Recomendamos también: Plazas automáticas, por Gil Gamés

Foto: Cuartoscuro

Mientras usted comía un chile en nogada o le pegaba al pozole de puerco en recuerdo de los héroes que nos dieron Patria, Gil leía una nota de Jannet López Ponce en su periódico Milenio en la cual informaba que el Presidente de México se comprometió a no cerrar las normales: “No se van a cerrar las escuelas normales, al contrario se van a abrir más y el que salga de ahí va a salir con su plaza”, dijo en la mañanera de un viernes frío y nublado.  Como lo oyen: más normales y todos los maestros cargando su plaza de miel: “ya se acabó la política privatizadora en materia de educación”.

“Los maestros en México están capacitados y ya basta de estar partiendo de supuestos falsos; antes se destinó muchísimo para desprestigiar a los maestros”. Los mentores de la CNTE aseguraron tras una reunión que el Presidente se comprometió a establecer, en las leyes secundarias de educación, plazas automáticas para los egresados de las escuelas normales. La CNTE ha triunfado, para qué más que la verdad: el chantaje, la violencia, el vandalismo se encumbran de nuevo. No somos nada. O sí: somos impresentables, regresivos. El corazón simple de Gilga pregunta al viento: ¿la decisión de otorgar plazas automáticas a los maestros podría interpretarse como una forma de la corrupción? El Presidente explicó: “No es que me hayan presionado los de la CNTE, yo no me dejo presionar por nadie, yo tengo mi propio criterio, no me dejo intimidar, porque ni siquiera ellos me lo plantearon, yo lo planteé”. Yo, yo y yo. Y a mí, mis timbres. Me da la gana que tengan sus plazas automáticas y qué me ven: ¿soy o me parezco?

Sin examen

Si están parados siéntense, si están sentados párense (no empiecen). La CNTE pidió que la asignación de plazas a egresados de esas instituciones públicas sea “sin que medie ningún tipo de evaluación”. Nomás faltaba, pero, señores profesores, que no los engañen, exijan dos plazas por cabeza.  Basta de medidas neoliberales.

De pasada el presidente Liópez Obrador se pronunció contra los exámenes de admisión para ingresar a la universidad: “Deberían quitarse los exámenes de admisión y garantizar a todos la posibilidad de estudiar… El problema en el país no es solo  el de la calidad de la enseñanza, el principal problema es el de la cobertura”. Pero, recórcholis, ¿dónde vamos a poner a los muchachos? Ah, ya: en las 100 nuevas universidades del gobierno. Gil tiene una idea, sí, una idea: que se abolan los exámenes, pero también los planes de estudio. Se les reúne a los muchachos y las muchachas y uno a uno en toda la República se les pregunta: ¿usted de qué quiere su título de licenciatura? Ellos responden y la autoridad anota. En un plazo razonable se les manda a su domicilio su título para que lo cuelguen en la sala de su casa y sus papás estén orgullosos de ellos. Mi hijo es físico; mi hija, una eminente química. El programa se podría llamar: “Jóvenes construyendo el pasado”. Muy importante: Gilga no cobrará ni un peso por esta aportación al cambio, porque, ya, por favor, comprendan: esto cambió

Leer más en Milenio

 

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password