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Foto: Apro

“Una alta concentración de dinero, de poder y, ahora, de tiempos de radio y televisión (…) siempre será más peligrosa que una discusión abierta y un modelo que permita la libre discusión de las ideas y la confrontación de las propuestas”.

La frase pareciera sacada del repertorio de los “adversarios” del presidente Andrés Manuel López Obrador. Pero no. La pronunció, en 2017, Horacio Duarte Olivares, quien fungía como representante de Morena ante el Instituto Nacional Electoral (INE).

En sesión de Consejo General, celebrada el 29 de septiembre de ese año, Duarte —quien hoy es administrador general de Aduanas— criticaba la propuesta de acuerdo para que los partidos políticos cedieran sus tiempos oficiales para coadyuvar en la difusión de campañas para la atención de las situaciones de emergencia y daños causados por los sismos del 7 y el 19 de septiembre de ese año.

“Si bien en el fondo el acuerdo pareciera noble, puede estar encerrando una serie de trampas para los partidos y para el propio Instituto Nacional Electoral”, alegó Duarte.

“Bajo esa lógica, no sólo el INE, sino todos los organismos autónomos tendrían que ceder sus tiempos para que, otra vez, en las manos de un funcionario se concentre todo”, agregó.

“Estamos en contra del doble lenguaje; de que, en aras de atender la emergencia, se quiera restringir la pluralidad política (…) Ahora resulta que, con el dinero de los partidos, y, ahora, con los tiempos en radio y televisión de los partidos, se va a resolver el problema nacional”.

Curiosamente, tres años después, eso es, justamente, lo que busca el gobierno surgido de ese mismo partido político.

El pasado fin de semana, en una carta firmada por el responsable de Comunicación de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, el gobierno federal solicitó al INE “ejercer la facultad de atracción en materia de radio y televisión prevista en la normatividad electoral” a fin de destinar los espacios de radio y televisión del instituto a campañas en materia epidemiológica “para la atención de la situación de emergencia sanitaria que se vive en México con motivo de la pandemia”, así como a conminar a los partidos políticos a hacer lo mismo.

La petición ocurre en un contexto que es pertinente señalar.

Por un lado, el viernes pasado se elevó a semáforo rojo el momento epidemiológico en el Valle de México, tanto en la capital como en el Edomex, después de continuas resistencias a hacerlo y ante una subida pronunciada de las hospitalizaciones.

Por otro, a principios de mes la Comisión de Quejas del INE había respondido favorablemente a la solicitud de la oposición para emitir una tutela preventiva a López Obrador a fin de que se abstuviera de tocar temas electorales, a lo cual el Presidente respondió que no lo iban a callar.

Entonces, podría ser que la petición del vocero refleje la preocupación del gobierno federal de que los habitantes del país —y, en particular, los del Valle de México— no están haciendo caso de los reiterados llamados del Presidente y otros funcionarios de quedarse en casa y no realizar reuniones este fin de año para reducir los contagios de covid.

Pero también podría ser una respuesta a la tutela preventiva del INE sobre el contenido de las conferencias mañaneras (cancelada, por cierto, por el Tribunal Electoral, que recientemente ha mostrado una evidente inclinación hacia el gobierno). Algo así como “si no te gusta lo que comunico, yo también puedo opinar sobre lo que tú comunicas”.

Más allá de las razones, aquí surge una pregunta: ¿para qué puede querer más tiempo aire el gobierno federal? El Presidente ya tiene dos horas todas las mañanas, lapso que, si quisiera, podría dedicar íntegro a la emergencia sanitaria, puesto que nadie ni nada lo limita. Cuando el mandatario renunció a los tiempos oficiales, en abril pasado, sostuvo que “un gobierno que mantiene comunicación permanente con el pueblo no necesita de propaganda”.

Y, por otra parte, ¿para decir qué? Porque una de las medidas que más salvan vidas, el uso del cubrebocas, ha sido desdeñada en la comunicación gubernamental, comenzado por la negativa del Presidente a usarlo. Es decir, de tener más tiempo disponible para la emergencia, ¿qué uso se le daría?

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