Recomendamos: Emergencia, por Yuriria Sierra

Llegamos. Y por el momento no importa subrayar qué tan tarde. Ya habrá momento para eso y para cobrar factura. Hoy lo que importa es una cosa: aplanar la curva. Todos estamos en riesgo. Rebasamos los mil contagios. Contamos casi 30 muertos. México siguió el camino advertido por países europeos y por su vecino al norte. La rápida propagación fue/es una realidad. Tenemos un mes exacto, nos dicen, para hacer que el ritmo de contagio de COVID-19 ralentice. Del coronavirus no vamos a escapar, al menos no el 70% de la población, ya lo alertan líderes como Angela Merkel; pero podemos evitar que la cantidad de enfermos llegue al mismo tiempo y colapse los servicios de salud, porque justo este sector ha sido uno de los más afectados con las medidas anticorrupción de la 4T.

Los servicios de sanidad no son óptimos y los mexicanos no podemos darnos el lujo de ponerlos a prueba. Por eso es importante que hoy, de manera voluntaria, pero apelando a nuestra responsabilidad, nos quedemos en casa. Es necesario. Desde hoy, toda actividad no esencial está suspendida, anunciaron ayer.

“Hay que actuar ahorita, en la fase 2, para evitar que la fase 3 sea más intensa…”, sentenció ayer Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, en la conferencia en la que la emergencia sanitaria fue declarada por causas de fuerza mayor.

“Si no se toma la medida hoy, la enfermedad va a tener más estragos…”, expresó Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores. Y no hablaba en términos únicos del sector salud; sino de las implicaciones económicas en un mundo ya en recesión.“Hasta un año…”, advertía como posibilidad de un camino lleno de incertidumbre financiera, ya de por sí abrumante en nuestro país ante decisiones que poco tienen que ver con temas de virus y pandemias.

El tema es uno. Y hoy vale la pena que lo reiteremos: todos estamos en riesgo, todos debemos quedarnos en casa. No hay otra forma de evitar que el golpe por el coronavirus sea menor. Ya nos lo mostraron en aquella imagen del viernes que fue global: líderes del G20 reunidos en condiciones extraordinarias. Inimaginables. Una pandemia impidió el encuentro cara a cara; pero tuvimos esa postal, cada uno de los jefes de Estado convocados atendiendo una pantalla de televisión. Siglo XXI, al final de cuentas. Y habrán tenido mucho que compartir. Aunque también mucho que decirse, porque el tono del discurso en nuestro país, ése que se configura en Palacio Nacional contracorriente a las recomendaciones de autoridades sanitarias, dio un giro, urgente, pero inesperado.

A las 22:40 horas del mismo día, Andrés Manuel López Obrador lanzó un mensaje en redes sociales, tal vez el más contundente que le hemos escuchado desde que comenzó la emergencia por el COVID-19. Aunque en acciones se contraponga en absoluto. Ahora sí, a quedarnos en casa, dijo entonces el Presidente.

Más información: https://bit.ly/39yL2Zs

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