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Gobierno de México

Repantigado en el mullido sillón de su amplísimo estudio, Gil recordó una frase que ha citado en esta página del fondo. Le pertenece a Quevedo y dice así: “Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son mitad de los que no lo parecen”. Estas palabras vinieron a la mente de Gilga como desprendimiento de una imprudencia. Gamés llevaba largo tiempo sin ver televisión abierta en las tardes. Un no sé qué lo llevó a prender la TV y cayó en una oquedad: una telenovela que se llama Te acuerdas de mí donde los actores y las actrices (es un decir) repiten con gran torpeza las líneas de un guion inconcebible por una mente desarmada de las reglas de la lógica: “Ella lo amaba, pero desapareció sospechosamente”; “tienes que cuidarte, hija, se dicen cosas terrible de él”. No se referían, obvio a Félix Salgado Macedonio. Esta es la parte intelectual y cuidada de esa oferta televisiva. Los anuncios de otros programas son como para matarse: Cándido Pérez volvió diciendo chistes escritos por guionistas con serios daños en el lóbulo frontal; todo puede empeorar, si lo dudan intenten ver solamente un adelanto de Me caigo de risa y 40 y 20.

Gil no quisiera añadir más nombres a esta página del fondo, pero no sobra decir que salvo algunos noticieros y programas de excepción, usted podría meter la televisión abierta a una bolsa y tirarla al mar. Quevedo tuvo razón.

Biden y Liópez Obrador

Gilga había perdido una cantidad considerable de neuronas por ver unos trozos de aquellos programas (otro decir) cuando se enteró de los resultados de la reunión virtual que sostuvieron los presidentes Biden y Liópez Obrador. Las noticias de esta cumbre, considera Gamés, no fueron las mejores.

Según los sitios y portales noticiosos, los mandatarios pactaron cooperar en covid, cambio climático y migración. Sabe Dios la idea diplomática que se tenga de “cooperación bilateral”, pero primero que nada ya sabemos que no tendremos ninguna cantidad de las muchas vacunas que le sobrarán a Estados Unidos cuando vacunen a toda su población, pero eso sí, México y Estados Unidos van a cooperar para atender la crisis sanitaria; ¿usted entendió?, porque Gilga sí: cero vacunas de momento.

Ambos presidentes acordaron además cooperar y decidieron impulsar la energía eficiente y los contaminantes de corta duración. Es decir, no acordaron nada, antes al contrario. La reforma eléctrica que ha impuesto a sus huestes el Presidente de México es exactamente la contraria que impulsa Biden.

Ni modo que nuestro Presidente le dijera a Biden: Mr. President, nosotros vamos a quemar mucho combustóleo para tener energía eléctrica y no poco carbón; además nada de esas cosas eólicas y solares, el director de la CFE lo ha dicho con claridad meridiana: qué tal si no hay viento, no hay energía; y en las noches, que como se sabe se caracterizan por la ausencia de sol, ¿quién nos alumbra?¿Si me entendió, Mr. President?

En cuanto a la migración, el fracaso, porque la reunión ha sido un fracaso, fue menos estrepitoso, al menos coincidieron en “las contribuciones de las personas migrantes para la fortaleza económica, la diversidad cultural y el espíritu innovador de México y Estados Unidos (…) Los presidentes se comprometieron a impulsar políticas migratorias que reconozcan la dignidad de las personas migrantes, así como el imperativo de una migración ordenada, segura y regular”. Algo es algo, dijo un calvo.

De parte de quién

Gamés ignora las expectativas que el canciller Ebrard y el presidente Liópez Obrador tenían de esta cumbre de dos, pero seguramente ni ellos ni los vecinos del norte ignoran que: 1. El Presidente de México apoyó siempre que pudo a Trump y se dobló rápido, incluso lo ayudó en su campaña presidencial, y 2. Que no reconoció el triunfo de Biden hasta que inexplicablemente se le dio la gana.

Así las casas (muletilla patrocinada por el licenciado Bartlett Chu-chu-chú), la conclusión es ésta: nosotros no tener vacunas parra ustedes en esta momenta; ustedes queman combustóleo y no respetan la Cumbra de Líderes sobre cambio climática organizada por Estados Unidos; de la migración ustedes verán cosas interesantos. Y tan tan: hasta la vista, baby.

Dicho lo cual, Gilga se solidariza con los periodistas infamados en las mañaneras.

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