Recomendamos: Candidatos y partidos, por Liébano Sáenz

Nacional

A PESAR DE LAS AMPLIAS prerrogativas, sin paralelo en democracia alguna, la comunicación con los ciudadanos es muy deficiente y las estructuras partidistas nacionales siguen apostando por la propaganda y los esquemas rígidos de comunicación.


Los partidos están próximos a definir todos sus candidatos a los gobiernos de los 12 estados que tendrán elecciones locales este año. Mañana habrá comicios extraordinarios en Colima. Decidir candidatos es la decisión política más relevante para un partido: se trata de conciliar competitividad electoral y capacidad para gobernar de conformidad al proyecto partidista o de la coalición respectiva. Sin embargo, lo de ahora es diferente, los partidos no solo han perdido el monopolio para acceder a la representación pública, sino que acumulan una carga no siempre positiva. Las candidaturas independientes se han acreditado como una ventana de oportunidad muy importante a pesar de las limitaciones y de la incertidumbre que plantean. También están en la mesa de la discusión los posibles acuerdos de los partidos para celebrar coaliciones electorales.


A los partidos históricos les ha llevado largo tiempo entender la crisis integral del sistema de representación y que conlleva la suya propia. Las cifras son abrumadoras; seis de cada 10 mexicanos no se sienten identificados con partido alguno y solo uno de 10 se asume muy cercano a uno de ellos. El problema no se agota en la disminución de la militancia y membresía partidistas, también están el descrédito y la desconfianza, muchas veces propiciados por la misma competencia. Las campañas de lodo son fuego cruzado que daña la credibilidad. Desde luego, también cuentan los casos de venalidad de unos y de otros. Como lo muestran los estudios de opinión, representantes populares y partidos políticos están en el piso de la confianza pública. Y lo grave es que no hay democracia sólida y eficaz sin partidos fuertes.


Efectivamente, la democracia requiere de partidos fuertes, esto es, representativos. El problema reside en la dificultad estructural de los partidos para abrirse genuinamente a la sociedad. Son pocos los ciudadanos que encuentran ahí espacios de participación política. De la misma forma, estas organizaciones tendrían que hacer mayores esfuerzos para que la sociedad se sienta identificada con las posturas y programas de gobierno y el voto en órganos de representación. A pesar de las amplias prerrogativas, sin paralelo en democracia alguna, la comunicación con los ciudadanos es muy deficiente y las estructuras partidistas nacionales siguen apostando por la propaganda y los esquemas rígidos de comunicación. El debate es escaso y ocasional. Cierto es que en el Congreso hay deliberación, pero por razones diversas no llega a la sociedad.


http://www.milenio.com/firmas/liebano_saenz/Candidatos-partidos_18_666113399.html

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