Recomendamos: Si no te gusta Santa Lucía, vete a la Tapo, por Luis Cárdenas

“Es extraña la ligereza
con la que los malvados
creen que todo les saldrá bien”
Victor Hugo.

Antes, el Presidente no podía ni caminar por el Aeropuerto de la Ciudad de México, en su afán por venderse como un hombre más del pueblo bueno y sabio un mar de personas lo rodeaban, todos querían una selfie, poderlo saludar, echarle una porra, tocarle, al menos rozarlo. Sí, esos eran los tiempos de AMLO, el Presidente rock star.

López Obrador sigue siendo un mandatario con una gran aceptación, su 70% promedio de aprobación en las encuestas lo posiciona como uno de los presidentes más populares en el planeta, sin embargo, como todos, no es ninguna monedita de oro.

Hace unos días el Presidente caminó en el aeropuerto, si hace un año le era imposible dar un paso sin el remolino de fans, ahora su caminar fue más bien rápido, en parte por la seguridad que ya lo custodia discretamente y en parte, gran parte, porque ha pasado de moda, su discurso radical, polarizante y confrontativo, muchas veces sin razón, lo ha fortalecido en sus bases pero le ha restado simpatías y acelera arrepentidos.

Andrés, el hombre del pueblo más poderoso en la historia contemporánea de México, forzaba la sonrisa mientras un tipo le gritaba, y con justa razón, ¡Texcoco, Texcoco!, ignorándolo, solo siguieron su camino el Presidente, su esposa, la no primera dama Beatriz Gutiérrez Müller y su Secretaría de Energía, Rocío Nahle.

Empero, la altanería de Nahle chocó con el principio de tolerancia que debería guardar cualquier persona en el servicio público, lejos de seguir el ejemplo de su jefe y apretar la sonrisa, Nahle optó por la burla y soslayó a un ciudadano sin fuero ni partido ni poder.

Primero, con sorna, dijo: ¡sí, sí, que viva el Municipio de Texcoco! y después, que ya iban a construir Santa Lucía, como si ella tuviera alguna injerencia en el asunto, a menos, claro, que nadie lo sepa aún y resulte que con el tiempo libre de la funcionaria, después de arreglar el desastre en Pemex, CFE y avanzar en la construcción en tiempo récord mundial de la refinería en Dos Bocas, también participe como asesora del aeropuerto.

Pero lo peor vino cuando, empoderada, sin el menor respeto a su jefe, satírica y de mal gusto, Nahle espetó: “si no pues, vete a la Tapo”…

Más información: http://bit.ly/2QiOzUp

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