Recomendamos: El mensaje que mandó AMLO a Peña Nieto, por Carlos Loret de Mola

Foto: Prensa AMLO

Hace un par de meses, el presidente Andrés Manuel López Obrador mandó un mensaje a su antecesor Enrique Peña Nieto: que le bajara.

¿A qué se refería el de Morena? Unos días antes se había vuelto viral una fotografía del expresidente en la boda de su abogado y operador Juan Collado. Miembros de su gabinete y encumbrados políticos de la era priista redondeaban la imagen, cantando a coro con Julio Iglesias. Fue interpretada como un símbolo de que, en tiempos de la autodenominada cuarta transformación, muchos señalados de estafar al país estaban felices, felices, felices.

Para el presidente López Obrador fue la gota que derramó el vaso. Se sabía que Peña Nieto se daba la gran vida de expresidente. Nueva relación personal, viajes al extranjero, de compras en Europa, restaurantes de lujo. Todo, mientras en México se seguían ventilando los escándalos de su corrupción.

Peña Nieto no acató en automático la advertencia presidencial. Se siguió exhibiendo. En redes sociales, en fotografías que le tomaban paseando con su novia, en historias que circulaban sobre dónde estaba, qué hacía, cuánto disfrutaba.

Si atendemos a la línea de tiempo, parece que Peña Nieto terminó bajándole hasta que metieron a la cárcel a Rosario Robles, quien fue una de sus secretarias de confianza, en dos cargos en el gabinete.

Ayer circuló una imagen suya en un famoso restaurante japonés de Nueva York. Pero esta vez no era el Peña Nieto luciéndose. Era aparentemente Peña Nieto disfrazado con gorra y peluca, escondiéndose, como queriendo seguir en su vida excéntrica pero sin desatar el oleaje político que generaron sus primeras fotografías.

¿Cómo interpretará el presidente estas nuevas imágenes de Peña Nieto y su pareja? ¿Un esfuerzo para “bajarle”, siguiendo su advertencia o un desafío que se mantiene?

En el fondo, la pregunta es otra: ¿qué va a hacer el presidente López Obrador con su antecesor?

Fuentes de primer nivel en el gobierno federal actual me revelan que al presidente no le gusta hablar de Peña Nieto en sus reuniones de trabajo, le incomoda, no es un tema que disfrute abordar y en cada intervención sobre el tema se le ve que no quiere que su antecesor termine en la cárcel.

Pero al mismo tiempo, conforme avanzan las investigaciones de la Fiscalía General de la República, todos los caminos conducen al ex presidente. Así me lo dan a conocer fuentes allegadas al expediente que mantiene en prisión a la ex secretaria Rosario Robles.

Más información: http://bit.ly/2m2IsI6

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