Recomendamos: Política e indignación, por Gil Gamés

Gil cerraba la puerta de la semana convertido en un balón ponchado, inservible, sin rebote ni imaginación. Amigos que no malquieren a Gilga le trajeron al amplísimo estudio un libro desconocido por él: La política en tiempo de indignación. Daniel Innerarity, investigador en la universidad del país Vasco publicó este estudio en 2015, en Galaxia Gutemberg, en la Serie Actualidad dirigida por Josep Ramoneda. La indignación ha creado desconcierto y confusión. Este libro es un intento por develar, desvelar, los beneficios y maleficios de esa indignación. Gamés empezó a leer y a subrayar. Gilga arroja a esta página del fondo estos párrafos. https://www.milenio.com/opinion/gil-games/uno-hasta-el-fondo/politica-e-indignacion.

Si hiciéramos hoy una apresurada taxonomía de la idiotez política deberíamos comenzar, sin duda, por aquellos que quieren destruirla (o capturarla según el vocablo más en boga). Se desmanteló lo público, los mercados tienen más poder que los electorados, las decisiones que nos afectan son adoptadas sin criterios democráticos, no hay instituciones que articulen responsabilidad política (…) Esta es la amenaza más grosera contra la posibilidad que de que los seres humanos vivamos una vida políticamente organizada, es decir, los criterios que la política trata de introducir en una sociedad que de otra manera estaría en manos de los más poderosos: democracia, legitimidad, igualdad, justicia. ··· Existe un segundo tipo de idiotas políticos en el que se encuentran todos aquellos que tienen una actitud indiferente hacia la política. Por supuesto que los pasivos tienen todo el derecho a serlo (y yo a considerar que su vida es menos lograda). No ser molestado es una de las libertades más importantes y cualquier supresión de una libertad tiene que ser justificada con buenas razones. Me gustaría recordarles nada más, que si quieren que los dejen en paz no han elegido el mejor camino para lograrlo (…) Es muy frecuente que se produzca una alianza entre quienes se desinteresan por la política y quienes aspiran al poder pero rechazan las incómodas formalidades de la política. ··· Los partidos, aunque no siempre lo hagan bien, tratan de asegurar que la afluencia de los ciudadanos no sea dispersa, episódica, desigual (…) Al votar por partidos, la gente emite un juicio sobre la política futura, en torno a un programa ideológico, y no se limita a expresar confianza en una persona, como fue en los orígenes del gobierno representativo y como es ahora en las democracias plebiscitarias cuando la imagen del candidato encarna, o más bien oculta, las políticas que desarrollará en el caso de que sea elegido. Los partidos son esenciales para clarificar las opciones que están a disposición de los electores; sirven para formar al personal político, seleccionar a los candidatos, gestionar la circulación de la clase política por las instituciones y controlar a los electores manteniéndolos vinculados a las promesas hechas a los electores. https://www.milenio.com/opinion/gil-games/uno-hasta-el-fondo/politica-e-indignacion

Más información: http://bit.ly/2VbOZ4j

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