Padre de desaparecido en Tierra Blanca quiere nueva prueba de ADN a los restos hallados

Nacional

El padre de Bernardo Benitez Arroniz, uno de los cinco jóvenes que desaparecieron el pasado 11 de enero en Tierra Blanca, Veracruz y cuyos restos ya fueron localizados, realizará una segunda y hasta tercera prueba genética para corroborar que los restos encontrados realmente sean de su hijo.


En tanto Adriana González Díaz, hermana de José Alfredo, rechazó que los restos hallados sean de su hermano pues según declaró en entrevista con Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula, las autoridades sólo le dijeron que encontraron un trozo de tela y una costra de sangre en un árbol que corresponde con el perfil genético de su hermano.


La tarde del lunes, autoridades federales y estatales informaron sobre la localización de restos óseos en un rancho del municipio de Tlaxlixcoyan. En un comunicado indicaron que al efectuar la confronta de las muestras tomadas en el racho, con los perfiles genéticos proporcionados por los familiares de las víctimas, se determinó la coincidencia con dos de los jóvenes desaparecidos.


Al respecto, el señor Bernardo Benítez dijo en entrevista con Gómez Leyva que, en su caso, su familia buscará una segunda y una tercera prueba más para estar seguros de que los restos sí pertenece a su hijo.


Para estos nuevos análisis no solicitarán la ayuda del gobierno, aclaró que lo harán de manera particular pues no quiere decir que no aceptan lo dicho por las autoridades, sólo buscan confirmar al 100% que su hijo fue asesinado en ese rancho.


Benítez también expuso que con este hallazgo queda al descubierto la complicidad con la que actúan la policía de Veracruz con el crimen organizado. Si bien el gobierno logró la aprehensión de siete policías que levantaron a los cinco jóvenes, a casi un mes de los hechos el gobierno de Javier Duarte no ha podido explicar por qué sus agentes los secuestraron y a dónde los llevaron. Tampoco la Fiscalía ha informado sí éstos enfrentan cargos por desaparición forzada o si investigan sus relaciones con el crimen organizado.


A diferencia del caso de Benítez, a cuyos familiares sí les dijeron que existen restos óseos, a la familia de José Alfredo González Díaz sólo les comunicaron que su familiar está muerto por un trozo de playera que hallaron en el lugar.


“"De mi hermano no hay ningunos restos, no me entregaron nada, me dijeron del hallazgo un pedazo de tela y del cuerpo de él que una costra de sangre en un árbol y a mi no me los han mostrado para corroborar que sean de mi hermano, nos mostraron nada del resto de la playera y unas ropas que encontraron en la casa que incautaron", declaró.


“A mí no me dan ninguna certeza de que esté muerto… Con un pedazo de tela y una costra de sangre en un árbol no acepto que den por muerto a mi hermano", agregó, al tiempo en que urgió al gobierno de Veracruz a que les informen del móvil de los hechos y exigió el cuerpo, vivo o muerto, de su hermano. “Que no me vengan con un pedazo de hueso, quiero el cuerpo, no me voy a conformar con un pedazo de hueso con tejido o un pedazo de tela, no voy a estar conforme, me tienen que clarificar lo que pasó, el gobierno quiere dar carpetazo al caso y si quiere que lo diga y asunto terminado".


Además de informar sobre el móvil del crimen, las autoridades todavía deben de investigar qué pasó con Mario Arturo Orozco Sánchez, Susana Tapia y José Benítez de la O, los otros jóvenes desaparecidos.


 


ahea

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