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Recomendamos: El salto al vacío en la educación, por Jorge Javier Romero Vadillo

Como se ven venir las cosas, en el tema educativo pueden acabar cumpliéndose los peores vaticinios. Si durante las últimas semanas al radical mensaje del presidente electo –que desde antes de la campaña electoral no se ha movido de su intención de cancelar la “mal llamada reforma educativa”– se le contrapusieron las posiciones más moderadas de Esteban Moctezuma, nominado para encabezar la SEP, quien además anunció el promisorio nombramiento de Gilberto Guevara Niebla como subsecretario, en el Congreso los representantes de Morena se pintaron de guerra apenas tomaron posesión: el líder de los diputados del partido mayoritario, Mario Delgado, quien en otra de sus vidas políticas fue un entusiasta de la reforma constitucional e incluso votó a favor de la contrahecha Ley del Servicio Profesional Docente, en una muestra de total incongruencia anunció que de la reforma de 2013 no quedaría ni una coma, al tiempo que el presidente del Senado presentaba una iniciativa para borrar de un plumazo de la Constitución toda referencia al servicio profesional docente, a los concursos de ingreso y de promoción y a la evaluación, y otra senadora de Morena incluso se iba contra el inciso d) de la fracción segunda del artículo tercero, donde se establece que la educación que imparta el Estado deberá ser de calidad.

A este furor destructivo no lo ha acompañado ningún proyecto de construcción alternativa, como si lo que se pretendiera fuera volver al statu quo anterior a la reforma, aquel donde el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación –o su versión radical, la Coordinadora Nacional de la Educación ahí donde esta es mayoritaria– controlaba discrecionalmente el proceso de ingreso, de promoción, movilidad y retiro de los profesores con criterios clientelistas o directamente de mercado. Un arreglo que se había gestado desde la década de 1940 para controlar las demandas de los profesores y someterlos a la disciplina del partido único, a cambio de concesiones laborales y prestaciones. Un sistema de incentivos donde los que se premiaba era la disciplina sindical y política, sin que tuviera peso alguno el buen desempeño profesional, ni el aprendizaje de los alumnos.

El arreglo corporativo en la educación, si bien garantizó en términos generales la paz laboral entre los maestros durante décadas –no sin brotes de inconformidad relevantes– y durante sus primeros tiempos propició el desarrollo de un sistema educativo razonable, en la medida en la que el Estado se preocupó por la formación y la capacitación continua del magisterio, no resistió la presión del cambio demográfico y el aumento de la demanda en todos los niveles escolares. Desde hace más de cuatro décadas, el sistema educativo nacional comenzó a dar resultados muy malos en términos de calidad, mientras la cobertura crecía en condiciones deplorables de infraestructura y recursos humanos.

El núcleo duro de la reforma de 2013 pretendía cambiar el sistema de incentivos de los profesores, quitarle el control de su carrera a unas organizaciones altamente corrompidas –el SNTE y la CNTE por igual– y en el caso de la coordinadora, sumida en el radicalismo cuasi insurreccional, que ha mantenido paralizada a la educación en los estados bajo su control. El objetivo expreso era que el estado recuperara la rectoría de la educación y que los maestros obtuvieran el control de su desarrollo profesional con base en su desempeño. Se trataba de acabar con el mercado de plazas y promociones, donde se intercambiaba no sólo dinero, sino reciprocidad política e incluso favores sexuales, sin que la calidad de la docencia importara un bledo. Sin embargo, si bien la reforma constitucional se hizo en términos más que razonables, la Ley del Servicio Profesional Docente resultó un fiasco, debido a que sus diseñadores se aferraron a construirla con base en un sistema de evaluación inspirado por el movimiento por la reforma educativa surgido a finales del siglo pasado en los Estados Unidos, con características esencialmente sancionadoras.

Más información: http://bit.ly/2A4x3wj

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