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Foto: AFP

El presidente López Obrador tiene tantos problemas reales -la pandemia, la violencia, la lucha contra la corrupción, el nulo crecimiento económico y la pobreza- que no tiene sentido crearse otros imaginarios. Los periodistas no somos sus enemigos. Pero parecería que para él sí lo somos.

En una larga intervención durante una reciente conferencia de prensa, se quejó amargamente de los periodistas y columnistas que critican a su gobierno. Antes, explicó, no eran así. Venían de una gran tradición periodística pero “la mayoría se echó a perder”. Y luego soltó su frase más afilada e injusta: “No hay en México un periodismo profesional e independiente. (…) ¿Ético? Estamos muy lejos de eso”.

No entiendo por qué en medio de la pandemia, con miles de contagiados y cientos de muertos, AMLO la agarra contra la prensa. No es el momento de distraer la atención. Esta es la peor crisis que enfrentará en su sexenio y en su vida. Pero ya que en una democracia se vale responderle al Presidente y no estar de acuerdo con él, se me ocurrió escribirle esto:

 Señor Presidente, muchos de los que ahora lo criticamos somos los mismos que antes denunciamos y atacamos puntualmente al ex presidente Enrique Peña Nieto y a los gobiernos que le precedieron. (En mis columnas llamé a Peña Nieto “el peor presidente de México” y a Felipe Calderón “el presidente de los muertos”.) Entiendo que en un momento dado usted y nosotros estuvimos del mismo lado. Pero nosotros los reporteros no hemos cambiado de lugar; el que cambió fue usted. Nosotros seguimos siendo contrapoder y usted ahora es el poder. Por eso lo vigilamos y criticamos. Y lo seguiremos haciendo.

Los periodistas independientes no formamos parte de ninguna conspiración; usted ganó legítimamente la Presidencia y debe terminar todos y cada uno de sus seis años. No somos golpistas, conservadores ni fifís. Yo también quiero que le vaya bien a México. Pero no lo vamos a alabar ni a aplaudir en sus “mañaneras”. Ese no es nuestro trabajo.

Hay muchas cosas que no están bien en México; nuestra obligación como reporteros es denunciarlas y presionarlo a usted para que tome responsabilidad. Le doy dos ejemplos:

1) Marzo fue el mes más violento de todasu Presidencia con 3 mil homicidios dolosos, según cifras de su mismo gobierno. Esa no es una tendencia a la baja. Ni la pandemia ni el distanciamiento social ayudaron a reducir esos números. Desde que usted llegó al poder en diciembre del 2018 han asesinado a 46,085 mexicanos. La situación, claramente, no está bajo control. La principal obligación de todo mandatario es que no maten a su gente. ¿Es mucho pedir?

2) Su conducta personal en varias ocasiones ha ido en contra de las recomendaciones de los científicos y expertos para controlar el coronavirus. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud declaró una pandemia el 11 de marzo y pidió “medidas agresivas y urgentes”, usted les dijo a los mexicanos en un video desde Oaxaca el 22 de marzo que “si tienen posibilidad económica sigan llevando a la familia a comer a los restaurantes y fondas… para fortalecer la economía popular”. Se perdieron valiosas semanas de preparación. Anteriormente, y a pesar de las múltiples advertencias de los doctores, usted besó a una niña en público, realizó eventos masivos e incluso en una conferencia de prensa el 4 de marzo dijo: “hay que abrazarse, no pasa nada”. ¡Sí pasa! Miles de mexicanos se han contagiado de coronavirus desde que usted hizo esas declaraciones. Nuestro trabajo también consiste en destacar cuando un Presidente no hace lo que dicen los científicos y da un mal ejemplo a la gente.

Esto no es personal. Si a usted le va bien, a México le irá bien. Pero su trabajo es dirigir el país y el nuestro es reportar la realidad con veracidad y cuestionar a la autoridad. Son dos funciones que muchas veces se contraponen. Y así está bien.

En el pasado usted y yo tuvimos varias entrevistas. Nunca se quejó. Como siempre, yo hacía mis preguntas impertinentes y usted -como siempre también- contestaba a su gusto. De mi parte, nada ha cambiado.

Pero antes de terminar solo quiero decir que este no es el momento de peleas. Y mucho menos con enemigos imaginarios. México necesita de todos para vencer la pandemia. Hoy no hay nada más importante.

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