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Será que después de casi 13 años la situación de crisis perpetua ha sido aceptada por los mexicanos, y será por eso que nuestra capacidad de sorpresa ha sido reemplazada por cinismo puro. Será que para sobrellevar el día a día haya que aceptar a los descabezados como parte de la rutina; será que para no abrumarse por la realidad nacional es mejor pensar en los muertos como una cifra en vez de personas de carne y hueso.

Será por eso, quizá, que la expresión “estado de derecho” suena tan hueca hoy como siempre. Será por eso que aunque se repita la frase hasta el cansancio y se diga que ahora sí ya se alcanzó, la terca realidad que tanto se ha buscado esconder siga supurando para mostrar que “estado de derecho” en realidad no significa nada.

Será por eso que ya nadie alce la ceja cuando en Tepalcatepec el gobierno local haya vuelto a cancelar, por enésima ocasión, actividades públicas, ya que grupos locales se han levantado en armas una vez más. Será por eso que tampoco nos llame la atención que el Ejército —en 2019 disfrazado bajo la insignia de Guardia Nacional— no pueda patrullar la región de forma segura o sin que le secuestren o asesinen a sus elementos impunemente.

Será por eso que lo revelado ayer por Carlos Loret tampoco haya causado mayor indignación: el Ejército no puede cargar combustible en Tamaulipas porque el crimen organizado controla las gasolineras y les ha prohibido surtirle a los militares.

Más información: http://bit.ly/2m4wVIF

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