Recomendamos: Ómicron, por Gil Gamés

Foto: Cuartoscuro

Gil cede este tercio de página del fondo para dar lugar a algunos fragmentos de una entrevista que Elías Camhaji le hizo al epidemiólogo Jaime Sepúlveda, director ejecutivo del Instituto de Ciencias de la Salud Global de la Universidad de California en San Francisco, sobre la variante ómicron publicada en su periódico El País. Aquí vamos:

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Ómicron nos ha regresado a un punto en donde tendremos que tomar precauciones muy serias. Me refiero no nada más a estar bien vacunados, idealmente con una tercera dosis y con vacunas de ARN mensajero [como Pfizer o Moderna], que son las que mejor protegen contra ómicron. Además de las vacunas, tenemos que seguir con el uso de cubrebocas. Esta es una variante tan contagiosa que, incluso en personas bien vacunadas, es muy probable que acabemos infectados, aun con tres dosis. Así de contagiosa es la variante. Las buenas noticias son que con tres dosis de vacuna, sobre todo de ARN mensajero, la protección contra enfermedad severa, hospitalización y muerte es muy alta. La recomendación que yo haría al gobierno mexicano es que utilice esas vacunas como refuerzo. Y, además, debemos olvidarnos del concepto de esquema completo, de una o dos dosis.

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“No, ya no son suficientes (dos dosis). Vamos a ponerlo así. La llegada de ómicron nos lleva a tener una dosis de vacuna menos en comparación con otras variantes, es decir, tres dosis de vacuna equivalen ante ómicron como a dos dosis de vacuna ante delta. Es como si nos hubiera restado una dosis de vacuna. Por eso, debemos acostumbrarnos a que el esquema completo va a ser al menos tres dosis de vacuna en toda la población.

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La complacencia de las autoridades en México es muy peligrosa. Una y otra vez hemos visto que las autoridades sanitarias y el propio Presidente han minimizado la gravedad de la pandemia en cualquiera de sus fases anteriores. Antes de que se presentaran los primeros casos, ya se estaba minimizando la gravedad de lo que más tarde fue reconocida como una pandemia. De nuevo, las autoridades están minimizando la llegada de ómicron. Es un asunto de tiempo para que también sea la variante predominante en México. Va a ser un invierno difícil, al coexistir la transmisión de la variante delta con ómicron y además el virus de influenza.

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Es una cuestión de semanas. Aquí en Europa ya es la variante predominante y el número de casos de ómicron se duplica cada dos días, mientras que delta lo hacía cada dos semanas. Es un ritmo de crecimiento muchísimo mayor. Eso es algo que me irrita y me sorprende: cómo en México no se ha aprovechado la experiencia adquirida en otros lugares. No se tomaron las precauciones debidas aprovechando el tiempo que nos daba que la epidemia estuviera ocurriendo principalmente en otros lugares. Dos años después seguimos cayendo en los mismos errores. Ni los amuletos del Presidente, ni las declaraciones optimistas y complacientes en las mañaneras van a evitar que la variante ómicron llegue a México y va a llegar con mucha fuerza. Vamos a tener una nueva ola a partir del mes que entra y no se están tomando las providencias necesarias, incluyendo la vacunación como refuerzo con vacunas de alta calidad.

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Es complicado porque todos estos ingredientes confluyen casi como en una tormenta perfecta. Desde luego, el que surjan variantes más contagiosas que evadan mejor la respuesta inmune no es responsabilidad de nadie en particular, es un accidente biológico. Una vez dicho esto, yo sí puedo decir con certeza que la falta de anticipación sí es un error humano. Delta u ómicron no son las últimas variantes, van a seguir surgiendo nuevas en la medida en que no tengamos una cobertura de vacunación universal. Esa es una responsabilidad sobre todo de los países ricos, que han acaparado las vacunas. Mientras no estén todos los países seguros, ningún país estará seguro. No es un asunto humanitario, sino de seguridad global.

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Al interior de cada país también hay distintos niveles de responsabilidad. Hay países que han respondido con celeridad y con eficacia. Hay otros como Brasil, México, Reino Unido, el Estados Unidos de Trump, y otros con gobiernos populistas que han tenido una alta responsabilidad en el crecimiento de la pandemia y la alta mortalidad. El primer gravísimo error fue minimizar el uso de las pruebas diagnósticas. México es el país que hace el menor número de pruebas en relación al número de casos que tiene en el continente. Es una vergüenza. Después fue el asunto del cubrebocas. El presidente no lo usa, no da el ejemplo. La Secretaría de Salud ha modificado gradualmente su opinión: desde la negación absoluta de su utilidad a últimamente recomendarlo más.

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