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Foto: Gobierno de México

No era tan difícil domar la pandemia. En palabras del primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis: “Me resultó evidente que en algún momento teníamos que pasar al confinamiento total. Y mi decisión política fue hacerlo más temprano que tarde”. Grecia depende del turismo, pero cerró completamente sus fronteras. Lleva 193 muertos. Mitsotakis es un tecnócrata electo como respuesta a la falta de resultados de su populista predecesor Alexis Tsipras. Ruanda también lo logró, siendo mucho más pobre que México.

Nosotros tuvimos dos meses para prepararnos, pero a AMLO, como a su amigo Trump, no le interesa el mundo. AMLO se dedicó a seguir en sus giras y hasta a morder niñas. Mal ejemplo en una pandemia.

El cacareado modelo centinela, que puede funcionar con virus para los cuales ya hay cierta respuesta inmune entre la población, pareciera enmascarar la búsqueda de la inmunidad de rebaño. No la defendieron como tal, aunque López-Gatell afirmó: “casi sería mejor que [AMLO] padeciera coronavirus porque lo más probable es que él, en lo individual, como la mayoría de las personas, se va a recuperar espontáneamente y va a quedar inmune”. También dijo que era mejor cerrar una escuela con muchos niños contagiados, que con pocos. Sólo así entiendo que retrasaran el confinamiento.

La estrategia fue alargar el ciclo de la enfermedad, para evitar el colapso del sistema de salud ante la oleada de enfermos. El objetivo nunca fue tratar de eliminar la presencia del virus en el país, ni hacer pruebas para detectar los focos de infección y poderlos contener. Estamos desconfinándonos con más enfermos en la calle que cuando nos encerramos.

Según los datos públicos, parece que las autoridades lograron tener más camas con ventilador y contratar a miles de nuevos médicos. Sin embargo, no es fácil intubar bien a un paciente. Se requiere mucha experiencia. Quizás por eso entre los pacientes Covid-19 que ingresan al IMSS la tasa de letalidad es del 42 por ciento. Muchos pacientes mueren en casa, por miedo a ir a un hospital o porque van y los rechazan. También están creciendo los muertos por otras enfermedades, pues no se pueden atender a tiempo dadas todas las camas asignadas a los enfermos por Covid-19.

Si lo que importa es proteger a la población, falló el pronóstico clave, el de muertos. López-Gatell, a principios de mayo, dijo que serían en total 6 mil, un mes después dijo 35 mil. Al día de ayer iban 34,730. De éstos, alrededor del 70 por ciento tiene estudios de primaria o menos. Primero los pobres. El modelo del MIT proyecta 136 mil muertes en México para el próximo 1o. de septiembre.

Para encubrir el fracaso, el engaño, hacer las menos pruebas posibles. Para salir mejor en la foto, mejor dejar de contar como muertos de Covid-19 a muchos fallecidos. Cuando ni eso nos saca de ser el quinto país en fallecimientos -y eso que habría el triple según el propio López-Gatell- mejor decir que la comparación relevante es por cada millón de habitantes, aunque a este paso también terminaremos de líderes.

Nuestro tardío y parcial confinamiento dejó moribunda a la economía, y bien desperdigado al virus. Fue un sacrificio inútil.

Seguimos sin mirar lo que pasa en el resto del mundo. Para saber qué viene, basta ver el incremento de contagios en Florida o Texas, tras su prematuro y descuidado desconfinamiento. En algunos estados, como Tabasco, el sistema de salud está ya desbordado. Me temo que muy pronto será alta la presión para volver a confinar. A este paso terminarán asesinando a la economía sin matar al virus.

AMLO admira a Lázaro Cárdenas. Cárdenas creía en la tecnocracia. El lema del Instituto Politécnico Nacional fundado por su gobierno lo resume: “La técnica al servicio de la patria”. De haber gobernado con ese principio, hoy México tendría menos muertos y la crisis económica sería menos profunda.

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