En macroquioscos de la CDMX rocían desinfectante, medida reprobada por la OMS

Fotograma Ciro Gómez Leyva

En macroquioscos que el Gobierno de la Ciudad de México ha implementado para realizar las pruebas de detección de Covid-19 se rocía con desinfectante a las personas que se encuentran formadas. Sin embargo, esa práctica fue rechazada desde 2020 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Secretaría de Salud de México y hasta por la Junta de Asistencia Privada del gobierno capitalino.

Ante el notable incremento de contagios por Covid-19, debido especialmente a la propagación de la variante ómicron, se ha multiplicado la demanda de los ciudadanos por pruebas de detección. Frente a esa situación, el Gobierno de la Ciudad de México estableció 11 macroquioscos en 10 alcaldías.

Han circulado imágenes que muestran que en varios de esos centros implementados por las autoridades de Salud capitalinas, personal sanitario recorre las filas de solicitantes de pruebas rociándoles con alguna sustancia líquida, para lo cual incluso hasta le solicitan “cerrar los ojos”, como ocurrió en la alcaldía Gustavo A. Madero. Así se pudo ver en el noticiario de Ciro Gómez Leyva el jueves pasado.

Sin embargo, esa medida de utilizar aspersores para rociar de desinfectantes a personas para supuestamente evitar la dispersión de la Sars-CoV-2 fue descalificada desde 2020 por el principal organismo mundial y hasta por autoridades del país.

Desde el 16 de mayo de 2020, ante la implementación que varios gobiernos y empresas hicieron de arcos y túneles en los que, al rociárseles diversas sustancias, presuntamente se desinfectaba a las personas de Covid-19, la OMS tuvo que advertir contra el uso de esas medidas.

Entonces, la OMS negó cualquier utilidad de esos dispositivos: en su sitio web, en la sección de preguntas al respecto, anotó de forma categórica: “No se recomienda, bajo ninguna circunstancia, rociar desinfectantes directamente a una persona”.

Además, advirtió que hacerlo puede provocar no sólo daños físicos, sino hasta psicológicos, con el agravante de que no disminuye la probabilidad de que una persona infectada propague el virus ya sea a través de las gotículas (que incluso quedan en el aire tras hablar, toser y estornudar) o del contacto directo.

Acerca de las sustancias que son usadas para rociar a las personas que presuntamente podrían estar infectadas, la OMS también señaló que puede provocar irritación ocular y cutánea, broncoespasmo por inhalación y reacciones digestivas como náuseas y vómitos.

La OMS también señaló que si, por ejemplo, se utiliza cloro para fumigaciones a gran escala, sobre personas y en lugares amplios que pueden incluir calles, probablemente no habrá para tareas más importantes en las que se puede aplicar  con mayor eficacia, como el tratamiento del agua potable y la desinfección de hospitales.

Además, aclaró que tampoco es recomendable fumigar y rociar desinfectantes en grandes espacios abiertos, como las calles y mercados.

En México, en el mismo sentido se había manifestado la Secretaría de Salud federal, que desde el 8 de abril no recomendó el uso de arcos y túneles con aspersores para rociar de desinfectantes a las personas, que además de los daños a la salud, podrían dispersar aún más el virus y hasta generar la falsa confianza en las personas, lo que podría generar descuidos.

En junio de 2020, la Junta de Asistencia Privada del Gobierno de la Ciudad de México publicó una actualización de medidas oficiales frente a la Covid-19 para personas en residencia, en la que se establece con claridad lo siguiente: “No se recomienda rociar a las personas con desinfectantes (como en el uso de túnel, gabinete o cámara) en ninguna circunstancia. Esto podría ser físicamente perjudicial y no reduciría la capacidad de una persona infectada de propagar el virus a través de gotas o contacto”.

Pese a esa aclaración que hizo la OMS y de la propia Secretaría de Salud federal, en México ha continuado esa práctica, como se vio en la Ciudad de México, por ejemplo, con los peregrinos que asistieron a la Basílica de Guadalupe el pasado diciembre.

Y ahora las autoridades sanitarias de la capital rocían a las personas que acuden a hacerse una prueba de Covid-19.

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