Recomendamos: García Cabeza de Vaca, peligrosa congruencia, por Ernesto Villanueva

El gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca. Foto: Benjamín Flores

CIUDAD DE MÉXICO (apro).– Cuando uno piensa que en las mañas y los trucos en los procesos electorales ya se ha tocado fondo, el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, muestra a propios y extraños que siempre se pueden hacer las cosas peor.

Veamos.

Primero. El diccionario de la lengua española de la Real Academia define congruencia como: “Conveniencia, coherencia, relación lógica”. El gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, es un hombre congruente. Ya como coordinador de facto de la campaña de su candidato César “El Truco” Verástegui, viola las disposiciones jurídicas al intervenir indebidamente en el proceso electoral en marcha.

El cumplimiento de la ley no ha sido un imperativo de conducta de García Cabeza de Vaca desde muchísimo tiempo atrás. El 9 de febrero de 1986 participó en el robo de armas de fuego en McAllen, Texas, como lo revela el expediente 86/4632 de la oficina del sheriff de esa ciudad, donde al hoy todavía gobernador se le asignó el número de detenido 33696. De este incidente se han revelado sólo una foto y el gobernador de Tamaulipas justificó ante los medios que “todo fue un asunto de huercos” (jóvenes). Hay muchas cosas que se hacen durante la juventud. Pero hay límites dentro de aquello, incluso que no sea permisible. Pero con el gobernante tamaulipeco esas fronteras se desvanecen. ¿El robo de diversas armas es un asunto de “huercos” que debe ponerse como una conducta digna de ejemplo para la juventud?

Hay una conseja que dice: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. En aquella ocasión García Cabeza de Vaca realizó esa acción junto con Antonio Barba, alias “El Toño Barba”, quien fue asesinado el 20 de agosto de 1999; Alfredo Cerda Ramos, alias “El Paya”, ejecutado presuntamente por el crimen organizado el 9 de octubre de 1998; y Alberto Gómez, alias “La Chona”, acribillado en el año 2000. ¿No es al menos digno de llamar la atención que sus tres copartícipes hayan sido muertos de manera violenta? ¿En verdad ese tipo de amistades son el sueño con el que todo joven y sus familias deben tener como aspiración en México? ¿Ese es el tipo de gobernante que PRI, PAN y PRD tienen como modelo de conducta para las elecciones actuales y las que vienen?

Segundo. “Infancia es destino”, dice otro adagio que con García Cabeza de Vaca se aplica con claridad. No es de extrañar que las amenazas contra el candidato de Morena, Américo Villarreal, y su familia tengan elementos anclados en la realidad. Si en la juventud el gobernador de Tamaulipas daba sus primeros pasos robando armas en McAllen, Texas, no sorprende que hoy esa conducta haya escalado muchos niveles. Lo anterior se explica, pero, por supuesto, no se justifica en modo alguno y debe por ello darse toda la seguridad al candidato Villarreal y su familia para evitar cualquier tentación de afectarlos en su integridad personal, porque por la vía electoral todas las encuestas ponen al menos entre 11 y 25 dígitos arriba al candidato de Morena sobre su principal contrincante, “El Truco# Verástegui.

Se entiende también que el gobernador, por sus antecedentes y sus propias valoraciones sobre sus acciones juveniles en McAllen, Texas, esté criminalizando el proceso electoral, haciendo uso de las instituciones del Estado para fines ajenos a los que disponen la Constitución y las leyes, y todo lo que esté a su alcance para descarrilar el proceso, ya que su candidato ha quedado prácticamente fuera de poder triunfar en las urnas.

El gobernante tamaulipeco no es un improvisado en las prácticas ajenas al derecho; antes bien, es un profesional en llevar a cabo lo que está prohibido. “El que puede lo más puede lo menos”, es otra conseja que es aplicable aquí. Si en su juventud robó armas en otro país, es juego de niños que, a su paso por la política y el ejercicio del poder, primero municipal y ahora como gobernador de Tamaulipas, haya acumulado diversas propiedades y bienes que son incompatibles con sus ingresos como servidor público, como se ha dado cuenta en varios medios de comunicación y describen al personaje (https://acortar.link/l292Tf)

Tercero. En política y en el crimen el único pecado que no se perdona es la falta de complicidad. Y García Cabeza de Vaca no es un pecador; al contrario, ha incluido a su familia en su modus operandi de utilizar recursos derivados de no cumplir ni hacer cumplir la Constitución y la ley, primero como alcalde de Reynosa, Tamaulipas, y después como gobernador del estado. ¿Quién podría creer ahora que García Cabeza de Vaca y su candidato, “El Truco” Verástegui, podrían ofrecer algo distinto a lo que es su propia naturaleza? ¿No está cuesta arriba creer que por un acto de inspiración divina García Cabeza de Vaca y su candidato, “El Truco” Verástegui, ahora sí van a ser buenas personas y actuarán como nunca lo han hecho en su vida? ¿No deberían explicar los dirigentes del PAN, PRI y PRD cómo con apoyar a García Cabeza de Vaca y a su candidato se honra el mejor interés de la sociedad mexicana? Es todo un reto justificar lo injustificable.

Lo cierto, en todo caso, es que se deben tomar todas las medidas legales necesarias para que estos días que faltan para que termine el proceso electoral en marcha y, sobre todo, el día de las elecciones el 5 de junio próximo, transcurran en condiciones de tranquilidad social y los electores puedan salir a votar libremente, con seguridad.

La Secretaría de Marina y el Ejército Mexicano deben llevar a cabo un magno operativo ante el riesgo claro e inminente de que se busque hacer naufragar los comicios en virtud de que hay un gobernador que en la desesperación podría tener la tentación de incurrir en actos delictivos, como lo hizo desde su juventud.

Más información en: Proceso

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