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Foto: Getty Images

El lunes se publicaron los primeros datos del Censo de Población 2020, y también el Índice Global de Actividad Económica al mes de noviembre. Acerca del censo habrá que platicar mucho, porque se irán conociendo detalles paulatinamente. En principio, es interesante que la población asciende a 126 millones de personas, por debajo de lo que se esperaba, debido a que el crecimiento poblacional se ha reducido significativamente. En promedio, durante la última década fue de apenas 1.2%, pero en realidad está ahora prácticamente en cero, si consideramos que la tasa de fertilidad (número de hijos por mujer) está en 2.1, justo el nivel con el que la población apenas se mantiene.

En lo económico, el dato de noviembre fue mejor al esperado, y aún considerando que diciembre puede ser menos bueno (según el indicador oportuno), es posible que la contracción de 2020 termine muy cerca de -8%. Como ya hemos comentado, esto se debe esencialmente a una recuperación muy rápida del sector exportador. Ahí no hay caída, al contrario. En el resto de la economía, es decir en el mercado interno, la contracción sí quedará en lo que esta columna sugirió desde abril: -12%.

Como usted sabe, la contracción económica no se debe únicamente al virus, aunque el impacto de la enfermedad, y sobre todo de los esfuerzos por evitarla, fue considerable. En realidad, la economía mexicana dejó de crecer desde noviembre de 2018, se contrajo ligeramente en 2019, y para el primer trimestre de 2020, antes de la llegada del virus, ya mostraba una caída más acelerada. Por esta razón, la idea de que la economía regresará al ritmo tradicional de sexenios anteriores no parece tener sustento. Es claro que en este año varios sectores golpeados por la pandemia pueden mejorar, pero no necesariamente al nivel previo a ella.

Para imaginar mejor lo que ocurre, comparé los datos de noviembre de 2020 con los de noviembre de 2018, aunque ya entonces el nuevo gobierno había causado problemas, antes de entrar. En esos dos años, la contracción de la economía es de -4.5%. Buena parte de esa caída se concentra en cuatro sectores: construcción, cuya caída no se debe realmente al virus, aporta -0.9%; hospitalidad y restauración es responsable de -1%; transportes y comunicaciones, -0.9%; esparcimiento, -0.5%. Estos últimos tres sectores, para recuperarse, necesitan que la amenaza del Covid desaparezca, o al menos se modere mucho. Más claro: necesitan la vacuna. Sin ella, no habrá turismo, ni cines o teatros, ni viajes de negocios o eventos. La construcción, en cambio, lo que requiere es confianza en el futuro, que en parte depende de la vacuna, pero sobre todo de un gobierno creíble, con reglas estables y que favorezcan el crecimiento.

Es más fácil tener la vacuna, aunque depende del mismo gobierno que fue totalmente incapaz de administrar la pandemia. Si las dosis de Pfizer y AstraZeneca están listas dentro de un mes, y se organiza adecuadamente su aplicación, todavía es posible vacunar a los 44.6 millones de mexicanos mayores de 40 años (cifra del Censo 2020) para el mes de julio. No deberían incluirse en este esquema las vacunas que no han publicado sus resultados completos, como es el caso de la Sputnik y CanSino. Si se lograse vacunar a esa cantidad de personas, y se tuvieran los resultados que Israel ya muestra, entonces podríamos esperar una recuperación de los sectores asociados a turismo para el segundo semestre. Con eso, se podría considerar un crecimiento mayor a 4% en este año. Pero para ello sería necesario que la construcción también creciese razonablemente.

Sin vacunas, y sin liderazgo serio, regresaremos al nivel de noviembre de 2018 para fines del sexenio. Afortunadamente la población ya no crece, así el golpe es menos duro.

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