Recomendamos: Los tiempos de la política, por Liébano Sáenz

Alejandra Escobar

La modernidad y la era digital, que han transformado las relaciones sociales en el mundo, no han alterado los tiempos de la política mexicana. El ciclo sexenal persiste intocado y la especulación sobre el proceso sucesorio cobra relieve, de acuerdo con la tradición. No importa que las condiciones de la competencia hayan cambiado ni que las expresiones de alternancia sean frecuentes en los últimos años; la atención general se enfoca en la manera como el Presidente atiende y resuelve su sucesión. Más allá de esas condiciones nuevas, incluido el hecho de que la Asamblea Nacional PRI le ha ampliado el margen de maniobra, y de las presiones internas y externas de siempre, el Presidente es la voluntad más importante dentro su partido, lo cual no significa que resuelve de manera arbitraria, sino como resultado del cálculo y las variables que se procesan desde la cúspide poder.

El país ingresa a este ciclo normal de nuestra vida política en un momento crítico por la negociación comercial con el vecino del norte, la cual tendrá lugar cuando el presidente Trump padece la crisis más severa de su gestión. No parece ser para él un momento adverso, pero para la opinión pública de su país es una caída de la que será muy difícil la recuperación. La manera como el sucesor de Obama incursionó en el tema racial a partir del incidente en Charlottesville, Virginia, ha sido desastrosa para su reputación y mantiene en la sorpresa a todo mundo sobre sus limitaciones políticas e inevitable propensión a destruirse a sí mismo.

Más información en: Milenio.com

 

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