durante el neoliberalismo, ni menos es una suerte de sinónimo o sustituto de “simpatía”, como afirma el presidente.

Además, muchos funcionarios del gobierno federal y personajes políticos cercanos a López Obrador han utilizado el término “empatía” con total naturalidad en las conferencias. Una lista no exhaustiva: Jorge Alcocer Varela, secretario de Salud; Olga Sánchez Cordero, cuando era secretaria de Gobernación; Nadine Gasman, directora del Instituto Nacional de las Mujeres; Jenaro Villamil, presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, e Indira Vizcaíno Silva, gobernadora morenista de Colima (“agradecemos la empatía del ser humano Andrés Manuel”).

En un video de la Secretaría de Educación Pública que presentó su titular, Delfina Gómez, proyectado el 28 de mayo de 2021, sobre el regreso a clases presenciales, se escuchó lo siguiente: “Con responsabilidad y empatía volveremos a vernos, salir adelante, sanar juntos y continuar con la transformación de México desde las aulas”. También en un video de la Sedena se mencionaba en referencia a López Obrador.

Es de destacar, por la cercanía laboral que debe tener con el mandatario, la declaración que el 9 de julio de 2021 hizo Leticia Ramírez Amaya, directora general de Atención Ciudadana de la Presidencia, que da cierta idea del significado de la palabra: “Tenemos una actitud: la empatía. Si no hay empatía con los ciudadanos, entender lo que ellos están diciendo, saber que los podemos mirar a los ojos y poder decir: ‘Vamos a buscar una solución’”.

El otro término que López Obrador ubicó en el “plano retórico, simulador” de “seudoteorías”, es “resiliencia”, que es definido por el diccionario antes referido como la “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”, y también como “capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido”.

“Resiliencia” es un término con etimología latina introducido en 1973 en un libro del ecólogo Crawford Stanley Holling. Poco o nada que ver con el neoliberalismo.

Por si fuera poco, algunas dependencias gubernamentales se han adscrito a las “seudoteorías” (López Obrador dixit), como la Secretaría de Gobernación, que impulsa un Modelo de Resiliencia Comunitaria para la Reconstrucción del Tejido Social (sic), al que define como “una intervención basada en la teoría de la resiliencia”

Hay más ejemplos: el Centro Nacional de Prevención de Desastres tiene una Estrategia Nacional de Comunidades Resilientes; uno de los objetivos del Programa sectorial de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana es fortalecer la gestión integral de riesgos para construir un país sostenible, seguro y resiliente; en junio de 2020 el Instituto Nacional de Salud Pública realizó el seminario virtual “Resiliencia de los sistemas de salud en América Latina ante la epidemia de #Covid-19”, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas tiene el Proyecto Resiliencia, etcétera.

En la rueda de prensa presidencial del 13 de mayo de 2020, uno de los funcionarios emblema del gobierno de López Obrador, Hugo López-Gatell, mencionó la palabra que el presidente dice que nadie entiende aunque esté de moda: al referirse a un evento indeseado y su efecto, así la explicó breve y fácilmente el subsecretario: “La capacidad de recuperación de las poblaciones, la resiliencia”.

Asimismo, en varias ocasiones en sus conferencias de prensa López Obrador ha tenido que escuchar de invitados menciones a la resiliencia: por ejemplo, el 3 de septiembre de 2021 Fernando Suinaga Cárdenas, presidente de la Cruz Roja Mexicana, le habló de la estrategia y programa de resiliencia comunitaria; al proyectarse la cumbre sobre cambio climático el 22 de abril de 2021, escuchó a Kamala Harris, vicepresidenta de Estados Unidos, referirse a la necesidad de construir resiliencia. El 1 de octubre de 2019 también mencionó esa palabra Luis Felipe López Calva, director regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

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