Napoleón, las riquezas del “nuevo sindicalismo”

Moisés Pablo/Cuartoscuro

El 19 de febrero de 2018 el entonces candidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, escribió lo siguiente en su cuenta de Twitter: “Napoleón G. Urrutia ha sido perseguido y estigmatizando (sic) por propaganda oficial y oficiosa”. Por supuesto, se trataba de Napoleón Gómez Urrutia, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSSRM), quien en 2002 sucedió en ese cargo a su padre, Napoleón Gómez Sada. Aquellas palabras fueron publicados al calor de la batalla electoral que llevó al sindicalista a ocupar un lugar en el Senado de la República.

Ahora Gómez Urrutia, tras ser exonerado por el caso del desfalco de 55 millones de dólares de los trabajadores mineros, ahora vuelve a atraer los reflectores por la publicación del reportaje “Emperador Napoleón”, de Arelí Quintero y Miguel Castillo, en el que se da cuenta de la riqueza de la familia del senador, entre ella de su hijo Napoleón Gómez Casso.

Éste fundó después de las elecciones de julio de 2018, cuentan los reporteros, un par de empresas: Abstract Energy Holding, de comercialización de paneles solares y generadores de energía eléctrica, y que también es accionista de la empresa minera Exploraciones Rhino. Ambas, en los ramos en los que tienen incidencia un par de comisiones del Senado: las de Energía y Minería. De ambas es integrante Gómez Urrutia.

Al vástago del senador, indica el trabajo periodístico, le gusta presumir su riqueza, especialmente sus vehículos. Así, ha mostrado, incluso en un canal de Youtube, que ha sido dueño de “al menos 31 automóviles, algunos de carrera y alto desempeño, 7 motocicletas, 2 cuatrimotos y 6 bicicletas de alta gama”.

Añaden los periodistas sobre Polo Gómez: “Presume motocicletas Ducati y BMW, así como automóviles y camionetas Audi, Mercedes Benz clase E, Land Rover, Mustang, BMV, Porsche, Mitsubishi Lancer Evolution X, Nissan GT-R. Algunos tienen precios de salida actual de 2 millones de pesos cada uno”.

Asimismo, el reportaje exhibe parte de la riqueza del senador Gómez Urrutia mediante el valor de algunas de sus propiedades: vendió a uno de sus hijos una de sus casas con un valor de 30 millones de pesos, mientras que en Tepoztlán cuenta con otra de 60 millones, y una más en Lomas de Chapultepec, que adquirió en 2002 por 1 millón 300 mil dólares.

Pero su esposa, Oralia Casso, también cuenta con una propiedad al menos: un departamento de unos dos millones de dólares canadienses en Vancouver.

Con todo y ello, Napoleón Gómez Urrutia ha sido el emblema de lo que el gobierno actual ha impulsado como “nuevo sindicalismo”.

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