Joyeria de plata mexicana para cautivar

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Foto: Cuartoscuro

El 23 de abril, en una de los circos vespertinos en Palacio Nacional, la directora del Conacyt, María Elena Álvarez Buylla, afirmó que para el 15 de mayo tendría listos 700 ventiladores, “ensamblados y listos” para soporte de los enfermos de Covid-19 en situación crítica, con tecnología 100% mexicana. No sucedió, y 15 días después, ante la presión de los medios, tuvo que justificar sus mentiras con más mentiras, al afirmar que no había dicho lo que sí había dicho. Pero desde un principio, sabían los expertos cuál iba a ser el resultado.

La directora del Conacyt engañó a la nación y, a menos que estuviera consciente del timo, al presidente Andrés Manuel López Obrador. Tocó la música del régimen al impulsar la racional del gobierno que apela al nacionalismo, con propaganda y mentiras que, sin embargo, no tiene consecuencia política alguna para ella –y de hecho, para nadie de sus compañeros de gobierno–, porque no hay rendición de cuentas en esta administración para embusteros.

Invitada en abril a Palacio Nacional para que hiciera el anuncio, Álvarez Buylla, dijo que la dependencia a su cargo “asumió la responsabilidad de coordinar el diseño y manufactura de ventiladores 100% mexicanos”. Era mentira. El diseño y manufactura, de entrada, se iba a realizar con un diseño gratuito del Tecnológico de Massachusetts, al que se puede acceder fácilmente en internet, y había uno más que estaba preparando un mexicano. No se sabe qué está haciendo el Conacyt con este diseño y patente estadounidense, y del trabajo mexicano se sabe menos.

Pero aún si el diseño mexicano va caminando, no será tampoco 100% de contenido nacional. Otra mentira flagrante. La mayoría de las piezas para este tipo de equipo se fabrican en los principales centros industriales de equipo médico en Alemania, China y Suiza, de donde se importan para su fabricación en México –en las primeras semanas de la pandemia, por minimizarla la Secretaría de Salud, se vendieron los inventarios y no se guardaron equipos, como lo hizo el resto de las naciones–, y se ensamblan en plantas de multinacionales, en Zodiac que está en Chihuahua, y en Hitachi, que se localiza en Querétaro.

Una persona que la conoce se asombró cuando escuchó su declaración en abril, donde ofreció en breve ventiladores mecánicos invasivos, de alta calidad y seguridad biomédica a bajo costo, porque sabía que ni siquiera existía un prototipo del ventilador. Un experto en la materia dice que podría ser posible que los primeros prototipos se presenten durante junio, un mes después de la fecha que ofreció Álvarez Buylla para entregarlos “ensamblados y listos”.

“La pregunta obvia es cuál es el contenido de esos ventiladores”, dijo el experto, pensando en la justificación que habrá. “Me recordó la historia de los autos Lada soviéticos, orgullo nacional, bautizados localmente como ‘Kopek’, que fueron una copia calca del Fiat 124. La planta fue construida siguiendo los planos italianos bajo supervisión italiana”.

El comentario refleja mucho lo que está sucediendo. La propaganda nacionalista al estilo soviético, difundida través de sus órganos de difusión –no había libertad de prensa ni se permitía la disidencia–, con falsedades tan grandes, que cuando el Kremlin ya no pudo sostener el ritmo del avance económico y tecnológico en el mundo, la Unión Soviética colapsó y se disolvió la federación de repúblicas en medio de la destrucción del modelo de gobierno. Álvarez Buylla está en esa lógica de chapucerías bañadas de nacionalismo, respaldada siempre, de manera contundente, por López Obrador.

Más información: https://bit.ly/2YvZUEr

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