Recomendamos: “El INAI, Cofepris y la ivermectina en la CDMX”, por Francisco Javier Acuña

 

Resulta indispensable despejar las dudas sobre el presumible uso de la ivermectina para pacientes con Covid-19, durante 2021 en la Ciudad de México, a pesar de haber prescripciones científicas de riesgos colaterales en la salud de los pacientes y, especialmente, de haber ocurrido eso desde la lógica de un experimentalismo médico por el desconocimiento y por tanto, sin el consentimiento de los pacientes.

Al margen de las deliberaciones que sobre el particular se han hecho o se hagan desde la confrontación política de gobernantes y opositores al respecto. La cuestión debe zanjarse en tanto que, el asunto llegó al INAI derivado de una solicitud de acceso a la información que se hizo directamente a la Cofepris y que no quiso responder. Quien fuera que hiciera la pregunta se inconformó por la negativa de información que, bajo la fórmula de “inexistencia” le dieron por contestación y así fue qué tal persona –que desconocemos quién sea, porque no nos concierne saberlo–, promovió el recurso del que estamos dando cuenta, habiendo sido el ponente ante el pleno del INAI mi compañero comisionado Adrián Alcalá. Hago propicia la oportunidad para reiterar que no importa quién hubiera sido quien reclamó la información sino que tras tropezar con la mala respuesta de Cofepris, esa persona acudió al INAI mediante un recurso de revisión para encontrar remedio.

Y ¿porque fue al INAI? Porque la citada dependencia forma parte de la Administración Pública Federal que encabeza el Presidente de la República. Así las cosas y aunque la demarcación en la que se asegura fue suministrada la polémica ivermectina es la Ciudad de México, el recurso de mérito no le toca al INFOCDMX el similar al INAI para la capital de la República porque reitero la institución implicada es federal (la Cofepris). Con independencia que el asunto tenga que ver también con la toma de decisiones del gobierno capitalino, que seguramente convino con la instancia federal la aplicación del fármaco y, al tratarse de una situación de emergencia por la atención de pacientes infectados de Covid a gran escala se hubiera conocido por la Jefa de Gobierno de la ciudad más poblada del mundo.

La vía del recurso ante el INAI es para resolver la duda ciudadana. Se trata de una situación en medio de la pandemia por Covid-19, que en el mundo democrático merece explicaciones y bastantes; porque cómo se ha dicho,  el uso y aplicación de ese fármaco que –dígase de paso– se aplicó de modo experimental exige certidumbre sobre el origen y destino de las decisiones gubernativas que dieron paso a ese episodio, que, según los registros referidos se habría aplicado a unos cien mil pacientes en la CDMX, o haber repartido al menos 200 mil “kits” con ese medicamento, lo que con un tono crítico relató recientemente la prestigiada Revista British Medical Journal.

No corresponde a esta reflexión entablar juicios, seguramente, en un contexto de emergencia y ante la muy probable hospitalización de algún paciente diagnosticado con Covid-19, haya quienes y hasta un alto porcentaje de aquellos o de sus familiares cercanos, extenderían la autorización para ser parte del experimento, bajo el riesgo consciente de huir de la medicación convencional que, todos vimos no pudo impedir cientos de miles de muertes entre marzo de 2019 y la misma fecha del 2022. Sin embargo, aún en una situación de emergencia nacional por la epidemia mundial (pandemia) debería haberse conseguido la correspondiente autorización posterior al correspondiente conocimiento pleno de las posibilidades de encontrar en aquello una “tabla de salvación” frente al terrible destino de la mortandad que se volvió la regla de los pacientes que llegaban a la hospitalización.

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