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Gil les pide a los lectores que lean estas líneas: “La imagen de Sicilia se ha vuelto muy conocida: el chaleco de reportero de guerra repleto de faltriqueras, el sombrero un poco a lo Indiana Jones, la barba blanca apenas crecida sobre los maxilares, los dos relojes en una de las muñecas, la playera con la imagen de su hijo asesinado, los lentes de aros delgados y la mirada tierna del miope. El brazo en alto, como un asta, saluda a sus seguidores; la mano abierta ondea en lo alto como una bandera.

“He aquí unas de las causas de la inquietud que Gamés buscaba en sus adentros: el deliberado aire místico, un hombre que se dedica mucho a Dios y a las cosas del espíritu, ese extraordinario estado de perfección que consiste en la unión inefable del alma con Dios por el amor, y va acompañado accidentalmente de éxtasis y revelaciones. (Gil ha traído esta definición de la Real Academia Española). El misticismo en política siempre confunde las imágenes oníricas con la práctica pública, por eso siempre lo amenaza la simulación.

Caravana

“Se cumplía el primer día de la Caravana Digna, o como se llame, y Sicilia se sirvió con un buen cucharón del puchero de la fe: ‘Queremos con nuestro consuelo mutuo, con esto de estar juntos en la soledad del otro, de todos nosotros que somos dolientes, tocar el corazón y la conciencia de la inhumanidad de los criminales y el desdén de los gobernantes’.

“Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: Ups, esto suena como si el poeta pidiera clemencia a una célula de sicarios. ¿No es un poco demasiado? Aquí se enfrenta Gil con una segunda causa del pequeño desasosiego: Sicilia no utiliza un lenguaje terrenal en el cual los delincuentes van a parar con sus huesos a la cárcel. El lenguaje de Sicilia no es de este reino; en su mundo, a los delincuentes se les perdona y se les pide que ya no cometan crímenes. Van a perdonar a Gamés, pero no cuenten con él para esta empresa espiritual.

“Como que no quiere la cosa, Gil ha notado que la Caravana por la Paz se ha convertido en una procesión, un peregrinaje y, sobre todo, en una protesta contra el gobierno de Felipe Calderón. En el mitin de la ciudad de Morelia, los asistentes, no muchos por cierto, se desgañitaban: “Muera Calderón”. No por nada (a Gamés le gusta escribir la fórmula no por nada), Sicilia exige una reforma política, el poeta afirma que los políticos tienen la obligación de aprobar lo que los ciudadanos demandan: voto en blanco, candidaturas independientes, referendo, plebiscito y, sobre todo, revocación de mandato.

Más información: http://bit.ly/2D5DnEg

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