Recomendamos: #AyPresidente, por Yuriria Sierra

Foto: Cuartoscuro

La conferencia de Palacio Nacional de este miércoles, más que una plataforma de rendición de cuentas (como nos dicen que es), fue una representación del lugar que ocupan los temas de género en la agenda del Presidente. Una representación y una explicación:

Pregunta expresa: “¿Usted considera que las causas de un homicidio son las mismas que las de un feminicidio?”; la respuesta de Andrés Manuel López Obrador: “En general, sí, porque ha habido mucha desintegración en las familias, mucha pérdida de valores, entonces sí necesitamos luchar por una sociedad mejor (…) Por poner por delante el amor al prójimo, por hacer entender a todos de que sólo siendo buenos podemos ser felices”.

Ironía y timing. En el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra la Mujer, al primer Presidente de izquierda en México (como nos dicen que es) tuvieron que corregirlo: “Las causas del feminicidio, concretamente, no son las mismas que las de un homicidio violento en contra de una mujer por otras razones, eso es lo que estamos atendiendo todos los días (…) Es momento de decir basta. Basta de feminicidios, basta de violencia política a las mujeres por razón de género, basta de las agresiones cotidianas, basta de las desapariciones y el abuso sexual a las niñas y mujeres (…) El machismo mata, destruye las vidas de las mujeres e impide el desarrollo de nuestro país (…) Tenemos una deuda histórica con las mujeres, en especial con las víctimas de violencia (…) la Cuarta Transformación es feminista…”, sentenció la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

La cita del Presidente dice mucho de los porqués: la evasión, la necesidad de aferrarse a una narrativa irreal. En Palacio Nacional no han entendido lo grave que resulta que 11 mujeres sean asesinadas todos los días ni las casi 4 mil al año; tampoco dimensionan el terror que viven las 32 menores que son abusadas sexualmente cada 24 horas en nuestro país. En México, 25 de cada 100 desapariciones son niñas, adolescentes o mujeres adultas. Desde 1964, el gobierno registra casi 62 mil desapariciones, aún están pendientes casi 20 mil. Y aunque las autoridades presumen que cualquier extravió debe ser investigado inmediatamente como delito, ¿qué tan cierto es? ¿Qué tanto ha avanzado el gobierno de López Obrador en construir instituciones de justicia sólidas, capacitadas?

Hace justo un año, cuando miles de mujeres salieron a las calles en la tradicional marcha por el #25N, al sur de la CDMX fue asesinada Abril Pérez Sagaón. El principal sospechoso del crimen, su exesposo. Doce meses después, él está prófugo, la investigación no avanza y tras el caso de Abril se sumaron cientos más.

“Toda la violencia que se padece en el país, contra mujeres y hombres, es el fruto podrido, de un modelo económico, materialista, inhumano, que se impuso durante el periodo neoliberal…”, agregó el Presidente. La respuesta que escuchamos siempre que no hay nada de qué estar orgullosos. La violencia contra la mujer es un asunto global y diverso, no sólo es la física, también la sicológica, económica o laboral; pero como con cualquier otro pendiente, nos ocupa el camino que recorremos para dar solución, aunque, si no entienden su origen… #AyPresidente.

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