Ramírez Cuevas pretende deslindar al gobierno de represión en Dos Bocas

Cuartoscuro

Jesús Ramírez Cuevas, vocero de la Presidencia de la República, pretendió desmarcar al gobierno de los actos de represión contra trabajadores ocurridos en la obra de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, y prefirió considerarlos, primero, como conflicto interno de una empresa y, después, entre sindicatos.

En un acto en la Cámara de Diputados, a donde acudió a defender la contrarreforma eléctrica del presidente Andrés Manuel López Obrador, Ramírez Cuevas pretendió desmarcar al gobierno del conflicto laboral y de la violencia represiva en la obra que se realiza en Dos Bocas.

“Hay que ver ahí cuál es el origen del conflicto, pero nosotros no estamos ni por la represión ni por el uso de la fuerza pública contra la gente. Entonces ahí hay que ver que el origen no lo provocamos nosotros como gobierno, sino que es un asunto interno de ICA Fluor”.

En su confusión y en su intención de confundir, continuó Ramírez Cuevas al decir que se trata no de un conflicto de la empresa mencionada (como acababa de afirmar), sino entre organizaciones sindicales, y hasta dijo que respetan las manifestaciones de inconformidad.

“Hay una disputa sindical, no es una disputa con la empresa, sino es de un sindicato contra la titularidad de otro, y lo lamentamos. No queremos la violencia, respetamos las protestas laborales. Los trabajadores de Dos Bocas todos reciben las mejores condiciones de trabajo posibles: salarios dignos, prestaciones, y esa es la obligación que tienen todas las empresas que trabajan en las obras del gobierno”.

Sin embargo antes la titular de la Secretaría de Energía, Rocío Nahle, ya había afirmado que se trata de un pleito “entre líderes”, conflicto en el que participaban 10 personas (luego dijo que 200 o 300) y en el que afirmó que “la policía estatal nos ayudó a contener porque no se les permitió la entrada y no se les va a permitir ya la entrada a estas personas”.

Es decir, al contrario de lo que dijo Ramírez Cuevas, Nahle aseguró que las fuerzas de seguridad estatales ayudaron al gobierno federal a controlar la entrada, cuando se provocó el conflicto.

Por su parte la empresa ICA Fluor, en un comunicado, tampoco aceptó que fuera un conflicto entre sus sindicatos, como lo dijo Ramírez Cuevas, sino que lo atribuyó a “personas no identificadas ni reconocidas en el contrato colectivo de trabajo”.

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