Recomendamos: Mala tarde, por Gil Gamés

Gilga no daba crédito y cobranza. El Presidente y Morena habían pasado una de las peores tardes desde que triunfaron y asumieron el poder. Según Gil esto no quiere decir mucho ni decide nada, todo va día con día, pero el día de ayer el gobierno se llevó una paliza. Parecía que el Presidente dominaba al Tribunal Electoral y palo, bajó de dos severos madrazos a Salgado Macedonio y Morón como candidatos a las gubernaturas de Guerrero y Michoacán. Estas noticias escandalosas no son tan importantes como la siguiente: por unanimidad, la Sala Superior del Tribunal Electoral avaló los criterios emitidos por el INE para la distribución de diputaciones plurinominales de algún partido en la Cámara de Diputados. Eso que han llamado sobrerrepresentación no ocurrirá. O sea, la ley ha sido contrapeso de las decisiones del Presidente y Morena. Pas mal. ¿Cómo la ven? Sin albur.

Gamés afirma que se equivocó. En el amplísimo estudio pensó una y mil veces que el Tribunal Electoral había sido tomado por el gobierno y resulta que una mayoría creció y se inconformó contra la grosería vulgar del presidente Vargas. Gil observa y espera.

Scherer

Gil lo oyó, nadie se lo contó. Más tarde lo leyó en los periódicos. En una larga entrevista que el consejero jurídico del Presidente de la República, Julio Scherer, concedió a la periodista Carmen Aristégui se descosió: “el Presidente tiene un problema, hay que taparles la boca también a los reporteros y decirles, ‘oigan, por favor, ni pregunten eso’ (…) hay que decirles a los reporteros: ‘usted no puede preguntar de eso y no puede preguntar de lo otro, porque entonces pone en riesgo al presidente de que el INE le ponga una multa o lo meta a la cárcel”.

Por Dios, pues que el Presidente no conteste y punto y se acabó. Más tarde el consejero jurídico se desdijo, ajá. Por cierto, el señor que dijo que hay que taparles la boca a los reporteros se llama Julio Scherer. Las vidas que da la vuelta, o como se diga. El hijo del hombre que nunca calló, que jamás aceptó el silencio, exige ahora esparadrapos para los reporteros. Oh, no, Dios de bondad.

Adame

Gilga se ha preguntado de dónde sacan los partidos a sus candidatos. Entre otros basureros, de los foros televisivos. La plaza pública reclama a Gil, así a como sus sesudos análisis, pero cómo penetrar (no empiecen) en la psique de Salgada Macedonia, seames inclusives, si Adame, candidato a diputado por Tlalpan, tuvo un encontronazo con un ciudadano y le dijo unas lindezas, luego se disculpó y dijo que fue víctima de la ira. Adame se enoja mucho, lo que sea de cada quien, se dirige así a quienes lo critican. ¿Listos?: “Vas y rechingas a tu puta madre, de tres vergazos te rajo tu chingada madre. Y lo de robar al erario, no, cabrón, yo además de guapo, famoso, talentoso, exitoso, inteligente y bueno para los chingadazos, soy millonario, pendejo, vivo en una casa de dos millones de dólares y tengo un Lamborghini, tengo Jaguares, tengo una rentadora de jets privados y tengo un chingo de millones de dólares en el banco, entonces no necesito robar a putos como tú. Vas y chingas a tu reputa madre y cuando quieras pendejo, ya sabes donde vivo, wey, pinche mugroso, tú y yo no somos iguales”.

Este candidato a diputado del partido Redes Sociales, o como se llame, no se anda por las ramas y tiene una gran ventaja, se muestra tal y como es, aunque exagera un poco: guapo, inteligente y talentoso. No exageremos,

Adame, con trabajos decía usted sus parlamentos de telenovelas. Pero el asunto es el siguiente, ¿este señor podría ser diputado? Por eso estamos como estamos. Muy buenos los candidatos de Elba Esther. Que les aproveche.

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